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Visualizar para prevenir

Vie, 15/07/2011 - 12:19
FERNANDO RODRIGO

Exposición a tóxicos y sensibilidad química múltiple

FERNANDO RODRIGO

Evitar la exposición a productos tóxicos de los trabajadores y la ciudadanía es un objetivo irrenunciable en el que estamos implicados distintos agentes. En torno a la sensibilidad química múltiple (SQM) se ha producido una alianza que sin duda permitirá avanzar en la visibilización y reconocimiento de los efectos que tiene sobre las personas la exposición a sustancias químicas y ello deberá facilitar su prevención.

Médicos, científicos, sindicalistas, abogados y personas afectadas han unido sus esfuerzos en una campaña de visibilización que está dando resultados. Son más de 200 las sentencias judiciales que reconocen un caso de sensibilidad química múltiple derivada de un accidente de trabajo por fumigaciones, pero recientemente se ha conseguido un logro histórico: un tribunal español ha reconocido un caso de SQM como enfermedad profesional, el de una restauradora de Patrimonio Nacional que trabajaba con disolventes.

Este reconocimiento de la enfermedad profesional abre nuevas vías. Sabemos que un porcentaje muy alto de las víctimas de SQM ha desarrollado este síndrome por exposición a productos químicos en su lugar de trabajo. El problema es grave, pues según una reciente encuesta europea, un 52% de los trabajadores está en contacto con productos químicos en su lugar de trabajo y, como dice el doctor Joaquim Fernández Solà, “con los actuales niveles de exposición nos enfrentamos a una pandemia”.

La exposición a sustancias químicas genera múltiples problemas de salud pública, ambiental y laboral. Su abordaje requiere de políticas públicas integrales que partan –socialmente– del principio de precaución y que en el ámbito laboral se llama prevención. Reconocer el problema constituye el paso previo para poder comenzar a plantear soluciones. Los avances judiciales ayudan a ello, pero la Administración tiene que mostrar voluntad y hasta ahora ha carecido de ella. El Gobierno español se ha negado a reconocer la SQM como enfermedad, cuando otros países europeos de nuestro entorno sí lo han hecho.

Este dossier pretende poner luz sobre el problema, dar visibilidad a las víctimas y a los profesionales y sindicalistas que los apoyan, sensibilizar e informar para promover la acción preventiva en todos los niveles, social y de empresa –los higienistas tienen que cambiar muchos de los enfoques metodológicos con los que hasta ahora han trabajado–. Cada cual en lo suyo, pero todos empujando para evitar los riesgos y defender la salud de las personas.