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Avances en la legislación sobre disruptores endocrinos

Lun, 15/07/2013 - 12:20
PURIFICACIÓN MORÁN
Opinión

El pasado 14 de abril, el pleno del Parlamento Europeo aprobó una resolución para reducir la exposición a algunas sustancias químicas, entre las que están los disruptores endocrinos. Los parlamentarios consideran que deben tomarse medidas urgentes para proteger la salud de los ciudadanos, especialmente de los grupos más vulnerables.

La resolución aprobada por el Parlamento Europeo supone un avance en la legislación internacional, pues va más allá del desarrollo de una estrategia que incluya la minimización de la exposición a disruptores endocrinos antes de 2018. Además centra también la atención en la mejora del conocimiento y evidencias sobre disruptores, así como en la protección de la salud en general, y de la exposición de grupos vulnerables a tóxicos en particular.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas, presentes en numerosos productos de nuestra vida cotidiana y laboral (desde juguetes a aparatos eléctricos), capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, pueden provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo o de sus descendientes.

El texto subraya que es prioritario reducir la exposición pública a este tipo de sustancias químicas, propone diferentes mejoras en el sistema regulatorio europeo REACH, e incluye la obligación de realizar las pruebas adecuadas para detectar los niveles de exposición a estas sustancias en la población y así tomar las decisiones de protección más adecuadas. Los diputados subrayan que no existe una base científica suficiente para fijar un valor límite por debajo del cual no se produzcan efectos adversos, por lo que debe considerarse que los alteradores endocrinos son sustancias “sin umbral”.

El informe Disruptores endocrinos. Nuevas respuestas para nuevos retos, de ISTAS, ha recopilado estudios que indican que en España se supera el nivel mínimo a partir del cual estas sustancias podrían alterar el sistema endocrino. La población presenta niveles muy variables de disruptores endocrinos según el sexo, la edad, el nivel educativo y la clase social. Los efectos de los disruptores se potencian además cuando actúan de forma combinada. Las mujeres embarazadas y los niños se encuentran entre la población más vulnerable. En cuanto al ámbito laboral existe exposición en un gran número de sectores y se estima que centenares de miles de trabajadores, pertenecientes a 102 ocupaciones diferentes, están expuestos a estas sustancias tóxicas.

El medio ambiente no es ajeno a la contaminación por disruptores. La presencia de alquilfenoles y TBT en aguas residuales y zonas costeras se ha relacionado con la feminización de algunas especies. El disruptor endocrino más conocido es el bisfenol A. Desde el año 2011 está prohibida la presencia de esta sustancia en biberones. Francia, Bélgica y Suiza han prohibido además dicha sustancia en los envases de alimentos destinados a niños menores de tres años. La Fundación Vivo Sano ha lanzado la primera iniciativa en nuestro país para prohibir el bisfenol A en los envases de alimentos.

Con esta resolución, el Parlamento Europeo da respuesta a reiteradas peticiones de organizaciones sociales y medioambientales europeas, entre las que está CCOO, así como al requerimiento realizado por la Organización Mundial de la Salud en el informe Estado de la ciencia sobre disruptores endocrinos-2012, en el que demandaba la adopción de medidas para reducir la exposición a estas sustancias.

La evidencia científica y la demanda de la ciudadanía en torno a este tema demuestran que España tiene las condiciones para avanzar en materia de legislación nacional específica: ahora solo resta la decisión política del gobierno de asumir este reto, haciendo propia la legislación europea.