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porEvidencia

Vie, 15/04/2011 - 12:19

Un empleo de mala calidad puede llegar a ser peor para la salud mental que estar en paro. Investigadores australianos, tras analizar los datos de más de 7.000 personas en edad de trabajar, encontraron que la salud mental de las personas con trabajos mal pagados, con poco respaldo o de corta duración podí a ser tan mala o incluso peor que la de los que estaban desempleados. Las personas que te - nían los trabajos de peor calidad experimentaban un mayor deterioro de la salud mental con el tiempo. Los investigadores encontraron una relación directa entre el número de condiciones laborales poco favorables y la salud mental, ya que cada aspecto laboral negativo adicional implicaba una reducción de la puntuación de salud mental de la persona. Según el estudio, publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine, encontrar un puesto de trabajo de alta calidad después de estar en paro mejoraba la salud mental en una media de tres puntos, pero un trabajo de mala calidad conducí a a un deterioro de la salud mental de 5,6 puntos.

El trabajo nocturno podría incrementar el riesgo de diabetes. La exposición nocturna al resplandor de la luz artificial puede reducir la calidad del sueño e incrementar el riesgo de hipertensión y de diabetes, según un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism el pasado mes de enero. Las 116 personas participantes en el estudio fueron expuestas a una iluminación intensa o tenue 8 horas antes de irse a dormir durante 5 días, siendo sometidas a análisis de sangre cada 30-60 minutos. De este modo se comprobó que la exposición a la luz intensa reducía la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo vigilia-sueño. Los genes del receptor de melatonina se relacionan con la diabetes tipo 2, por lo que, según los autores, estos hallazgos podrían justificar una mayor incidencia de diabetes en los trabajadores expuestos a luz artificial durante el turno de noche a lo largo de muchos años.

Los trabajadores retienen más la formación práctica que la que reciben a través de folletos o conferencias. La formación práctica resulta muy eficaz para promover la seguridad en puestos peligrosos, según un estudio realizado sobre unos 25.000 trabajadores de 113 países publicado en la revista Journal of Applied Psychology. En los trabajos de mayor riesgo, la formación práctica basada en la interactividad mediante simulaciones o modelos de comportamiento resultaba mucho más efectiva que la basada en lecturas, vídeos o exposiciones. En los trabajos menos peligrosos, sin embargo, ocurría justamente lo contrario.

Trabajar al aire libre reduce el riesgo de enfermedad de Parkinson. Investigadores daneses y estadounidenses acaban de publicar en la revista Occupational Environment Medicine (2011;68:273-278) un estudio según el cual los trabajadores al aire libre tendrían un menor riesgo de Parkinson, debido seguramente al efecto de la luz solar en la estimulación de producción de vitamina D, cuyo déficit se relaciona con enfermedades neurodege - nerativas. La investigación se ha llevado a cabo sobre 3.819 hombres diagnosticados de enfermedad de Parkinson, encontrándose una asociación inversa entre dicho diagnóstico y el tiempo trabajado al aire libre.

Las mujeres llevan peor que los hombres lo de recibir llamadas de trabajo fuera del horario laboral. Investigadores de Toronto, utilizando datos de más de 1.000 trabajadores estadounidenses, detectan diferencias de género en la reacción emocional de hombres y mujeres frente a los mensajes procedentes del trabajo después del horario normal de oficina. Según el estudio, publicado en la edición de marzo de la revista Journal of Health and Social Behavior, los hombres se angustiaban mucho menos que las mujeres por el contacto frecuente con el trabajo a través del teléfono, correo electrónico o mensajes de texto, mientras que las mujeres solían sentirse más culpables y más angustiadas psicológicamente por la intrusión del trabajo en la vida familiar.

El ruido incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular. Hasta ahora, la relación entre exposición crónica a ruido y enfermedad coronaria no era del todo consistente por la debilidad de los estudios realizados. Investigadores canadienses acaban de publicar un nuevo estudio en el que, comparando personas expuestas reiteradamente a ruido laboral con personas no expuestas, se detecta un incremento de la prevalencia de angina de pecho, infarto de miocardio, enfermedad coronaria e hipertensión diastólica del orden de 2-3 veces mayor en los expuestos, observándose además una clara asociación dosis-respuesta. Sin embargo, no se encontró un incremento significativo de los lípidos de la sangre en relación con la exposición al ruido. El estudio ha sido publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine.