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Cómo prevenir riesgos en la fabricación de placas fotovoltaicas

Mar, 15/10/2013 - 12:19
CRISTINA NÚÑEZ*
Dossier

Se trata de un sector nuevo en el que empezamos a actuar sindicalmente, pero ya hemos detectado algunas operaciones llevadas a cabo en empresas de fabricación de placas para paneles fotovoltaicos que conllevan exposición a riesgos laborales que es preciso prevenir. No podemos asumir que por tratarse de una tecnología verde, las empresas ya están sensibilizadas respecto a la necesidad de proteger la salud de los trabajadores. Desgraciadamente en muchos casos no es así.

Hemos revisado el proceso de fabricación de placas fotovoltaicas en una de las empresas de nuestro territorio a raíz de una denuncia de una trabajadora y hemos podido apreciar que en diversas actividades del proceso productivo, como soldadura blanda de módulos o el tratamiento térmico de las placas solares, los trabajadores y las trabajadoras están expuestos a riesgos higiénicos, como humos, polvos, fibras y altas temperaturas, que pueden dañar seriamente su salud.

Una de las formas de unir los módulos de las placas que conforman el panel solar final, es la soldadura blanda. Tras colocar los módulos sobre las diferentes capas de materiales plásticos que configuran cada panel, se pasa a unir y conectar estos módulos mediante fleje de cobre (material base) con revestimiento o capa de aleación para soldadura blanda. La capa de soldadura puede ser una aleación de estaño y plomo (60Sn/40Pb). Esta composición es aproximada, conteniendo además otros componentes (aluminio, antimonio, arsénico, etc.).

Durante el mencionado proceso de soldadura se pueden desprender tanto humo como vapores metálicos, que pueden afectar a todos los trabajadores de la fábrica, concentrándose con especial intensidad en las áreas donde se lleva a cabo la soldadura. Por este motivo es imprescindible disponer de un sistema de aspiración localizada en estas áreas, para que posibiliten la captación en origen tanto de los humos como de los vapores metálicos. La falta de aspiraciones hace probable que se superen ampliamente el valor límite ambiental de plomo y otros contaminantes químicos en el ambiente, exponiendo a los trabajadores y las trabajadoras a un grave riesgo para su salud.

Como garantía de un ambiente saludable sería preciso verificar asimismo la existencia de un sistema de renovación del aire de dichas zonas con el fin de garantizar aire limpio, además de las salidas de aire contaminado.

Como segundo paso preventivo sería necesaria la utilización de los equipos de protección individual, haciéndose imprescindible la comprobación de las mascarillas de protección respiratoria suministradas a los trabajadores y las trabajadoras. Aunque la primera medida preventiva que habría que llevar a cabo en estos casos es la eliminación del riesgo que entraña la aleación estaño-plomo mediante la sustitución del mismo por otro agente químico que no sea peligroso o lo sea en menor grado.

Vigilancia de la salud

Resulta esencial verificar que se aplica a todos los trabajadores los protocolos de vigilancia sanitaria pertinentes; en el caso de que exista exposición a plomo, se debe aplicar el Protocolo del Plomo, con especial importancia en aquellos puestos con contacto directo a la fuente generadora tanto de humo como vapores metálicos. Con objeto de comprobar los niveles de plomo en sangre, se deben utilizar indicadores biológicos, como el Pb en sangre, o pruebas complementarias como la zinc protoporfirina, prueba sencilla y barata que se utiliza para conocer el plomo acumulado.

Tras el soldado de los módulos, el proceso de montaje de los paneles solares continúa con la protección posterior y lateral de la placa donde se coloca el panel, por medio de una capa de fibra de vidrio que evita las pérdidas de calor. El corte de estas placas de fibra de vidrio se realiza de forma manual, con las herramientas necesarias, pudiendo originar el desprendimiento de fibras o partículas. Para minimizar la exposición a las fibras de vidrio se han de tomar las medidas técnicas necesarias para controlarlos, como puede ser equiparse con un sistema de aspiración local fija o móvil y deberán elegirse herramientas que generen la mínima cantidad de polvo o que lleven dispositivos de captación de partículas y, siempre que sea posible, con un filtro de alta eficacia. La limpieza de las fibras debe realizarse con un método de aspiración, pero nunca se debería utilizar barrido en seco ni aire comprimido.

Por último hay que destacar que estos trabajadores y trabajadoras pueden llegar a soportar temperaturas muy elevadas, generadas en gran medida por el propio proceso productivo. En los meses de mayor calor pueden llegar a superar los 35 ºC, lo cual también constituye una seria amenaza para su salud, pudiendo ocasionarles estrés térmico o golpes de calor. Además se ha de tener en cuenta que la exposición a tóxicos puede verse incrementada por la acción del calor: la absorción de tóxicos a través de las vías respiratoria y dérmica puede incrementarse debido al aumento de aire respirado y al aumento del sudor. Este riesgo hay que evaluarlo y determinar medidas preventivas para minimizarlo (aislar fuentes de calor, expulsar el calor al exterior, climatización, etc.), teniendo en cuenta las temperaturas en cada puesto de trabajo, los esfuerzos físicos realizados, los tiempos de trabajo sometidos a dichas temperaturas y los tiempos de recuperación del cuerpo.

*Cristina Núñez es técnica de la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Castilla y León.