Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Matemáticas frente a participación. A propósito del Método FINE

Jue, 15/07/1999 - 12:19
FINE

Opinión

Hay mucho prevencionista a quien no le gusta un pimiento la participación. Hablan de ella porque lo dice la ley y por la machacona insistencia de los sindicatos. Pero si pudieran, la suprimirían. O la dejarían reducida a un 'sí, bwana' de los trabajadores. Les cuesta asumir que su criterio no tiene por qué ser el único ni mucho menos el más válido. Pero lo que les produce auténtico pavor es verse inmersos en la discrepancia, en el conflicto entre trabajadores y empresarios. No lo soportan, sencillamente. Tal vez porque en esa tesitura pueden verse obligados a bajar de su atalaya y tomar partido.

Un ejemplo de esto es el tan traído y llevado Método FINE, o de evaluación matemática de los riesgos*, que calcula el grado de peligrosidad para cada riesgo mediante una sencilla multiplicación de tres factores (gravedad del daño, tiempo de exposición y probabilidad) a los que se asigna un código numérico y cuyo resultado se utiliza como criterio de prioridad.

Para empezar, y sin tener nada en contra de las matemáticas, habrá que convenir que la pretensión de reducir a una sencilla fórmula fenómenos socialmente complejos como los procesos de salud y enfermedad en cuya configuración intervienen decisivamente elementos subjetivos, culturales e ideológicos, no parece precisamente la opción más coherente.

El carácter contradictorio de las relaciones laborales y, por tanto, los diferentes intereses presentes se reflejan en lógicas diversas a la hora de abordar los problemas de salud en el trabajo. Diferentes apreciaciones sobre el riesgo, sobre las prioridades, sobre las soluciones. Esto es lo que justifica la participación que, en caso contrario, sería perfectamente inútil por innecesaria. Sin entender esto es imposible promover una auténtica participación.

Cuando lo que se pretende es obviar estas contradicciones, hacer como si no existieran, se acaba confundiendo la velocidad con el tocino. Así el citado Método FINE y otros similares se presentan como una forma objetiva de determinar prioridades de intervención, obviando algo tan elemental como que priorizar es emitir juicios de valor y que dichos juicios responden al interés de quien los formula y que, por tanto, cuando los intereses son contradictorios la vía de solución es la negociación y no la media aritmética.

Tan es así que el propio Método FINE responde a una concepción de la salud laboral reducida al accidente de trabajo como único problema y no sirve en absoluto para evaluar riesgos que no sean de seguridad. Es por eso que mide la gravedad solamente en términos de lesiones físicas o muerte con lo que, por ejemplo, aplicado al riesgo psíquico se requerirían algo así como varios suicidios por depresión para conseguir su clasificación como problema prioritario. La orientación exclusivamente individual del método se manifiesta en la ausencia del número de personas expuestas como criterio para definir prioridades. Todo lo cual viene a corroborar que efectivamente hay distintas concepciones en salud laboral y sitúa al Método FINE justamente en el marco del reduccionismo de lo individual y del accidente de trabajo, en el que se abordan los riesgos de uno en uno y no se tienen en cuenta las posibles interacciones ni el efecto global de los mismos en la salud.

Debemos ser capaces de identificar espejismos y no dejarnos deslumbrar por la apariencia científica de un procedimiento que, además, no se aplica con rigor. Coloquemos cada cosa en su sitio. El Método FINE puede servir de base para una negociación de prioridades entre la empresa y los trabajadores y ello solamente en materia de seguridad. Pero debe ser rechazado de plano cuando se utiliza para imponer supuestas prioridades objetivas. Y no es en absoluto aceptable como método universal para todos los problemas de salud laboral.

Los prevencionistas deberían reflexionar críticamente sobre todo esto y no propiciar fraudes pseudocientíficos que sirven de coartada para vaciar de contenido la participación de los trabajadores.

Pere Boix

* Una descripción del método se puede encontrar en las Notas Técnicas de Prevención NTP-101 (1984) publicadas por el INSHT.