Este 8 de Marzo presenta en 2025 un elemento esencial: el medio siglo de la muerte del dictador que se acompasa con el resurgir de los discursos de odio de la extrema derecha

Por Isabel Martínez, adjunta a la presidencia de la Fundación 1º de Mayo
Se corrobora, elección tras elección, el asenso de la ultraderecha en las economías económicamente desarrolladas y con cierta tradición democrática. Parece olvidarse por parte de las mayorías sociales, lo que significó el avance de los distintos tipos de fascismos en los países europeos a lo largo de los años 20 y 30 del siglo XX. En España, la dictadura se impuso a la democracia republicana a través de un golpe de Estado, una guerra civil y una represión feroz que duró cuarenta años. Sin lugar a dudas, las mujeres, la mitad de la población, suelen ser objeto de represión por parte de la extrema derecha. Entran a formar parte, como enemigo a batir, de ese movimiento “antiwoke” del que habla el trumpismo. Pero si algo queda claro en nuestra historia más reciente es que las mujeres ven peligrar sus derechos cuando la derecha más o menos radical llega al poder. En España, la coalición VOX-PP nos ha mostrado con claridad este hecho.
En este dossier, pensado para reivindicar la lucha de las mujeres trabajadoras, se nos muestran, a través de distintos testimonios, lo que supuso para las mujeres el franquismo y la importancia de las mujeres en la lucha por la democracia, por los valores igualitarios y la justicia social.
Por desgracia, incluso los derechos humanos más evidentes, deben ser conquistados. Las mujeres, como nos recuerdan activistas sindicales y feministas como Begoña San José, Cristina Almeida o Nati Camacho, tuvieron que visibilizar un trabajo que no aparecía en las estadísticas oficiales, y una discriminación que suponía una absoluta dependencia del hombre. Mayka Muñoz, investigadora de la Fundación 1º de Mayo nos relata la situación de dependencia, de fala de libertad, que padecían las mujeres durante el franquismo. Y Mónica Moreno, catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante, recuerda la lucha de las mujeres jóvenes antifranquistas durante la dictadura.
El movimiento feminista nacía aderezado en España de reivindicaciones obreras, de derechos laborales, de sindicalismo. Era un movimiento emancipatorio que conjugaba bien con las aspiraciones de la clase trabajadora: la igualdad, la solidaridad y la libertad. La dictadura franquista había intentado eliminar “el ser obrero” a través de pura represión. Hablamos de muertes, de años de cárcel, de despidos, de torturas… y también la sumisión absoluta de la mujer al hombre. La legislación volvió al siglo XIX y la mujer al ostracismo.
A partir de la conformación en la clandestinidad de las primeras Comisiones Obreras, la clase trabajadora inició la lucha por la recuperación de los derechos y las libertades. En esta batalla, las mujeres fueron un elemento esencial: a la disputa por los derechos en el puesto de trabajo, se unía la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras. Y la única posibilidad de éxito era la lucha antifranquista.
Este acto reivindicativo, el del 8 de Marzo, presenta en 2025 un elemento esencial: el medio siglo de la muerte del dictador que se acompasa con el resurgir de los discursos de odio que suelen acompañar a la extrema derecha. Es un momento para la reflexión, para valorar la lucha de las mujeres trabajadoras frente a las posiciones políticas que niegan las desigualdades y, por supuesto, la desigualdad de género.
Ilustración: ©Amaya Lalanda


