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¿Trabajadores de usar y tirar?

Sáb, 15/01/2011 - 12:20
BERTA CHULVI
¿Trabajadores de usar y tirar? Accidentes y condiciones de trabajo inadecuadas provocan despidos por causa objetiva

BERTA CHULVI

El caso de Miguel ilustra cómo se utiliza el despido por causa objetiva para quitarse de en medio a trabajadores que han perdido la salud trabajando. Pedro tiene en la actualidad 38 años y lleva 11 años trabajando como barrendero en Petrer (Alicante), recientemente sufrió un accidente mientras se desplazaba con su moto de un lugar de trabajo a otro, un golpe que le provocó una lesión en el tobillo. Inicialmente se le reconoce como accidente laboral, pero luego se le da de alta y la mutua pretende derivarle al sistema público. El trabajador acude al Gabinete de Salud Laboral de CCOO en el País Valencià que consigue, tras mucho esfuerzo, que se reconozca el accidente como laboral. Miguel tiene un esguince en el tobillo con rotura de ligamentos y otras complicaciones médicas.

“Finalmente –explica Silvia Catalán, técnica del Gabinete de Salud Laboral de CCOO País Valencià– el trabajador se reincorpora a su trabajo tras un periodo de baja con un informe médico en el que se señala que ‘padece una limitación para ta reas que requieran bipedestación o marchas prolongadas y que podría necesitar de tratamiento quirúrgico si persisten las dolencias’. La empresa no realiza la preceptiva evaluación de su salud tras su incorporación, ni se toma ninguna decisión de adaptación o cambio de puesto de trabajo que facilite su recuperación. Simplemente se le pone a trabajar otra vez en el mismo puesto de barrendero, con una jornada donde la mayor parte del tiempo ha de estar de pie, y las molestias vuelven”.

Desde el Gabinete de Salud Laboral se solicita un cambio de puesto y la respuesta de la empresa no es negativa en un principio: “Nos dicen que van a venir los responsables de Castellón –la empresa tiene la sede social en ese municipio– para ver qué otro puesto puede ocupar el trabajador”, explica Catalán. La empresa empleadora es una compañía que contrata con los municipios las tareas de limpieza, la gestión de residuos y otras tareas como el montaje y desmontaje de escenarios, traslado de muebles del ayuntamiento, etc. Mientras tanto, al trabajador se le indica que en ese plazo (cinco días) o bien se sienta en una silla en la oficina toda su jornada laboral o se coge una semana de vacaciones. El trabajador opta por esto último y cuando retorna al puesto de trabajo se encuentra con el despido por ineptitud sobrevenida. Con el acompañamiento del sindicato recurre el despido ante el juzgado de lo social que falla a favor de la empresa, dando por buena la argumentación de la misma. Por un lado la empresa argumenta, tal y como recoge la sentencia, que “no puede mantener a un trabajador especialmente sensible en un puesto de trabajo incompatible con sus características físicas”, obviando totalmente que dichas características físicas han variado sustancialmente a causa de un accidente laboral. A continuación la empresa afirma que “no se puede recolocar al demandante en tanto que no tiene carné de conducir, ni estudios o especialización para realizar tareas administrativas”.

“No es cierto –señala Silvia Catalán– que la empresa no disponga de otros puestos de trabajo que no exijan estar de pie toda la jornada. Concretamente dispone de un puesto de trabajo en la cuadrilla que gestiona el Ecopark, lugar donde se clasifican los residuos, otros 4 o 5 puestos de trabajo en la cuadrilla que trabaja para el Ayuntamiento en el montaje y desmontaje de escenarios y otras tareas de intendencia y otros 4 o 5 puestos de trabajo en la cuadrilla de las tardes que repasa, conduciendo un motocarro, el trabajo realizado por los barrenderos durante la mañana, por si ha habido alguna bolsa olvidada o algún incidente similar”. “Además, en el momento de ser despedido el trabajador dispone del carné de ciclomotor que le permitiría conducir el motocarro. Y eso es obvio para todos –empresa, abogados y jueces– porque el accidente in itínere que sufrió Miguel se produjo en el momento en el que conducía un ciclomotor”.

