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Riesgos psico-sociales... y sin embargo, existen

Jue, 15/04/1999 - 12:19

Tribunales

Los trabajadores llevamos años diciendo que uno de los principales problemas de salud laboral son las dolencias psíquicas, el estrés, el malestar, la tensión. El sufrimiento, en definitiva, que nos machaca la moral. Con el transcurso del tiempo llegamos incluso a somatizar esa pena, a notar en la salud física los efectos de una patología que en su origen es psíquica. Los empresarios, las Mutuas, incluso la Administración, nos miran como si fueramos unos lloricas en el mejor de los casos o una pandilla de sinvergüenzas, en el peor. Dos sentencias recientes han reconocido el origen profesional del estrés en dos casos distintos. En la medida en la que vienen a reconocer algo que llevamos años denunciando, las celebramos.

Juan PC llevaba 9 años trabajando como peón de albañil para la misma empresa. Un día, 'cuando el trabajador ya se consideraba fijo de la empresa', ésta le propuso firmar un contrato de obra y servicios para la construcción de un depósito de agua, lo cual suponía que al acabar los trabajos podía ser despedido. 'Esta posibilidad de pérdida del empleo', dice la sentencia, causó al obrero un 'estado de angustia y estrés que llegó a somatizar en un cuadro de dolor torácico' por el que estuvo de baja. Cuando se reincorporó a su trabajo sufrió una paro cardiorrespiratorio mortal 'a causa del estrés laboral que persistía'. Reconocido el origen laboral de su fallecimiento, el Juez condena a la Mutua a pagar las prestaciones derivadas del mismo, pensiones de viudedad y orfandad a la mujer y a los hijos. Lo malo es que la empresa ha salido absuelta. La sentencia es de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y la mutua, Mutua de Tarrasa.

V.L. trabaja desde 1973 para una empresa en la que organiza la producción de un taller de trabajadores minusválidos a los que dirige y orienta 'a fin de obtener un nivel aceptable de productividad y eficacia laboral'. Debido al grado de responsabilidad y a las dificultades y exigencias de su trabajo, en los últimos años V.L. ha venido padeciendo periodos repetidos de trastornos de sueño por lo que ha llegado a estar de baja varias veces. La dolencia de V.L. estaba siendo tratada como enfermedad común, negándose la Mutua a acoger por las buenas su petición de que fuera reconocida como contingencia profesional. Hubo que llevar el caso a magistratura y aportar informes médicos que diagnostican un Sindrome de Burn-out (en castellano 'estar quemado'), que es 'un tipo muy característico de estrés que se da en aquellas profesiones de quienes realizan su trabajo en contacto con otras personas que, por sus características, son sujetos de ayuda (profesores, personal sanitario, asistentes sociales, etc), y surge al ver el profesional defraudadas sus expectativas al verse imposibilitado de modificar la situación laboral y de poder poner en práctica sus ideas con respecto a cómo debe ser realizado su trabajo' (Hechos Probados de la Sentencia). El Tribunal argumenta que hay alteración de la salud y que se ha probado la relación de causalidad de esa enfermedad con el trabajo 'es claro que la enfermedad padecida por el demandante es su trabajo como Jefe de Taller en la empresa demandada que le exige una prestación laboral continua en relación con trabajadores minusválidos requiriendo tal actividad un elevado nivel de entrega y desgaste personal'. El Juzgado de lo Social nº1 de Eibar (Gipuzcoa), de acuerdo con la normativa, cataloga la dolencia como accidente de trabajo y condena a la Mutua Pakea a hacerse cargo de las prestaciones correspondientes a los periodos de baja.