Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Juntos y revueltos: la prevención como actividad multidisciplinar

Mié, 15/07/1998 - 12:19

Dossier: A vueltas con la ley

La prevención de riesgos laborales no es una excepción. Al igual que en otras facetas de la vida, preferimos marcar el territorio sin mezclarnos con los otros. Es la salida fácil ante lo nuevo. Nosotros (no los otros) somos los mejores, los imprescindibles, incluso ¡los únicos! Como mucho se acepta estar juntos, pero no revueltos: Sí, sí, eso del Servicio de Prevención está muy bien, pero los médicos seguiremos siendo médicos y los ingenieros, pues, eso, ingenieros. Sin embargo el futuro parece ir por otro camino.

La prevención de riesgos laborales se abre paso como un nuevo espacio profesional con entidad propia, a partir de diversas áreas de conocimiento primigenias. No como suma, sino como algo más y diferente. Es lo que ha ocurrido con tantas otras profesiones, hoy centenarias, como la propia medicina o más recientes como la electrónica, la bioquímica o la tecnología de los alimentos. Es lo que pasa también con los planetas y las galaxias. Y posiblemente seguirá ocurriendo. Lo que hoy está sólidamente establecido, mañana verá repartir sus propiedades entre los herederos. Entonces ¿por qué nos obstinamos en desear que nada cambie, si la propia supervivencia, profesional y de todo tipo, depende de nuestra capacidad para adaptarnos a los nuevos desafíos?

No estamos ante un futuro lejano o utópico. Hoy, después de dos años de experiencia formativa de técnicos superiores en prevención, nadie, o casi nadie, puede decir seriamente que para evaluar los riesgos y desarrollar el plan de prevención en una empresa es suficiente con saber de ingeniería, de medicina o de química. Hace falta un poco de todo eso y algo más. !Hay que ser prevencionista!

La prevención: un nuevo territorio

La cuestión no es que unos 'nuevos profesionales' quieran ocupar un territorio que ya estaba colonizado, sino que el problema que se trata de resolver presenta una complejidad específica. Es un 'nuevo territorio'. No en el sentido de que antes no existieran estos problemas (¡vaya si existían!). No se veían, o más bien, se aceptaban como algo 'normal'. La principal virtdud de la nueva Ley ha sido poner de relieve, en el ámbito político y social, esa realidad que estaba oculta. Decimos bien, oculta, pues aquí nadie, o apenas nadie, hacía prevención. Los médicos, salvo honrosas excepciones, han hecho principalmente asistencia médica. Y los ingenieros, también con sus salvedades, se han dedicado sobre todo a la seguridad de las instalaciones y de los productos para proteger el patrimonio de la empresa (de rebote esto a lo mejor servía para prevenir daños a la salud de los trabajadores). Y poco más ha habido en las empresas.

Ahora es cuando podemos empezar a diferenciar todas esas cosas (asistencia, incendios, etc.) de la prevención propiamente dicha. Y ello gracias a que en otros países de la Unión Europea, principalmente los nórdicos, se ha venido haciendo un importante trabajo para visualizar los riesgos laborales, grandes y pequeños. Ha sido más un regalo que un mérito nuestro. Así que, por favor, no nos colguemos medallas y limitémonos a aprovechar modestamente esta oportunidad.

Diversidad de conocimientos en un marco común: la relación trabajo-salud.

Este nuevo espacio profesional, que denominamos prevención de riesgos laborales, requiere diversos conocimientos, habilidades y actitudes, integrados en un mismo marco conceptual. Un marco definido por la relación entre el trabajo y la salud. La influencia de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores es el núcleo de esta profesión, su razón de ser. Investigar esta relación y conocer las herramientas para transformar sus consecuencias negativas potenciando su influencia positiva deben ser los objetivos esenciales de la formación y actividad del profesional en prevención de riesgos laborales.

Hay unas áreas de conocimiento básicas que han de nutrir esta nueva profesión. Por un lado, las disciplinas que permiten conocer y evaluar las condiciones de trabajo como la higiene, la ergonomía, la seguridad y la psicosociología. Por otro, aquellas otras que facilitan el conocimiento de los problemas de salud, como la medicina y la enfermería del trabajo. En medio, hace falta manejar una herramienta que sea capaz de evidenciar las relaciones entre las causas y los efectos, como la epidemiología. Envolviendo estos contenidos centrales, el profesional debe conocer el contexto social, económico y normativo en que se produce esta relación, ypara ello hace falta incluir conocimientos de organización de empresa, de economía, de relaciones laborales y de derecho del trabajo.

El anexo VI del Reglamento de los Servicios de Prevención y los programas docentes autorizados por las distintas Comunidades Autónomas han significado un paso importante en esta dirección, pero insuficiente. La formación de estos nuevos profesionales requiere de espacios académicos sólidos donde, además de impartir conocimientos, se haga investigación. De lo contrario, la docencia se convertirá en una transmisión de conocimientos como si fueran dogmas y no como algo abierto a una revisión continua con espíritu crítico. La organización de programas universitarios de pregrado, tales como un título de segundo ciclo, representan una posibilidad para hacer realidad este espacio académico.

En resumen, el nuevo marco de derechos y obligaciones, definido por la Ley de prevención exige un profesional nuevo y, por tanto, un marco formativo que sea capaz de producir lo que la sociedad demanda.

Fernando G. Benavides, Universitat Pompeu Fabra (Barcelona)

Emilio Castejón, CNCT - INSHT (Barcelona)