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Estrategia española en salud y seguridad

El gobierno socialista se compromete con la salud de los trabajadores
Vie, 15/07/2005 - 12:19
JAVIER TORRES
Opinión

Se cumplen 10 años de la promulgación de la LPRL y aún siguen ocurriendo anualmente más de 900.000 accidentes y 23.000 enfermedades profesionales, más de 900 muertes y alrededor de 7.000 trabajadores con incapacidad permanente. Para hacer frente a esta realidad el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en abril un Plan para la Mejora de la Seguridad y Salud en el Trabajo y la Reducción de los Accidentes, cuya novedad más importante es la decisión de elaborar un Estrategia Española en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Considera el Gobierno que “la mejora de las condiciones de Seguridad y Salud en el Trabajo y la reducción de la siniestralidad laboral constituye uno de sus objetivos más importantes y una prioridad de su política laboral” y afirma con toda rotundidad que “es necesario y es posible” alcanzar dichos objetivos más rápidamente que lo que se ha hecho hasta ahora. Con ello, el gobierno socialista pretende marcar su impronta poniendo en pie una nueva política de salud laboral, más allá de asumir los compromisos ya pactados por los agentes sociales con el gobierno anterior.

El Plan Estratégico que se pretende poner en marcha debe establecer el marco general de la política de prevención a corto, medio y largo plazo, dotando de coherencia y racionalidad todas las actuaciones
preventivas desarrolladas por todas los actores implicados en la prevención. Entre sus objetivos, según el documento gubernamental, destacan los de mejorar la eficacia de la normativa y su aplicación, fortalecer el papel de los agentes sociales y los mecanismos de participación de los trabajadores, impulsar la investigación y el conocimiento sobre riesgos y daños, y mejorar la calidad y eficacia del sistema preventivo.

La 93ª Conferencia de OIT, celebrada en junio de 2005, acaba de dar un fuerte espaldarazo a iniciativas de este tipo. En ella se ha aprobado un nuevo convenio que establece los elementos fundamentales de las políticas, los sistemas y los programas nacionales de salud y seguridad (“Marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo”). Dicha aprobación ha sido, en realidad, una victoria de los sindicatos con el respaldo de gobiernos progresistas, frente a la oposición conjunta de las organizaciones empresariales y de los gobiernos más poderosos del planeta (USA, Gran Bretaña, Australia y
Canadá).

Un Plan Estratégico tiene el riesgo de quedarse en bonitas palabras. En la Estrategia Comunitaria para 2002- 2006, por ejemplo, se hablaba de calidad del trabajo y bienestar de los trabajadores, de cultura de la prevención o del coste económico y social de la no-prevención. Pero como denunciaba recientemente Marc Sapir, de la Oficina Sindical Europea para la Salud y Seguridad, “la estrategia comunitaria reposa sobre un análisis global correcto pero faltan formulaciones concretas sobre las acciones y los plazos”, y añadía el sindicalista que “en vez de formular planes precisos en iniciativas y plazos, se han privilegiado las grandes declaraciones”.

Un buen diagnóstico sobre los problemas de nuestro sistema preventivo es imprescindible para acertar con las propuestas de solución, pero lo es mucho más concretar las soluciones para hacerlas viables y contar con los medios necesarios para aplicarlas.

Por otra parte, un Plan Estratégico requiere movilizar todos los recursos sociales y técnicos desde el primer momento, de manera que el resultado sea fruto de un gran acuerdo en el que todas las partes se reconozcan y, a la vez, un compromiso de todos para la realización de lo acordado. El papel del Gobierno ahora mismo es impulsar esta movilización de ideas y voluntades, y hacer posible un acuerdo sobre bases de coherencia y eficacia preventivas. Después, su función será dotar de los medios necesarios para que lo acordado se convierta en realidad y asegurar que se cumplen los plazos. Finalmente, la prueba de fuego será comprobar que las acciones que se han puesto en marcha han servido realmente para conseguir los objetivos que se pretendían.

* Javier Torres es adjunto del Departamento Confederal de Salud Laboral de CC.OO.