1976: las mujeres y sus luchas feministas y sindicales

En los últimos años del franquismo muchas mujeres militantes en organizaciones de izquierda empezaron a reivindicar que la liberación de la mujer no vendría solo a través de la lucha de clase, sino que existían reivindicaciones específicas de las mujeres, que estas organizaciones debían asumir

Por Mayka Muñoz, investigadora de la Fundación 1º de Mayo

1976 fue un año fundamental para definir cómo sería el futuro de las mujeres en la nueva democracia española, así como el papel que ejercerían: como sujetos activos o como meras espectadoras. Cuando hablamos de que durante el franquismo se difundió un modelo de mujer supeditada al varón, tanto dentro como fuera del hogar, no debemos inferir por ello que las mujeres no se opusieron a esta situación. Ahora bien, la visibilidad de esta oposición no es comparable con la intensidad con que los grupos y movimientos de mujeres se activaron durante el año 1976 y pusieron en el debate público la reivindicación de los derechos de las mujeres, lo que entonces se llamó “el problema de la mujer” o “la liberación de la mujer”.

Ese era precisamente el nombre que eligieron las mujeres que en diciembre de 1975 se reunieron, aún en la clandestinidad, para celebrar las I Jornadas de Liberación de la Mujer. Esta reunión había sido el resultado de una gran labor de los movimientos de mujeres, especialmente del Movimiento Democrático de Mujeres (MDM), en relación con la proclamación por parte de la ONU de 1975 como el Año Internacional de la Mujer. Aquí ya se pondría de manifiesto la realidad de un movimiento heterogéneo y articulado en torno a dos ejes, el de la doble militancia en organizaciones mixtas, especialmente partidos políticos y sindicatos, y el de la militancia feminista en exclusiva.

Las reivindicaciones laborales del feminismo en 1976

En el transcurso de poco más de un año se crearon muchas asociaciones de mujeres, así como organizaciones que las agrupaban. Destacarían la Asociación Democrática de la Mujer, formada por militantes del PTE y de la ORT, frente al MDM/MLM cuyas militantes eran principalmente comunistas, pero también de otros partidos. También se llevaron a cabo intentos de coordinación dentro del movimiento de mujeres y en enero de 1977 se creaba la Federación de organizaciones feministas del Estado español.

Entre medias, en mayo, se habían celebrado las I Jornades Catalanes de la Dona. En el documento de conclusiones, en lo referente al ámbito laboral, se especificaban las siguientes reivindicaciones:

1. – Derecho a un lugar de trabajo sin discriminaciones en la formación profesional, la ocupación, la remuneración y la promoción; y desaparición del trabajo domiciliario. 

2. – Abolición de todas las discriminaciones en el trabajo por razón del sexo, el estado civil y la maternidad. 

3. – Reconocimiento de todos los derechos laborales, sindicales y Seguridad Social para las empleadas de hogar. 

4. – Socialización del trabajo doméstico a través de servicios colectivos financiados con fondos públicos y gestionados democráticamente desde la base.

En paralelo, también continuaban las acciones de las Asociaciones de Amas de Casa, que en octubre creaban la Coordinadora Estatal de Amas de Casa. 

En el plano legislativo, el final del franquismo había ido abriendo algunas brechas en su normativa de control de las mujeres, especialmente de las casadas. Así, la Ley 14, de 2 de mayo de 1975, que reformaba algunos artículos del Código Civil y del Código de Comercio, significó el fin de la licencia marital. Sin embargo, las grandes modificaciones de la legislación civil y penal que discriminaba a las mujeres todavía tardarán un tiempo en llevarse a cabo, y, si se consiguieron, fue precisamente por la lucha constante de los movimientos feministas. De hecho, en 1976 tuvieron lugar concentraciones contra el delito de adulterio a raíz de la celebración de distintos juicios, como el celebrado en Barcelona contra María Ángeles Muñoz, que fue denunciada por adulterio por su marido, del que llevaba años separada, para conseguir la patria potestad de la hija en común. 

En el plano del trabajo asalariado, la Ley 16, de 8 de abril de 1976, de Relaciones Laborales, equiparaba a varones y mujeres en el ámbito laboral. Ahora bien, esto era solo en el plano formal, porque en muchos convenios colectivos, que meramente trasponían las ordenanzas laborales, se mantenían medidas claramente discriminatorias, como la dote, así como salarios inferiores para las trabajadoras en categorías iguales o equivalentes, etcétera.

