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“La salud laboral es muchas veces la única vía para mejorar las condiciones laborales en la actual situación”

Mar, 15/01/2013 - 12:19
BERTA CHULVI
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En un momento de profunda crisis económica como el actual, la acción sindical es más necesaria y más compleja que nunca. En este marco, el secretario confederal de Salud Laboral de CCOO, Pedro J. Linares, defiende la importancia de la salud laboral: "En la actual situación, muchas veces es la única vía para defender a los trabajadores y mejorar sus condiciones de trabajo". Plantea la necesidad de vincular salud laboral y salud pública y enuncia un reto para el sindicato: o nos repensamos o nos van a repensar otros.

¿Qué valoración haces de estos cuatro años en los que has estado al frente de la Secretaría confederal de Salud Laboral?
Han sido cuatro años en los que solo hemos gestionado crisis. Recibimos una herencia que era un marco global articulado por los agentes sociales "la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo", pero la crisis económica tan profunda ha hecho imposible el desarrollo natural de lo que era la mayor apuesta de nuestro país en materia de prevención desde la aprobación de la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales en 1995. Y este proceso que se produce en el ámbito del diálogo social institucional ha tenido un reflejo absoluto en las empresas. Todo lo que se ha podido avanzar en las empresas ha sido con muchísimo coste, con muchísimo trabajo, porque la prevención ha ido perdiendo fuerza, no solo en el discurso y en el interés público, sino también en las propias actividades y recursos que dedican las empresas. La patronal cambió radicalmente de actitud.

Cuando el empresario está ganando en capacidad unilateral en el establecimiento de las condiciones de trabajo, el mejor refugio que nos queda ahora mismo es la legislación en materia de prevención ¿Cuál ha sido la posición de la patronal en este tiempo?
La patronal siempre vivió el tema de la prevención como una obligación, pero no como una pieza esencial del modelo productivo y de relaciones laborales. Con esta crisis, la patronal ha teorizado claramente que la situación económica le permitía rebajar el nivel de derechos en general y el deber de protección –de prevención– en salud laboral en particular, haciendo caso omiso de su responsabilidad sobre los daños que sufren los trabajadores por efectos de las malas condiciones de trabajo.

¿Y cuál ha sido la actitud de la Administración en esta crisis?
La Administración abraza muy pronto el discurso de que la actual situación socioeconómica no permite mejorar el marco regulatorio en la prevención de riesgos laborales. Se mantiene la legislación que ya existía, pero evita cualquier modificación que pueda tener una incidencia en los costes en las empresas, aunque eso lleve aparejado que no se mejore la protección de la salud de los trabajadores, siendo perfectamente posible.

¿Cómo describirías la situación en las empresas?
Con excepciones, nos encontramos con que la empresa no lidera la protección de la salud de los trabajadores y que, cuando esta se consigue, es con mucho esfuerzo y trabajo sindical. En estos momentos vemos que se ha extendido un discurso que siempre ha estado presente: el de razonar sobre la prevención en términos monetarios. Como el coste de los incumplimientos en materia de salud laboral no es muy elevado, las empresas hacen cálculos para ver qué les cuesta más si el recurso preventivo que protegería la salud de los trabajadores o la sanción por el incumplimiento. Y en función de ese cálculo toman sus decisiones. Mientras, a resultas de esta actitud, el trabajador o la trabajadora puede perder su salud de forma irreversible. En las grandes empresas esta posición se da algo menos, porque la obligación de tener servicio de prevención propio tiene su efecto en la política global de la empresa en materia de salud laboral. También porque en sus propios análisis de gestión se pone de manifiesto que la prevención arroja buenos resultados en términos de productividad. Sin embargo, en las medianas y pequeñas empresas ese razonamiento en términos de monetarización de la salud de los trabajadores es mayoritario: “Yo pago a un servicio de prevención –mayoritariamente ajeno– para que me cubran desde un punto de vista legal, pero no para prevenir los daños”.

