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Mié, 15/07/2015 - 12:19
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La Comisión insta a España a respetar los derechos de los trabajadores y las trabajadoras nocturnas en virtud de la directiva sobre el tiempo de trabajo

La Comisión Europea ha pedido a España que garantice la correcta aplicación de las normas de la UE sobre el tiempo de trabajo. Con arreglo a la directiva sobre el tiempo de trabajo (Directiva 2003/88/CE), los trabajadores nocturnos cuya labor conlleve unos riesgos especiales o tensiones físicas o mentales importantes tienen derecho a no ejercer su actividad más de ocho horas en cualquier periodo de veinticuatro horas durante el cual realicen un trabajo nocturno. Asimismo, los Estados miembros están obligados a adoptar las medidas necesarias para garantizar que los trabajadores nocturnos que padezcan problemas de salud relacionados con el trabajo nocturno sean transferidos, siempre que sea posible, a un trabajo diurno para el que sean aptos. España no ha incorporado a su ordenamiento jurídico el límite absoluto de las ocho horas p ara el trabajo nocturno que implique tensiones especiales. Además, en lo que respecta al Cuerpo Nacional de Policía (CNP), España no ofrece tampoco a los trabajadores nocturnos ningún procedimiento lo suficientemente eficaz para solicitar el traslado a un trabajo diurno por motivos de salud. Por consiguiente, el derecho y la práctica nacionales en España son incompatibles con las normas de la UE sobre el tiempo de trabajo. Este dictamen ha estado precedido por una carta de emplazamiento que se remitió a las autoridades españolas en octubre de 2014. España tiene ahora dos meses para notificar a la Comisión las medidas que haya adoptado a fin de poner en consonancia su legislación con el Derecho de la UE. De lo contrario, la Comisión podría tomar la decisión de demandar a España ante el Tribunal de Justicia de la UE.

Los daños del trabajo sobre la salud laboral en las estadísticas oficiales

Los últimos datos nos muestran un repunte de los accidentes de trabajo, tanto en jornada de trabajo como in itínere, y de los partes comunicados de enfermedades profesionales. El número de accidentes aumenta un 4%, siendo los accidentes in itínere los que más aumentan (un 7%). El único dato “positivo” es la reducción de los accidentes mortales, sobre todo aquellos que se producen in itínere. La cantidad de personas fallecidas por accidentes de trabajo en el período de enero a marzo de 2015 es de 136 personas, un número totalmente inaceptable. Respecto al registro de enfermedades profesionales, el aumento es muy elevado, del 11%, tanto entre los hombres como, sobre todo, entre las mujeres (15% de crecimiento). Además, este incremento se produce tanto en enfermedades profesionales sin baja como con baja. Una vez más, como ya hemos señalado, debemos resaltar el fuerte crecimiento que período tras período observamos en el colectivo de mujeres. Recordemos una vez más que, en este período, el total de partes por enfermedades profesionales comunicado en el colectivo de mujeres es superior al de hombres, cuando estas tienen una tasa de empleo muy inferior (10 puntos) al colectivo de hombres. La evolución de los datos, tanto de accidentes de trabajo como de enfermedades profesionales, en los períodos estudiados es muy negativa. Se nota con rotundidad la escasez de medios económicos y humanos puestos al servicio de la prevención de riesgos laborales. La excusa de la crisis ha servido para empeo rar de forma importante las condiciones de trabajo, reduciéndose los recursos que tanto el sector privado como, sobre todo, el sector público aportan para la mejora de la salud de los trabajadores. La consecuencia en términos cuantitativos es evidente, tal y como muestran estas cifras.