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porEvidencia

Dom, 15/07/2012 - 12:19
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porEvidenciaLas inspecciones reducen los accidentes de trabajo sin afectar a la competitividad de las empresas. En un momento en el que los agentes empresariales tratan de convencer a la opinión pública de que la regulación en salud laboral reduce la competitividad de las empresas, adquiere especial relevancia un estudio publicado en Science el pasado mes de mayo. La investigación compara 409 empresas en California que habían sido inspeccionadas tras una selección al azar con otras 409 empresas que podrían haber sido seleccionadas por la inspección, pero no lo fueron. Las que fueron inspeccionadas registraron un 9,4% menos de accidentes laborales y un 26% menos en los costes derivados de éstos. No se encontró ninguna relación entre esta reducción de los accidentes laborales y variables como el número de puestos de trabajo, las ventas o supervivencia de las firmas.

Disolventes y deterioro de las habilidades intelectuales. La exposición laboral a disolventes orgánicos como el clorinato, el petróleo o el benceno, comunes en pinturas, desengrasado, pesticidas, adhesivos, entre otros, se relaciona con un mayor riesgo de deterioro cognitivo. L. Berkman, de la Universidad de Harvard en Cambridge (Reino Unido), es el autor de este estudio que ha visto la luz en el último N eurology y en el que han participado 4.134 empleados de Gas y Electricidad de Francia, perteneciente a la investigación prospectiva GAZEL, que se inició en 1989 con personal de la compañía nacional.

El humo de diésel produce cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) acaba de calificar como cancerígeno en humanos (grupo 1) el humo del gasoil. Una de las investigaciones más sólidas que cita la IARC fue publicada en el Journal of Cancer Institute Advance en octubre de 2011. Se trata de un estudio realizado en una cohorte de 12.315 trabajadores en 8 minas que no extraen metal y entre los que se produjeron 198 muertes por cáncer de pulmón. Por cada uno de los fallecidos se eligieron cuatro sujetos control entre el resto de mineros que fueran comparables con el fallecido en términos de ta - reas en la mina, sexo, raza, etnia y año de nacimiento (se utilizó una horquilla de 5 años). Se estimó la exposición a humo de diésel del fallecido y de los cuatro sujetos control por trabajo y año gracias a una exhaustiva investigación retrospectiva respecto a sus tareas en la mina. Se controlaron las variables que podían confundir los resultados como el tabaquismo o el historial de enfermedades respiratorias. Los resultados indican que entre los trabajadores fuertemente expuestos al humo de gasoil, la probabilidad de contraer cáncer de pulmón era tres veces superior respecto a aquellos que habían estado menos expuestos.

Contaminantes ambientales y cáncer de testículos y útero. El pasado mes de mayo se reunieron en París, convocados por la Sociedad de Toxicología, los principales investigadores que lideran proyectos sobre el origen de las enfermedades no comunicables, es decir, no infecciosas y no transmisibles que afectan a las personas en la etapa fetal y los primeros años de vida. Resultado de aquella reunión ha sido una declaración científica publicada en el número de junio de E nv ironm ental H ealth en la que se da cuenta de la evidencia científica que relaciona algunos tipos de cáncer de testículos y de útero con la exposición, durante las etapas de desarrollo (uterino y primeros meses de vida), a contaminantes ambientales.

La ley antitabaco sí ha tenido efectos. En el número de marzo-abril de la Revista Española de Salud Pública, Carlos Catalina y colaboradores publican los resultados de una investigación en la que se observa un descenso progresivo del porcentaje de fumadores entre el segundo semestre de 2009 (40,3%) y el primer semestre de 2011 (35,3%). Este patrón se repitió en los análisis segmentados en función del sexo, la edad y el nivel de ocupación. En el grupo ocupacional de camareros, bármanes y asimilados, donde la prevalencia del tabaquismo es mayor que en el conjunto de la población, el porcentaje de fumadores disminuyó desde el 51,1% en el segundo semestre de 2009 hasta situarse en el 45,6% en el primero de 2011.

El trabajo podría atenuar la pérdida de funciones cognitivas con la edad. Un trabajo mentalmente estimulante mejora las funciones cognitivas tanto en trabajadores jóvenes como en los más mayores, según un estudio de seguimiento llevado a cabo en el curso de diez años en más de 3.000 trabajadores. Según las conclusiones de este estudio, publicado en la revista E rgonom ics , una mayor estimulación cognitiva en el trabajo estaba asociada con elevados niveles de la función cognitiva y con una evolución más favorable de la misma a lo largo del periodo de observación, independientemente de la edad, el sexo y otras posibles variables de confusión. Se respalda así la hipótesis de que los trabajos con una demanda mental suficiente y que ofrecen oportunidades de aprendizaje pueden reducir la pérdida de funciones cognitivas derivadas de la edad.