El papel del feminismo dentro de Comisiones Obreras

En este contexto es en el que cobra especial importancia el papel de las mujeres con conciencia feminista dentro de las Comisiones Obreras. En los últimos años del franquismo sería cuando muchas mujeres militantes en organizaciones de izquierda empezaron a reivindicar que la liberación de la mujer no vendría solo a través de la lucha de clase, sino que existían reivindicaciones específicas de las mujeres, que estas organizaciones debían asumir.

Por ello es necesario que en CCOO se asuma por todos sus miembros, sea hombre o mujer, la importancia de recoger y defender las reivindicaciones específicas de la mujer, orientadas a eliminar la discriminación que sufrimos. Reivindicaciones que abarcan distintos planos y todos ellos importantes: desde los que se refieren a nuestra situación concreta en los centros de trabajo, hasta la legislación laboral y nuestra situación jurídica. Del mismo modo que CCOO defiende y lucha por aspiraciones democráticas como la amnistía total y las libertades políticas hemos de defender y luchar con auténtico espíritu solidario en el plano de igualdad por la liberación de la mujer en todos los órdenes”. (Raquel Soto, Secretariado del Metal, “Ponencia sobre la problemática de la mujer trabajadora”, Pleno Interramas de Madrid, 14-11-1976)

En algunos sectores, especialmente en el textil-confección, donde había una mayoría de trabajadoras y líderes sindicales mujeres, se logró la inclusión de reivindicaciones específicas en la negociación de convenios, como en la plataforma de negociación de La Seda de Barcelona, en 1976.

Cuestiones económicas y sociales.

1. Supresión en el Convenio del artículo sobre la dote, puesto que es una indemnización voluntaria para la trabajadora por su auto-despido, ya recogido por la Ley.

2. Permiso por maternidad retribuido como mínimo con el salario base y antigüedad.

3. Que no existan trabajos prohibidos para la mujer, teniendo las mismas posibilidades de ascenso que el resto de trabajadores […]

6. Guarderías y escuelas gratuitas para todos los hijos menores de 18 años que estudien.

9. Planing familiar (control de la natalidad, aborto gratuito legal y médicamente seguro). (Boletín informativo de La Seda, octubre 1976).

Aunque en 1975 había muerto Franco, los empresarios no se habían enterado de que las relaciones laborales tenían que cambiar. De hecho, se siguieron manteniendo las estructuras habituales de reivindicación en la negociación colectiva, represión por parte de las empresas con sanciones y despidos a la representación de los/as trabajadores/as vinculadas a Comisiones Obreras o las candidaturas democráticas, nuevas huelgas y movilizaciones para reivindicar las readmisiones de estas personas y finalmente, acuerdos peores o mejores. 

Las mujeres en las huelgas de 1976

En las huelgas que se sucedieron en este año, que marcaron un antes y un después en la movilización obrera, las trabajadoras también estuvieron presentes. Ante las huelgas del metal en enero, la policía detuvo en sus casas a distintos cargos sindicales, entre ellos Ascensión Martín, vocal provincial de Standard-ITT, y Rosa María Roldán, enlace sindical de CASA. En la huelga de Telefónica en apoyo de la negociación de su convenio colectivo, se produjo el despido de 41 cargos sindicales de la Candidatura Unitaria, entre los que había mujeres. En Simago se produjo un conflicto colectivo por el expediente incoado a una enlace, Isabel Talavera. En este caso, siendo un sector feminizado y relacionado con el consumo, el conflicto tuvo el apoyo del MDM-MLM, así como un llamamiento de boicot por la Federación de Amas de Casa, con encierros y detenciones de mujeres. En 1976 también destacaron conflictos en banca y enseñanza, donde trabajaban mujeres que habían accedido a ciertos estudios.

Ahora bien, donde más movilizaciones se produjeron fue en el sector textil, uno de los sectores productivos con salarios más bajos y condiciones laborales peores, y obviamente con una mayoría de trabajadoras. La negociación del convenio nacional supuso la multiplicación de paros, encierros y concentraciones en los distintos talleres.  

En este sentido, el conflicto más destacado fue el de Induyco, donde la dirección utilizó las huelgas de enero y febrero para descabezar el movimiento obrero organizado. La represión de esta empresa fue muy dura, así como su estrategia para que los familiares convencieran a las jóvenes trabajadoras para que desistieran de sus movilizaciones.

Como vemos, el año 1976 fue fundamental en el devenir de la democracia en nuestro país, y ahí estuvieron las mujeres luchando para que sus reivindicaciones específicas se tuvieran en cuenta.

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