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Productividad

Jue, 15/07/2010 - 12:19

Productividad

Mejorar la productividad para aumentar nuestra competitividad: he aquí uno de los mantras con que nos martillean dia tras día los vates de la reforma laboral como salida a la crisis. Las propuestas para conseguirlo no suelen ir mucho más allá de reducir el empleo ('hacer más con menos') o de reducir el absentismo a base de un mayor control sobre los trabajadores. Nada nuevo. Malos tiempos para la creatividad.

Conviene, sin embargo, evitar el simplismo de confundir el efecto con las causas o los síntomas con la enfermedad, ya que ello impide detectar los verdaderos problemas sobre los que aplicar soluciones. Veamos dos ejemplos.

En abril de este año se ha hecho público un Informe titulado '¿Por qué los trabajadores van al trabajo cuando están enfermos?'. Lo ha publicado una prestigiosa fundación independiente y sin ánimo de lucro con sede en Londres (Work Foundation). Según los autores, un 45% de los 510 trabajadores encuestados afirma haber ido a trabajar uno o dos días estando enfermos en el último mes frente a un 18% que ha reconocido una baja por enfermedad (¿dónde está el verdadero problema?). El informe concluye, además, que los trabajadores con menos presión laboral, menores niveles de estrés en el trabajo y menos dificultades personales financieras refieren un menor presentismo en situaciones de enfermedad(¿las causas están en los trabajadores o en el entorno sociolaboral?). Consecuentemente, el Informe recomienda una serie de medidas dirigidas sobre todo a mejorar la organización del trabajo, como reducir el estrés o mejorar el clima laboral.

Un ejemplo de signo contrario. Taiwan: la empresa Foxconn Technology, proveedora de Apple, tras una oleada de 12 suicidios de trabajadores de entre 18 y 24 años en su factoría de Shenzen, ha cursado una orden de dirección por la que se pide a los empleados un compromiso por escrito de no suicidarse (¡!). Más allá de la pregunta sobre cómo tiene previsto sancionar la empresa a los incumplidores, parece que la dirección no ha considerado que las jornadas de 12 horas 6 días por semana que soportan los trabajadores por poco más de un centenar de euros al mes pueda tener algo que ver con el problema.

Esta es la cuestión: abordar seriamente las causas o enmascarar los problemas con falsas soluciones. Reconducir el debate social sobre la productividad hacia la calidad de las condiciones de trabajo facilitaría acuerdos más efectivos. También más justos.