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Tóxicos en el trabajo. Nuevo real decreto sobre riesgo químico. El riesgo tóxico: una realidad compleja

Dom, 15/07/2001 - 12:19
PERE BOIXL

Condiciones de trabajo

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A tan sólo cuatro días de la finalización del plazo fijado por la Directiva Europea, el Gobierno Español ha publicado el Real Decreto 374/2001 (BOE 1/5/2001) sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. En esta nueva norma se recoge por primera vez de forma unitaria una estrategia preventiva frente al riesgo químico.

Siguiendo la filosofía de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, se establece como punto de partida la evaluación de riesgos para adoptar las medidas preventivas oportunas. Dicha evaluación abarcará todas las actividades que supongan riesgo, incluidas las de mantenimiento o reparación, y debe realizarse teniendo en cuenta los valores límites ambientales (VLA) de las sustancias presentes en el ambiente de trabajo. Algunos de estos valores vienen recogidos en el propio Real Decreto (Anexo I), el resto son los fijados por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) salvo que se aplique una normativa específica. El decreto insiste en la necesidad de evaluar el riesgo 'considerando y analizando conjuntamente' la toxicidad, los niveles de exposición y las conclusiones de la vigilancia de la salud.

Cuando la exposición supere los valores límite se deben aplicar medidas específicas de prevención (sustitución, aislamiento de procesos, ventilación, reorganización del trabajo, medidas de emergencia, protección individual, etc.) y de vigilancia de la salud. Aunque tras la evaluación se considere que solamente hay un riesgo leve, deben aplicarse igualmente medidas preventivas generales para minimizar el riesgo o incluso llegar a eliminarlo si ello es posible.

Se establecen los derechos de información y formación de los trabajadores, las medidas especiales de prevención frente al riesgo de incendio, explosión u otras reacciones químicas peligrosas, y se prohíbe expresamente la utilización de determinados agentes químicos (2-naftilamina y sus sales, 4-aminodifelino y sus sales, bencidina y sus sales y 4-nitrodifenilo). Así mismo se determinan las condiciones en que debe efectuarse la vigilancia de la salud.

El planteamiento del decreto en lo referente a la vigilancia de la salud viene a ser el siguiente:

  1. La vigilancia de la salud es una condición previa obligatoria prácticamente en todos los casos en que se vaya a trabajar con sustancias peligrosas o insuficientemente controladas o para verificar si el trabajador tiene 'una especial sensibilidad'.

  2. También debe realizarse en los casos en que la exposición suponga un riesgo de efectos nocivos detectables precozmente.

  3. Cuando se detecte alguna anomalía en la salud del trabajador o la trabajadora en relación con la exposición a productos químicos, el empresario debe revisar la evaluación de riesgos y las medidas de prevención teniendo en cuenta las recomendaciones del médico y extender la vigilancia de la salud a todos los trabajadores con una exposición similar.

 

PERE BOIX
La complejidad del trabajo con agentes químicos puede hacer tambalear las buenas intenciones de un texto legal como el que comentamos en estas páginas. Una norma previa, el RD sobre notificación, clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, ya establecía las reglas del mercado al respecto y su aplicación está siendo muy irregular. Diferentes encuestas realizadas en algunos sectores revelan clasificaciones incorrectas en un 25% de los casos y errores de etiquetado en un 40%. Es del todo inusual que se comunique por parte de las empresas la aparición de nuevos compuestos durante los procesos de producción y generalmente no se presta atención a aquellas sustancias que se utilizan puntualmente. En muchos casos sigue sin respuesta la pregunta ¿quién controla la clasificación, envasado y etiquetado? En un contexto así resulta difícil para el trabajador conocer el peligro real de las sustancias que manipula.

Por otra parte, continúa candente el debate sobre quién establece los límites y cuál es la población realmente protegida en función de éstos. Es cierto que en los últimos años se ha producido un avance sustancial en su establecimiento en nuestro país, con la publicación por parte del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo del 'Documento sobre Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España'. Hubiera sido deseable, no obstante, alguna referencia en el decreto a los llamados 'niveles de acción', una forma operativa de concretar el principio de precaución según la cual se deberían adoptar medidas de vigilancia especial cuando se supere el 50% del valor límite de una determinada sustancia.

El riesgo tóxico, en fin, sigue siendo un peligro desconocido en buena medida. Expertos de todo el mundo se han reunido recientemente en el XI Congreso Internacional de la Sociedad de Química y Toxicología, y nos han recordado que en Europa hay registradas oficialmente unas 106.000 sustancias químicas y del 80% no se tiene información sobre su incidencia en el medio ambiente ni sobre las personas.

Nos preocupa, por último, cómo llevar a cabo la vigilancia de la salud sin que acabe siendo un método de exclusión de trabajadores o de selección de 'los más resistentes'. No hay en la norma precauciones a este respecto sobre eventuales prácticas discriminatorias, en absoluto inusuales, por parte de las empresas.

En definitiva, es una buena noticia contar con un reglamento actualizado de protección frente al riesgo tóxico pero, como siempre, habrá que estar atentos a su aplicación (junto al también reciente Real Decreto 379/2001sobre almacenamiento de productos químicos) y no dormirse en los laureles pensando que la norma lo arregla todo.