En estos cuatro años sí que se ha observado un hecho nuevo: las sanciones a algunos servicios de prevención. ¿Qué está ocurriendo en ese sector?
Efectivamente, se han dado casos, y en algunos de ellos esto solo ha sido posible a partir del trabajo sindical de CCOO. Está claro que el sector de servicios de prevención necesita urgentemente enfocar su trabajo de otra manera: no se puede concebir la prevención como una actividad burocrática. La situación en este sector va a cambiar seguro. No solo porque la crisis está acabando con muchos servicios de prevención ajenos (SPA), sino también por las nuevas normativas sobre los criterios de calidad exigibles y la obligación de que estos incorporen la vigilancia de la salud, va a hacer que los que tie nen menos capacidad de cambiar desaparezcan. Todo ello va a reconfigurar el sector.

Está desapareciendo ese empleo fijo, estable, en una empresa, con proyección de toda tu vida y eso tiene enormes consecuencias en términos de salud que no se abordan desde el actual modelo de prevención Y desde CCOO, ¿cómo ha evolucionado la actitud y la práctica del sindicato hacia la salud laboral en estos cuatro años de crisis?
Yo creo que se consolida la salud laboral como una parte muy importante de la acción sindical en todas nuestras organizaciones. Lo que pasa es que, en el fondo, también el sindicato ha dirigido todas sus miradas a la lucha contra la crisis y sus efectos más brutales en el empleo y en la pérdida de derechos básicos –reforma laboral, pensiones, bajadas de salarios, etc.–. El espacio de la salud laboral y de la prevención está ganado en el sindicato y espero que no haya retrocesos, pero podrían darse. Ahora hay que saber explicarle a la gente que la salud laboral, en una situación como esta, es muchas veces la única vía para intervenir en la mejora de las condiciones laborales. Cuando se atacan derechos básicos, se flexibilizan al máximo las condiciones de trabajo y de empleo, la normativa protectora en salud laboral es una buena herramienta para defenderlos. La salud laboral es un ámbito en el que estamos luchando por la participación de los trabajadores en la organización del trabajo, por la creación de más puestos de trabajo para preservar la salud de las personas que sufren una grave sobrecarga o para incorporar equipos y técnología que mejoren las condiciones de trabajo. Todas esas acciones afectan a aspectos centrales de la acción sindical. Cuando el empresario está ganando en capacidad unilateral en el establecimiento de las condiciones de trabajo, el mejor refugio que nos queda ahora mismo es la legislación en materia de prevención.

¿Qué nuevos problemas de salud laboral y nuevos retos han aparecido con la crisis?
Yo creo que lo fundamental es hacer entender que las relaciones laborales van a transitar por nuevos escenarios. Es decir, que está desapareciendo ese empleo fijo, estable, en una empresa, con proyección de toda tu vida, y eso tiene enormes consecuencias en términos de salud que no se abordan desde el actual modelo de prevención. Igual que no se aborda la salud de los desempleados que probablemente constituye hoy uno de los problemas más importantes en salud pública. Hemos de conseguir vincular la acción en salud laboral y en salud pública. Hemos de ganar un nuevo enfoque en el que se entiende que para proteger la salud de los trabajadores hay que actuar no solo en la empresa, sino también desde el sistema general de salud. Hay que llevar la salud laboral a la atención primaria y a la especializada, hay que mirar al mundo del trabajo porque la salud de las personas está enormemente influida por su situación laboral. Es clave reflexionar sobre qué se considera enfermedad de origen laboral, cómo se valora, cómo se investiga y cómo se previene, y al margen de eso no puede estar el Sistema Nacional de Salud.

El sindicato, en ese sentido, también tendrá que repensarse...
Por supuesto. El sindicato se va a repensar por sí mismo o si no, nos van a repensar otros, porque la sociedad civil está demandando otras cosas. Somos instituciones de largo plazo y yo creo que vamos a conseguir adecuarnos a las demandas, pero sin duda hemos de cambiar mucho el paso. Hemos transitado en un escenario donde la concertación social a través del diálogo era lo fundamental y teníamos un modelo, pero ahora nos han cambiado todas las preguntas. Hemos de elaborar nuevas respuestas. No podemos olvidar la concertación social, pero se está utilizando la crisis para destrozar todos los elementos clave del derecho del trabajo y hemos de repensarnos en ese nuevo escenario.