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Vie, 15/04/2016 - 12:19
CCOO
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28 de abril 2016, Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo

CCOO y UGT han hecho público un manifiesto conjunto para conmemorar el Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo bajo el lema: “La salud en el trabajo depende de leyes firmes, controles rigurosos y sindicatos fuertes”. Cuando se cumple el vigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que supuso un gran avance, las dos centrales sindicales constatan que “la apuesta por políticas de ajuste de marcado acento neoliberal como alternativa de salida a la crisis, especialmente representadas por las reformas laborales, deterioraron de forma grave la negociación colectiva y el ejercicio efectivo de derechos, elementos imprescindibles para la salud y la seguridad en el trabajo”. CCOO y UGT afirman que “estas dinámicas han determinado una regresión de la prevención en las empresas durante esta última legislatura y, no por casualidad, la aprobación de la reforma laboral del Partido Popular en 2012 coincidió con el cambio de tendencia de la siniestralidad. En estos cuatro años de legislatura han fallecido 2.310 trabajadoras y trabajadores, y desde 2012 hasta 2015 se han acumulado incrementos del 8% en el índice de incidencia para el conjunto de sectores y del 9% para la siniestralidad mortal. Es inadmisible que en pleno sigo XXI fallezcan más de 600 personas en un año por el hecho de ejercer su labor profesional”. El texto íntegro del manifiesto se puede consultar en www.porexperiencia.com

Los daños del trabajo sobre la salud laboral en las estadísticas oficiales

El año 2015 se saldó con un aumento del 6% en el volumen de accidentes de trabajo, tanto en jornada de trabajo (6%) como in itínere (5%). El número de accidentes de trabajo mortales en jornada de trabajo fue de 500, un 7% más que el año anterior. Si sumamos los accidentes mortales in itínere, la cifra de fallecidos alcanza los 608 trabajadores y trabajadoras, 28 personas fallecidas más que en 2014. Hemos denunciado a lo largo de los últimos dos años, sin una respuesta contundente, el crecimiento continuado en los indicadores de siniestralidad consecuencia, sin duda, del aumento de la precariedad y del mayor grado de vulnerabilidad que presenta la clase trabajadora tras las reformas laborales llevadas a cabo en los últimos años.

El volumen de partes comunicados por enfermedades profesionales también aumentó a una tasa aún mayor, del 11%, un valor que corrobora la tendencia que ya hemos señalado en anteriores números de la revista. El crecimiento se da en todas las categorías y tanto en hombres como sobre todo en mujeres, que marcan un crecimiento del 12%. Es decir, empieza a aflorar el subregistro de enfermedades profesionales. No cabe duda que este cambio tendencial debe ser analizado pero, sobre todo, requiere de una respuesta política inmediata. No se trata de un tema menor. Hablamos de muertes y enfermedad y, por lo tanto, de peores condiciones de vida de la población. Estos datos contrastan con la propaganda gubernamental que se ha estado realizando respecto al crecimiento del nivel de empleo y del “éxito” de la política económica llevada a cabo. Los datos no dejan mucho lugar a la duda: las políticas desarrolladas en los últimos años están deteriorando la salud de los trabajadores y las trabajadoras.