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Dom, 15/07/2012 - 12:19
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La OMS declara cancerígeno el humo del gasoil

El humo de los motores diésel causa cáncer de pulmón y posiblemente de vejiga. Así lo ha concluido la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el grupo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encargado de revisar qué partículas ocasionan esa enfermedad. El humo del diésel estaba, desde 1988, considerado como posible carcinógeno, la OMS lo incluyó en el grupo 2A de la escala, pero ahora sube al primer escalón. Desde entonces han proliferado los estudios, especialmente en trabajadores muy expuestos a las partículas microscópicas y a los óxidos de nitrógeno que se producen en la combustión del diésel. Ahora la OMS sube la calificación del humo de diésel al nivel 1, el más alto en la escala, el de las sustancias que causan cáncer con seguridad. En ese nivel está el amianto, el benceno, el formaldehído y la radiación solar. La IARC cita un estudio de febrero de 2011 sobre 12.315 trabajadores de ocho minas en Estados Unidos que revelaba una relación positiva entre respirar diésel y el cáncer de pulmón. La principal firmante del estudio, Debra Silverman, responsable de epidemiología del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, señala que los mineros usan equipo pesado que funciona con diésel y que en las minas se alcanzan altas concentraciones de estas partículas al ser un espacio confinado. Aislando otros factores relacionados con el cáncer de pulmón, esta investigación demuestra que la exposición a estos humos aumenta significativamente el riesgo de padecer cáncer de pulmón. La IARC afirma que también hay “evidencia limitada” de que aumente el riesgo de cáncer de vejiga. Tras esta evaluación, la gasolina se mantiene como probable carcinógeno, pero un nivel por debajo. La revisión científica se publicará en The Lancet Oncology. Kurt Straif, responsable de las monografías de la IARC. La nota publicada por la OMS dice que: “Los principales estudios que nos llevaron a esta conclusión se realizaron sobre trabajadores altamente expuestos. Sin embargo, sabemos por otros carcinógenos, como el radón, que los estudios iniciales que muestran un riesgo en la población, aunque no haya una alta exposición, finalmente también encuentran vinculación positiva para la población”. Silverman coincide: “El riesgo depende de la exposición. La gente muy expuesta tiene más riesgo, pero quien recibe menos dosis también, aunque en menor medida. Es un problema de salud pública que los gobiernos deben abordar”.

Ocho de cada diez europeos piensan que el estrés seguirá aumentando en los lugares de trabajo

Entre octubre de 2011 y enero de 2012, la Agencia Europea ha realizado en 36 países europeos una encuesta en la que se ha entrevistado a un total de 35.000 personas formulándoles diversas preguntas sobre sus opiniones acerca de diversos aspectos de la salud laboral. Los resultados, según la Agencia, no son especialmente cómodos; ocho de cada diez personas entrevistadas piensan que el estrés seguirá aumentando, y más de la mitad piensa que aumentará “mucho”. La mayor parte de la gente (86%) considera que una buena salud laboral y la competitividad económica están directamente relacionadas, y una proporción similar considera que si la edad de jubilación va a retrasarse, la salud y la seguridad laborales serán particularmente importantes. Un amplio informe sobre los resultados puede descargarse haciendo clic aquí.

Los daños del trabajo sobre la salud laboral en las estadísticas oficiales

Continúa el descenso mantenido desde hace años del número de accidentes de trabajo con baja. Cabe destacar que en el periodo analizado, este descenso es más marcado en los accidentes de trabajo en centro de trabajo que en los in itínere, lo que viene a cambiar la tendencia del mismo periodo del año anterior. En relación con las muertes, este descenso es aún más acusado en las derivadas de accidente in itínere (que se reducen en un 46%) que en las producidas en centro de trabajo. Respecto a las enfermedades profesionales, continúa la tendencia descendente de los últimos años en las enfermedades con baja, pero también disminuyen las enfermedades sin baja, lo cual marca una reducción generalizada en su declaración y reconocimiento. La bajada es general en hombres y en mujeres.