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Una combinación mortal

Jue, 15/07/2010 - 12:19
FERNANDO RODRIGO
Una combinación mortal

FERNANDO RODRIGO

Que fumar mata, lo sabemos (53.000 personas al año en España por enfermedades derivadas de su consumo). Que el trabajo provoca daños en la salud de las personas y en ocasiones la muerte, también lo sabemos y lo sufrimos. Y ahora también sabemos que la interacción entre condiciones de trabajo y tabaco puede agravar la dependencia y que, sobre todo, puede exponer a los trabajadores y trabajadoras de la hostelería y de algunos establecimientos e instalaciones públicas a las sustancias cancerígenas que tiene el humo del tabaco y, por tanto, con riesgo muy evidente de contraer alguno de los 10 tipos de cáncer que provoca.

Ahora por fin parece que se va a poner término a esta gravísima discriminación que padecen 1.300.000 trabajadores y trabajadoras de nuestro país. El tabaquismo es la patología con mayor prevalencia que existe en España. El 30% la padece. Entre los trabajadores y trabajadoras de la hostelería se vienen produciendo entre 1.000 y 3.000 muertes al año por enfermedades derivadas de la exposición al humo del tabaco. La nueva ley que ha entrado en el Parlamento trata de poner fin a esta situación tan injusta y tan inaceptable social y sanitariamente.

Pero más allá de la imposición a que se somete a los trabajadores del sector hostelero, el hábito tabáquico y la dificultad para abandonarlo están estrechamente relacionados con las condiciones de trabajo, como se pone de manifiesto en alguno de los estudios que presentamos en este dossier. Combatir el tabaquismo social y sanitariamente exige también actuar sobre las condiciones de trabajo. No basta con las campañas generalistas sensibilizadoras sobre lo pernicioso para la salud que resulta. Hay que actuar sobre los condicionantes sociales que lo favorecen. El tabaquismo afecta fundamentalmente a la clase trabajadora y, junto con otros factores sociales y sanitarios, explica por qué los trabajadores manuales no cualificados viven entre 7 y 10 años menos que el resto de la población.

Cualquier política que intente combatir las desigualdades sociales en salud tiene que tener en cuenta estos factores y desarrollar actuaciones específicamente destinadas a actuar sobre las condiciones de trabajo y de empleo si se quiere lograr resultados. Esta ley viene a corregir el error que se cometió cuando se aprobó la ley antitabaco y se dejó fuera a los más de un millón de trabajadores y trabajadoras de la hostelería. Aunque sea tardíamente, ahora se reconoce. Ojalá se apruebe y se ponga en vigor con la máxima seriedad y con el apoyo leal de todas las Administraciones.