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“Hay una falsa impresión de que hemos asistido a una mejora de la prevención en las empresas”

Mar, 15/01/2013 - 12:19
BERTA CHULVI
Noticias

Jaume de Montserrat es un técnico de la Administración con muchos años de experiencia en responsabilidades que tienen que ver con la salud laboral. Su valoración es que no estamos tan bien como los indicadores parecen apuntar, sobre todo porque los conceptos que manejamos, y que por tanto se miden, son del siglo pasado y solo se fijan en los daños que tienen que ver con los equipos y las instalaciones en los lugares de trabajo.

¿Con la crisis estamos experimentando retrocesos en materia de salud laboral?
Yo creo que lo primero que hay que señalar es que no estamos tan bien como se creía. Hay una falsa impresión de que hemos asistido a una prevención en las empresas cuando en realidad está casi todo por hacer frente a riesgos como los ergonómicos o los psicosociales, que no son para nada tenidos en cuenta. Sí que es cierto que se han mejorado equipamientos e instalaciones, pero estamos muy lejos de tener condiciones de trabajo saludables para la población.

Pero es innegable que en las últimas décadas se han conseguido avances...
Por supuesto. En primer lugar hemos conseguido introducir el tema de la salud laboral en las empresas, que no era fácil, y mucho mérito lo tienen los representantes legales de los trabajadores. Ahora nadie se sorprende cuando se le habla de salud laboral y eso es importante, pero hemos caído en una concepción muy formalista de la salud laboral, muy burocrática, muchas veces de demasiado contenido técnico que nos hace perder la perspectiva sobre lo que es importante, la protección real de la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Está bien matizar que no estábamos tan bien como creíamos, pero es que ahora la sensación es que tampoco en el terreno de la visibilidad social, la salud laboral está donde estaba.
Es verdad que la crisis está afectando tanto a las condiciones de empleo que es imposible que no afecte a la salud de los trabajadores. En este sentido sí se observan retrocesos que pueden ser muy importantes. Pero yo soy muy optimista de natural y tiendo a ver el lado positivo de la crisis, a pesar de todo el sufrimiento que está generando, que es mucho. Yo creo que esta crisis es una oportunidad para repensar la salud laboral y quitarnos de en medio todos los aspectos formales que no son operativos y que en realidad nos alejan de una intervención real en la mejora de las condiciones de trabajo. Hay muchos aspectos de la prevención en las empresas que no solo son caros e ineficaces, sino que además son una coartada para muchas empresas. Por ejemplo, las evaluaciones de riesgos son muy necesarias, pero no se puede permitir que sean evaluaciones estándar, meros trámites.

¿Puedes poner un ejemplo de aquellos aspectos que crees que habría que cambiar?
Por ejemplo, la coordinación de actividades empresariales en materia de salud laboral cuando una empresa subcontrata a otra. En estos momentos, la coordinación se basa en unos 60 documentos que cada empresa contrata, elabora y manda. Y ahí acaba todo. Es decir, que lo que debía de ser un análisis conjunto de riesgos de dos empresas que concurren se ha convertido en un intercambio sistemático de papeleo. Esto ha llevado a que las empresas se alegren de haber resuelto este problema simplemente contratando a una empresa que les resuelve todos los papeles. Yo creo que la crisis va cambiar esta situación, porque esto no es sostenible. Es caro y da unas falsas garantías. Yo creo que el sentido común ha de volver a la prevención.

A veces, tras ese tipo de afirmaciones se esconden cambios que privan a los representantes legales de capacidad de acción.
Pues es justo lo contrario. La representación legal de los trabajadores, para mí, es un elemento absolutamente necesario para que la prevención exista y sea efectiva. Incluso cuando existe un liderazgo por parte de la empresa, la prevención no funciona sin la implicación de los trabajadores porque ellos tienen un conocimiento fundamental para desarrollar políticas preventivas. Donde no hay liderazgo de la empresa, que es en la mayoría de los casos, sencillamente.