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Se puede hacer de otra manera. Médicos de familia proponen alternativas para la mejora de la gestión de la Incapacidad Temporal

Jue, 15/10/1998 - 12:20

Dossier: Absentismo a debate

La indicación de reposo a un paciente es una prescripción que forma parte del tratamiento y, por tanto, responsabilidad del médico que le atiende. A partir de esta consideración inicial, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria 'preocupada por las graves consecuencias que para nuestros pacientes y el propio Sistema Sanitario acarreará la reforma de la gestión de la IT' ha elaborado un interesante documento de análisis sobre las últimas modificaciones legislativas al respecto del que extractamos algunos puntos.

Diagnóstico de la situación

Para dar una idea de la magnitud del problema se recurre a la llamada 'ley de los tercios', según la cual 1/3 de la población total puede teóricamente tomar bajas (población activa), de ésta 1/3 toma realmente bajas y del total de días de baja 1/3 se consideran 'superfluos', es decir, por encima de lo que el médico que prescribe la baja opina que debiera haber durado ésta.

Siguiendo la misma distribución, un tercio de los días de baja 'superfluos' se atribuyen a demoras de la organización sanitaria, otro tercio a demoras atribuibles al paciente y el tercio restante a problemas complejos de índole socioeconómica.

El coste directo e indirecto por IT se calcula en más de 2 billones de pesetas anuales. Desde 1994 la tendencia parece ser a la contención, o incluso al descenso, del gasto.

Respecto a la prevalencia se detecta una reducción progresiva pero con un aumento de la duración media, es decir, 'existen menos bajas pero duran más tiempo'. Las bajas más frecuentes son por problemas respiratorios y musculo-esqueléticos (estos últimos son responsables del mayor número de días de baja). Las de mayor duración media son las bajas por depresión y por lumbalgia.

Cambios normativos

Según los autores del documento, los cambios promovidos por el Ministerio de Trabajo en relación con la gestión de la IT 'son preocupantes y pueden acarrear consecuencias negativas para nuestro actual sistema sanitario'.

El principal motivo de preocupación de los Médicos de Familia es la intervención de profesionales ajenos al sistema sanitario con capacidad de otorgar el 'alta económica' lo cual, según ellos, limita y coarta la facultad del médico de cabecera para prescribir un tratamiento completo y coloca al paciente en una posición de desprotección e inseguridad.

Además, advierten del 'solapamiento de funciones' entre médicos de distintas entidades (Sistema Nacional de Salud, INSS, Inspección Sanitaria, Mutuas) y del riesgo de 'judicialización de la IT' por el conflicto de intereses entre trabajadores y entidades gestoras.

Por último señalan el riesgo de desacreditar a los profesionales de la Atención Primaria y de desestabilizar el sistema público 'abriéndose la posibilidad de un sistema de privatización de la asistencia sobre la base de las mutuas'.

Conclusiones

Tras constatar que 'el gasto en IT en nuestro país es superior a lo que se considera aceptable', y frente a las reformas emprendidas que son calificadas como de dudosa eficiencia, se propugna buscar soluciones que intenten 'armonizar el derecho legítimo a la IT del trabajador enfermo con el uso legal, eficiente y controlado de una prestación de tanta importancia social y económica'.

No faltan denuncias a situaciones injustas, atenuadas muchas veces por los médicos de cabecera, 'tales como altas precoces de accidentes laborales, patologías de claro origen laboral que sin embargo son rechazadas como tales y agravaciones de patología crónica por accidentes laborales, que no son asumidas como contingencia laboral a pesar de tener legalmente dicha consideración'. Tampoco falta algún que otro reproche del tipo que 'se confía más en entidades que prioricen el cumplimiento de indicadores por encima de un criterio médico imparcial y objetivo'.

Para la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria es indiscutible que 'el médico de familia es el profesional que mejor garantiza la ecuanimidad e independencia en el control de las bajas. El conocimiento del paciente a través de la historia clínica y de su entorno social y familiar, permite una mejor valoración del problema de salud que condiciona la capacidad productiva. La independencia del médico, así como su código deontológico, garantiza que la concesión y duración de una baja no será condicionada por presiones empresariales o particulares interesadas'.

Coherentemente con esta posición incluyen un 'Decálogo de propuestas para la mejora de la gestión de la IT' sobre las base de que esta prestación se mantenga intrínsecamente vinculada al sistema público de Atención Primaria de Salud y manifestando la disposición de los médicos de familia a colaborar en la tarea de mejorar la gestión y controlar el gasto pero evitando situaciones injustas y 'sin alterar nuestro compromiso ético en defensa del paciente'.