Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Por fin se reconoce como enfermedad la sensibilidad química múltiple

Mié, 15/10/2014 - 12:20
PEX

PEX
Después de un largo proceso y mucha lucha por parte de las asociaciones de afectadas, la mayoría mujeres, España –finalmente– ha reconocido la sensibilidad química múltiple (SQM). La SQM ha sido incluida en el listado de enfermedades CIE-9 de España bajo el código 955.3 como “alergia no especificada”. Con esto, España se une al resto de países que reconocen oficialmente la SQM, entre los cuales se encuentran Alemania, Austria y Japón. Desde este momento podemos pensar que las personas que padecen esta enfermedad se ahorrarán episodios muy desagradables vividos en distintas salas de lo social del territorio español, donde algunos jueces negaban la existencia de esa patología cuyo origen, en muchas ocasiones, está en una exposición a productos químicos en el lugar de trabajo.

La sensibilidad química múltiple (SQM) se caracteriza por la pérdida de tolerancia a la presencia en el medio ambiente de agentes químicos diversos como productos de limpieza doméstica, colonias, perfumes, ambientadores, disolventes o hidrocarburos. Especialistas en esta patología como Santiago Nogué y Joaquim Fernández-Sola analizaron en 2007 la sintomatología de 52 pacientes atendidos en las Unidades de Toxicología y de Fatiga Crónica que presentaban síntomas de SQM. Todas ellas (el 88% eran mujeres) cumplimentaron el cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory). En el 59,6% de los casos el origen del síndrome pudo relacionarse con una exposición laboral a productos, y en 14 de ellos fue una fumigación con insecticidas en el lugar de trabajo. En el 38,5% de los casos, el síndrome no pudo relacionarse con ninguna exposición tóxica y constituía una manifestación más de un síndrome de fatiga crónica.

Todos los casos fueron controlados durante un mínimo de 12 meses y se observó que la evolución habitual de los pacientes es hacia la persistencia de los síntomas, lo que les obliga a modificar las actividades de su vida diaria para no exponerse a los productos frente a los que se muestran sensibles. Los síntomas de las SQM pueden ser desde leves hasta graves y discapacitantes. Los más comunes son fatiga, afectación cognitiva (problemas de memoria, falta de concentración, etc.), dolor muscular y problemas gastrointestinales. Otros síntomas incluyen: problemas respiratorios, dermatológicos, cefaleas, sensibilidad visual y auditiva y muchos otros. Aparte de estos síntomas invalidantes, las personas con SQM tienen un alto riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes de la tiroides y otras como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple.

La mayoría de los casos que se conocen en nuestro país proviene del ambiente laboral. Son muy significativos el volumen de casos debidos a la exposición a plaguicidas utilizados para combatir insectos en edificios de oficinas, hospitales, hoteles... Se han visto afectados trabajadores que desarrollaban su trabajo en esos lugares por haberse realizado las fumigaciones sin las condiciones de seguridad necesarias: por utilización de productos no permitidos, por no respetar los plazos de seguridad, por hacerlo en presencia de personas, etc. En definitiva por fallos muy diversos que han dejado tras de sí una estela de enfermos crónicos para toda su vida. En muchos casos con graves limitaciones para su trabajo y desarrollo de su vida cotidiana. Y además tienen que enfrentarse a un sinfín de barreras que les impide su reconocimiento como accidente o enfermedad profesional, pasando por un calvario de evaluaciones médicas de mutuas, tribunales médicos para acabar, finalmente, en la vía judicial con sentencias que dictaminan que se trata de enfermedades comunes sin que se les llegue a reconocer su derecho a una compensación del sistema de Seguridad Social.

Este reconocimiento es el resultado de un largo proceso que tuvo un punto de inflexión en la elaboración, por parte de médicos expertos de todo el país, del “Documento de consenso sobre la sensibilidad química múltiple”, presentado por el Ministerio de Sanidad a finales de 2011, siendo director general de Salud Pública Idelfonso Hernández.