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Tablón

Vie, 15/01/1999 - 12:19

Hace unos meses tuve un accidente de trabajo, y hasta la fecha la Mutua me ha prestado asistencia satisfactoriamente. Sin embargo, hace dos días me llamaron para decirme que me van a dar el alta porque, según ellos, estoy perfectamente recuperada. Yo no estoy de acuerdo, porque aún tengo muchos dolores en las rodillas y no quiero ni pensar qué me pasaría si tuviera que volver a la fábrica a estar todo el día de pie. ¿Qué puedo hacer para defenderme de esta decisión injusta de la Mutua? Saludos y enhorabuena por el Boletín. Lucía.

Estimada Lucía:
Nos llegan muchas consultas parecidas a la tuya sobre cómo actuar cuando no estamos de acuerdo con una decisión de la Mutua. Un primer camino puede ser solicitar que reconsideren su decisión y, si se niegan, rellenar una hoja de reclamación que están obligados a facilitarte. El responsable de salud laboral de CCOO, que normalmente tiene relaciones institucionales con todas las Mutuas, puede ayudarte en estas gestiones que suelen dar mejores resultados si las lleva adelante el Sindicato. Si esta vía no da resultado o el alta llega antes, tienes que dirigirte a tu médico de cabecera. Si está de acuerdo en que no estás en condiciones de volver a trabajar, te dará una baja por enfermedad común con lo que no tendrás que incorporarte al trabajo. Esa baja, sin embargo, no es del todo correcta, pues deriva hacia el sistema público de salud una carga económica y asistencial que debería ser asumida por la Mutua. Por ello, después de pedir la baja es aconsejable que vayas a los servicios jurídicos del sindicato y cuentes tu caso para que se plantee, si procede, una reclamación previa contra el alta de la Mutua y la baja del médico de cabecera. Ten en cuenta que normalmente el procedimiento desembocará en un juicio al que tendrás que llevar un médico para rebatir al médico de la Mutua. Animo, adelante y suerte.

La Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado para 1999 modifica algunos aspectos de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en relación con el capítulo de las responsabilidades e infracciones.

En primer lugar se amplía el número de sujetos que pueden cometer estas infracciones. Así, se establecen obligaciones en materia de prevención no sólo para los empresarios, sino también para otros sujetos como los Servicios de Prevención ajenos, las entidades acreditadas para impartir formación, las empresas auditoras y, en el ámbito específico de las obras móviles de construcción, los promotores, los propietarios y los trabajadores autónomos. Con esta modificación se pretende que la Inspección de Trabajo pueda fiscalizar el cumplimiento de la normativa de salud laboral en su conjunto, incluyendo las actuaciones de sujetos externos a la empresa.

Además se amplía y mejora el catálogo de infracciones empresariales, tipificando expresamente como infracción grave el incumplimiento de la obligación de planificar la prevención o la falta de limpieza habitual del centro de trabajo y como infracción muy grave, el incumplimiento de los deberes de coordinación y colaboración entre empresarios 'cuando se trate de actividades reglamentariamente consideradas como peligrosas o con riesgos especiales'.

Finalmente se tipifican algunas infracciones propias de los Servicios de Prevención ajenos, de las entidades formativas y de las auditoras, tales como actuar sin las acreditaciones y autorizaciones pertinentes, mantener vinculaciones prohibidas con las empresas a las que prestan servicios o no cumplir sus obligaciones documentales o de información a la Autoridad Laboral.

En la construcción está desapareciendo el empleo estable y de calidad. Las grandes constructoras -con una plantilla mínima de técnicos, administrativos y mandos intermedios- se están convirtiendo en simples gestoras de contrataciones de obras. La ejecución física de la obra la derivan a trabajadores de subcontratas o de empresas de trabajo temporal. El mecanismo se reproduce en cadena sin límite alguno hasta el punto que el 95% de los accidentes mortales y graves los sufren trabajadores de subcontratas.

Para acabar con esta situación, la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines de CC.OO. (FECOMA) propone:

  • Que la subcontratación se limite a aquellas especialidades que no abarque la constructora principal

  • Que la constructora principal mantenga en la obra un mínimo del 30% de trabajadores fijos de su plantilla

  • Que se prohiba la subcontratación en cadena

  • Que las empresas subcontratistas que presten servicios en las obras de las Administraciones Públicas mantengan una plantilla fija del 30% del total de trabajadores empleado en la unidad de obra que subcontratan.

Con el lema 'nos va la vida' FECOMA ha empezado a recoger firmas para llevar al Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular que regule las subcontratas en el sector de la construcción. Tienen hasta mediados de junio de 1999 para recoger las 500.000 firmas necesarias. Seguro que lo conseguirán pero hay que apoyarles. Desde Por Experiencia invitamos a todos nuestros lectores y lectoras a pasarse por el local de FECOMA que tengan más cerca y firmar.