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Mujeres al volante

Jue, 15/04/1999 - 12:19

Dossier: Mujeres

No hay muchas mujeres taxistas en Valencia. Hemos tenido que recorrer media ciudad para dar con una de ellas, Mari Luz Torres. Accede amablemente a charlar con nosotros mientras hace sus carreras por la ciudad. Desde el asiento delantero del taxi iniciamos la conversación sobre su trabajo.

'La mayoría de las que llevamos taxi es porque el padre o el marido son taxistas. Yo llegué aquí porque mi padre es taxista y porque no tenía trabajo. No conozco a ninguna mujer que se haya metido en esto sin tener a ningún familiar en el taxi. Igual es porque no lo conocen'.

Mari Luz está preparando oposiciones para cambiar de trabajo. Quiere ser policía local. Entre otras cosas por 'el respeto que te tiene la gente si eres policía. No es por ser mujer, sino que a un policía sea hombre o mujer se le respeta.'

Repite con frecuencia la palabra respeto cuando habla de su trabajo y, aunque reconoce que no es lo habitual, a veces en el taxi ha tenido que sufrir situaciones de cierta desconsideración: 'Al principio algunos compañeros se metían conmigo. Pues lo típico, aquí no pares, tienes que arrancar. Y entonces te empujan con el coche. A mí no me molesta, yo arranco y tiro para adelante. Aún ahora algunos te miran con mala cara como diciendo que estás metiéndote en su trabajo' . Sin embargo, considera que los compañeros se portan muy bien en general 'Ahora hay mucha gente joven y te apoya muchísimo'.

En la relación con el resto de conductores con los que se cruza al circular por la ciudad 'está como siempre el típico machista que te dice 'va mujer vete a tu casa a fregar', pero son los menos, no suele pasar, ya la gente se está acostumbrando a ver a las mujeres conduciendo'.

También algunas veces ha tenido que oír el típico '¡Ah, una mujer' en boca de algunos de los clientes hombres que suben al taxi. Pero según ella 'todas las mujeres que suben se alegran, ¡uy qué alegría una mujer! y están muy contentas de que la taxista sea una mujer, creen que las llevamos muy bien'.

Y, cómo no, le preocupan los atracos: 'Por suerte nunca me ha pasado nada, el riesgo es ese, puede subir cualquiera y el que menos te esperas ése es, porque normalmente yo si no me gusta la pinta no le subo. De todas formas, siempre trabajo por el día. No me gustan las noches, mi padre tampoco me dejaría trabajar de noche'.

Pero en el fondo le gusta trabajar en el taxi: 'Sí, me encanta conducir y como te encuentras todo tipo de personas, hay veces que te cuentan historias que alucinas, te cuentan su vida, sobre todo las mujeres, los hombres me cuentan menos cosas'.

A. González