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La salud laboral en el corazón de la acción sindical

Mar, 15/01/2013 - 12:19
FERNANDO RODRIGOL
Noticias

La evolución de la salud laboral en España ha cubierto todos los ciclos posibles desde la transición democrática hasta el momento. Durante años, sin una legislación moderna y actualizada que la promoviera, los sindicatos trabajaron activamente, en condiciones muy precarias, para defender la salud de los trabajadores y lograr que el país dispusiera de un marco normativo similar al que tenían los Estados más avanzados de la Unión Europea.

Con la entrada de España en la UE, los representantes de los trabajadores impulsaron la traslación de la Directiva Marco de Seguridad y Salud en el Trabajo, adaptándola a nuestro sistema de relaciones laborales y desarrollando estructuras y recursos para llevar la salud laboral a todos los ámbitos donde se tomaran decisiones que afectaran a los trabajadores y trabajadoras. Desde entonces, la salud laboral ha formado parte del ADN de CCOO y se ha integrado de manera natural en la acción sindical cotidiana que realizan miles y miles de sindicalistas en las empresas, en los sectores y en los territorios.

El resultado de todo ese trabajo de varias generaciones de sindicalistas ha sido, entre otros, el de contribuir a reducir de manera muy sustancial el número y la gravedad de los accidentes de trabajo (AT) que eran –y en muchos casos aún son– una lacra inaceptable para la sociedad, impulsando la prevención en decenas de miles de empresas y llevando la salud laboral a las políticas públicas y a las relaciones laborales. Hoy, España tiene unos índices de incidencia de AT similares a los de la UE y, como la práctica ha demostrado, aún pueden y deben ser reducidos hasta evitar todo daño y muerte a causa del trabajo. Pero aunque queda mucho por hacer (por ejemplo, abordar preventivamente las enfermedades de origen laboral y poner las desigualdades sociales en salud en el centro de las políticas de salud pública), hay que reconocer que lo logrado es mucho, y que los principales agentes de este cambio han sido los sindicatos y las decenas de miles de delegados y delegadas de prevención que, en difíciles condiciones, están y han estado en primera línea –empresa a empresa– luchando con tesón e inteligencia por defender la salud de sus compañeros. La presencia de la organización sindical en la empresa, de delegados y delegadas de prevención electos, constituye el principal vector para el cambio y la mejora de la salud laboral, como así lo ponen de manifiesto todos los estudios llevados a cabo en Europa. Se puede afirmar rotundamente desde la evidencia científica que donde hay sindicatos, hay mejores condiciones de trabajo y, por tanto, de salud.

Este trabajo duro, abnegado y no siempre reconocido se ha llevado a cabo en contextos laborales y sociales muy distintos. Periodos de crecimiento económico y del empleo, con cambios muy profundos en la configuración del mercado de trabajo (feminización progresiva, incorporación masiva de inmigrantes, aumento de las modalidades precarias de contratación), y otros de profunda crisis económica, como el que estamos viviendo desde 2008, con un desempleo masivo y unas políticas públicas extremadamente regresivas de recortes sociales y laborales.

La salud laboral ha formado parte del ADN de CCOO y se ha integrado de manera natural en la acción sindical cotidiana En todos estos contextos, Comisiones Obreras ha tenido la capacidad de adaptar sus estrategias en salud laboral a las distintas condiciones y circunstancias a las que los trabajadores y trabajadoras han tenido y tienen que enfrentarse, poniendo en el centro de sus actuaciones y preocupaciones la defensa de la salud y de la vida a través de la mejora de las condiciones de trabajo.

Ahora, en tiempos de crisis y cuando desde el Gobierno se desmantelan los derechos y garantías logrados con la lucha y el esfuerzo de muchos años (reforma laboral para facilitar los despidos, desmantelamiento de los convenios y del derecho protector del trabajo, etc.), la acción sindical en salud laboral se convierte en más fundamental si cabe porque constituye una buena plataforma para intervenir globalmente sobre las condiciones de trabajo. Especialmente en lo que hace a la participación en la organización del trabajo, de la que pende en buena medida el grueso de las condiciones laborales y de empleo y por tanto de la salud laboral en su conjunto.

