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Evaluacion ex post, un sabor agridulce

Sáb, 15/04/2017 - 12:19
Pedro J. Linares. Secretario Confederal de Salud Laboral de CCOO
Opinión

signosEl marco normativo comunitario en materia de prevención de riesgos laborales va a ser reformado tras una evaluación que ha llevado años a las instituciones europeas. ¿Hay motivos de inquietud?

Desde hace años, la Comisión Europea fijó como objetivo la simplificación de la legislación de la UE y la reducción de "cargas" administrativas, utilizando el Grupo Stoiber (Grupo de Alto Nivel sobre Cargas Administrativas), el programa Better Regulations o la plataforma REFIT. Desde el primer momento, el movimiento sindical europeo activó sus alertas por lo que esta iniciativa podría suponer de desregulación legislativa de marcado corte neoliberal, algo que se confirmó con los primeros informes que pudieron conocerse. En este marco, la Comisión Europea encargó en 2013 la realización de una evaluación ex post del acervo comunitario en salud y seguridad en el trabajo que sirviera de punto de partida para acometer las reformas en este ámbito.

El pasado 10 de enero de 2017, la Comisión Europea publicó una comunicación con los resultados de dicha evaluación ex post y otros documentos relacionados que afortunadamente se aparta de la línea de desregulación extremista que apuntaban los documentos previos. La comunicación de la Comisión no ataca el núcleo fundamental de la legislación europea de salud y seguridad en el trabajo y abandona la idea de eliminación de directivas o su fusión en una única directiva, tal y como se temía en ámbitos sindicales, y reconoce acertadamente la importancia de la prevención en el ámbito de los productos químicos peligrosos, los trastornos musculoesqueléticos o los riesgos psicosociales, así como del diálogo social europeo a nivel sectorial o intersectorial, aunque sin realizar propuestas concretas.

Sin embargo hay todo un conjunto de detalles que no permite dibujar un panorama completamente halagüeño. El proceso de revisión de la directiva de cancerígenos y mutágenos prácticamente se está limitando a la propuesta de establecimiento de valores límite obligatorios de un número reducido de sustancias, sin entrar a establecer obligaciones a los empresarios que favorezcan la sustitución de estos productos, y la inclusión de los tóxicos para la reproducción en su ámbito de aplicación todavía está en discusión. Se echan de menos en la comunicación referencias expresas a riesgos emergentes como los disruptores endocrinos o las nanopartículas. Y, lo que a nuestro juicio es más grave, falta en el documento introducir la dimensión de género a la hora de organizar la salud laboral y apenas se mencionan las estructuras de apoyo a la prevención, como las Inspecciones de Trabajo, en crisis en varios países europeos, o el papel de los representantes de los trabajadores en materia de salud y seguridad, elemento indispensable para garantizar la prevención de riesgos.

Lo que sí se formula de manera explícita es la posibilidad de utilizar la revisión por pares entre Estados miembros de la legislación de salud y seguridad en el trabajo y además no limitándolo a un intercambio de buenas prácticas, sino desde la perspectiva de reducción de cargas administrativas, algo que choca frontalmente con las posiciones del movimiento sindical europeo.

Y, finalmente, la Comisión Europea ha iniciado el trámite para actualizar un buen número de directivas de salud y seguridad (lugares de trabajo, pantallas de visualización, señalización, agentes biológicos, asistencia médica en buques, equipos de protección individual, así como los anexos de las de agentes químicos y cancerígenos y mutágenos) y la elaboración de un enfoque común que clarifique la interacción entre la legislación de salud y seguridad y el Reglamento REACH, algo que seguramente modificará los procedimientos para el establecimiento de valores límite.

Aunque los peores augurios que se cernían al inicio del proceso de evaluación ex post se han terminado por disipar, tanto los vacíos reseñados como algunas de las líneas de trabajo apuntadas siguen despertando nuestra preocupación. Luces y sombras que nos obligan al movimiento sindical a mantener la guardia alta en los próximos meses y años.