Otro caso de despido por ineptitud sobrevenida nos llega del Gabinete de Salud Laboral de La Rioja. Se trata de un mecánico de la multinacional Crown Bevcan, división España, en el centro de Agoncillo (La Rioja). El trabajador padece un trastorno del ritmo de sueño muy grave, tras años de trabajar a turnos que incluyen nocturnidad. El servicio de prevención de la empresa hace un trabajo minucioso y realiza un estudio en profundidad del caso mediante una actigrafía que se prolonga durante 43 días. La actigrafía es un método que permite, mediante la colocación de un pequeño sensor en el brazo, valorar los periodos de reposo y actividad de la persona. El servicio de prevención concluye que, efectivamente, el trabajador no consigue descansar las horas mínimas tras el turno nocturno, mientras que su patrón del sueño es normal durante vacaciones. El médico de cabecera del trabajador emite un informe en el que explica que su paciente se está viendo obligado a consumir ansiolíticos desde hace un par de años y que ello está estrechamente relacionado con la turnicidad en sus condiciones de trabajo. El trabajador y sus representantes solicitan a la empresa una modificación del puesto amparándose en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, pero la respuesta de la empresa es el despido objetivo por ineptitud sobrevenida. Un despido que es posteriormente avalado por los tribunales. El trabajador ha presentado todos los recursos posibles hasta llegar al Tribunal Supremo alegando unificación de doctrina. Nada ha surtido efecto. Hoy el trabajador está despedido.

Antes de adaptar las condiciones de trabajo o aplicar medidas preventivas colectivas que beneficien al conjunto de los trabajadores, las empresas prefieren despedir, en la mayoría de los casos.

Carmen Mancheño, técnica del Gabinete de Salud Laboral de la Unión Sindical de CCOO de Madrid, explica varios casos en los que las empresas han tratado de despedir a los trabajadores tras padecer un accidente laboral o conseguir el reconocimiento de una enfermedad profesional. “Por ejemplo –explica Carmen–, tenemos el caso de una trabajadora de un servicio de ayuda a domicilio que denuncia la no adaptación de su puesto de trabajo por parte de la empresa después de haber sufrido un accidente laboral. Tras la denuncia es despedida por la empresa por ineptitud sobrevenida. La trabajadora denuncia el despido y el juez obliga a la empresa a su readmisión, pero una vez ésta se reincorpora de nuevo a su puesto de trabajo, la empresa sigue sin adaptarlo y, además, le impone una sanción por bajo rendimiento. Este hecho acaba de ser denunciado y esperamos la resolución del juez”.

A veces, la Inspección sanciona a las empresas que abusan de la figura del despido por ineptitud sobrevenida. Este es el caso de una trabajadora de un comercio de alimentación que sufre un accidente mientras realizaba una tarea para la que no había recibido formación en una máquina que carecía de las necesarias medidas de protección, cortándole parte de un dedo y afectándole a los nervios de éste. Tras el accidente, la mutua se niega a darle la baja, pues el médico de empresa considera que puede realizar otras tareas, si bien le prescribe unos días de reposo. Tras el reposo, la trabajadora se encuentra con la carta de despido. Éste es denunciado y la Inspección de Trabajo sanciona a la empresa por incumplimiento grave de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

En la mayor parte de ocasiones, la labor sindical se encuentra con la férrea voluntad de la empresa de quitarse de en medio a los trabajadores que han enfermado en el tajo y que hacen valer su derecho a no vender su salud: “Una empresa del sector del mueble –relata Carmen Mancheño–, en la que habíamos conseguido que se reconociera el origen profesional de la sordera de ocho trabajadores, planteó el despido de los mismos por ‘ineptitud sobrevenida’ y conseguimos que desistiera de la idea, pero lo que nos hemos encontrado es que a los pocos días presentó un ERE de diez trabajadores y de ellos ocho eran trabajadores con reconocimiento de hipoacusia”.