El marco normativo de salud laboral es uno de los pocos que no se ha visto afectado directamente por el desmantelamiento al que está siendo sometido el derecho del trabajo y el marco sobre el que se desarrollan las relaciones laborales. Constituye por tanto un terreno sobre el que llevar a cabo una acción protectora sobre el conjunto de las condiciones de trabajo, legitimando a la vez la propia tarea sindical y la confianza de los trabajadores y trabajadoras en sus organizaciones. Permite intervenir sobre problemáticas (expedientes de regulación de empleo, negociación colectiva, salarios y formas de remuneración, igualdad de género, conciliación laboral y familiar, tiempo y formas de trabajo...) desde ángulos distintos a los más tradicionales –que en estos momentos se ven muy dificultados– y con más legitimidad y fuerza para ser defendidos. Además contribuye de manera evidente a fortalecer la organización sindical en la empresa y fuera de la empresa y se convierte en instrumento inmejorable para favorecer la cohesión y el progreso social. Por todo esto, y por muchas más razones que llenarían muchas páginas, la salud laboral hoy forma parte de la mejor acción sindical posible para defender las condiciones de trabajo y los derechos laborales.

El número de porExperiencia que tienes en tus manos hace balance de lo realizado en estos últimos cuatro años, evalúa la situación actual, al tiempo que pretende visibilizar una pequeñísima parte de todo este trabajo relatado por sus propios protagonistas, mostrando cómo una acción inteligente y sostenida en pro de la salud de los trabajadores acaba revirtiendo en un reconocimiento y fortalecimiento general de la organización sindical y de su legitimidad, también –y especialmente– en tiempo de crisis.

Cáncer 0 en el trabajo E

Cinco millones de trabajadores expuestos a agentes cancerígenos, un 25% de la población laboral española. El resultado estimado de entre 3.000 y 15.000 nuevos casos de cáncer laboral al año. Entre 2.000 y 9.000 muertes por cáncer de origen laboral al año. Todas estas son cifras demasiado dolorosas para no ser tenidas en cuenta, sobre todo si consideramos que todas estas muertes pueden ser prevenidas.

Esto supone que la exposición a productos químicos en el trabajo es más letal que los propios accidentes de trabajo, que siempre se han considerado la primera causa de muerte laboral. El cáncer atribuible al trabajo puede representar un porcentaje muy elevado, entre un 15% y un 50%, de la incidencia y mortalidad del cáncer en la población laboral expuesta a cancerígenos. Para algunos tipos de cáncer, la atribución a exposición laboral es incluso superior: 29% para el cáncer de pulmón y más del 80% para el mesotelioma pleural por exposición al amianto. Por ello, CCOO ha lanzado una campaña general en toda España bajo el lema: “Cáncer 0 en el trabajo”.

La prevención del cáncer de origen laboral es, como reconocen los expertos, técnicamente posible y en muchas ocasiones lo único que se necesita es que alguien la impulse. Por ello, la campaña que desarrolla CCOO está obteniendo importantes logros en la reducción o eliminación del uso de sustancias cancerígenas en el trabajo. Algunos casos se exponen en este número de pEx.

Esta misma campaña ha puesto también de manifiesto que uno de los factores que obstaculiza la prevención es sencillamente el desconocimiento, no ya del riesgo, sino de la mera existencia de productos cancerígenos en la empresa. Si el empresario, los trabajadores y los delegados de prevención desconocen que en la empresa se manipulan productos cancerígenos, la prevención es imposible. De ahí el esfuerzo de CCOO para dar a conocer esta problemática. La campaña cuenta con su propia web: www.cancerceroeneltrabajo.ccoo.es, y un activo programa de sensibilización y recopilación de experiencias de sustitución de productos cancerígenos.