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Paralización del trabajo por riesgo grave e inminente

Lun, 15/04/2002 - 12:19
VALLE CERVANTES

La paralización del trabajo en caso de riesgo grave e inminente es la más contundente de las medidas preventivas, el más polémico de los derechos de los trabajadores y de los Delegados de Prevención y la mejor prueba de un precedente incumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. En los 6 años de vigencia de la Ley tanto los trabajadores como los Delegados de Prevención han demostrado que saben usar sus prerrogativas con prudencia y acierto. Estos son dos ejemplos.

Paralizadas unas obras en las que se manipulaba amianto

VALLE CERVANTES. Gabinete de Asesoramiento de CC.OO. de Castilla-La Mancha

¿Por qué no van adelante las obras de mejora de las tuberías del agua? Cuando esta pregunta saltó de los corros de vecinos de un barrio de Toledo a la prensa local, CC.OO. explicó en una rueda de prensa que la paralización se debía al incumplimiento, por parte de la empresa responsable de las obras, de la normativa sobre trabajos con riesgo de amianto.

El Ayuntamiento de Toledo tiene concertada la gestión del agua con la empresa 'Aguas de Toledo AIE'. Entre otras actividades, se ocupa de la reparación y mantenimiento de las tuberías que casi siempre son de fibrocemento, un material que contiene amianto.

Cuando supimos que se estaban realizando obras de envergadura en la red del barrio de Santa Bárbara nos pusimos en contacto con nuestro Delegado de Prevención. Se confirmó que la empresa incumplía la práctica totalidad de la normativa sobre amianto: no disponía de plan de trabajo, no realizaba gestión medioambiental de los residuos, permitía que se cortaran tuberías sin ningún tipo de protección, no proporcionaba ropa de trabajo ni asumía el lavado de la que se usaba (lavar la ropa de trabajo en casa lleva el riesgo del amianto hasta los familiares de los trabajadores).

Informamos inmediatamente a la Inspección de Trabajo de la gravedad de la situación y la Inspección, comprobada la veracidad de los hechos denunciados, ha paralizado el trabajo hasta que se subsanen las deficiencias detectadas.

Cadáveres con riesgo grave e inminente

JOAQUÍN SASIÁN FERNÁNDEZ. Federación de Sanidad de CC.OO. de Cantabria

Los servicios de anatomía patológica de los hospitales tienen que realizar en ocasiones autopsias a personas que han fallecido por enfermedades infectocontagiosas. Si los mecanismos de transmisión de una enfermedad no son bien conocidos, dichas autopsias debieran considerarse operaciones de riesgo que obligan a esmerar al máximo las precauciones dado que no sé sabe de dónde puede venir el peligro ni cuál es la forma de evitarlo.

El personal que trabaja en el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Valdecillas (Cantabria), había advertido desde hacía tiempo a la dirección del hospital que la sala de autopsias carecía de las medidas de seguridad necesarias para evitar contagios en las autopsias de riesgo. Incluso existía un informe, al que la dirección había hecho caso omiso, en el que el Centro de Seguridad y Salud en el Trabajo requería la práctica de una serie de controles y la adopción de un conjunto de medidas.

Así las cosas, llegó el cadáver de un fallecido que había padecido SIDA y otras enfermedades infecciosas. El médico de guardia se negó a realizar la autopsia. Los Delegados de Prevención acordaron la paralización del trabajo. El jefe del servicio ratificó la decisión del médico. La dirección del hospital, enfurecida, amenazó a diestro y siniestro con sanciones y represalias. Se armó una buena, pero nadie hizo la autopsia y el cadáver se enterró tal cual.

Finalmente vino el inspector de trabajo cuyo informe sirvió de base a la autoridad laboral para levantar la paralización alegando que no existía riesgo grave e inminente. ¡Claro! ya no estaba el cadáver 'de riesgo' encima de la mesa. Sin embargo, una semana después llegó un contundente requerimiento otorgando plazos de entre 15 días a 3 meses para la adopción de todas las medidas que se habían venido reclamando.

Afortunadamente, hoy el problema ya no existe y es el momento de sacar conclusiones de la experiencia vivida: nuestros delegados y delegadas de prevención tienen numerosas dificultades para el desempeño cotidiano de sus funciones debido a la resistencia y poca colaboración de los empresarios, sin embargo siguen siendo un elemento clave para lograr mejoras efectivas en el terreno de la seguridad y la salud en el trabajo.