Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Lo que más cansa es estarse quieto. Condiciones de trabajo de los modelos de Bellas Artes

Jue, 15/07/1999 - 12:19

Condiciones de trabajo

Cuerpos esculturales, caché millonario, pasarelas, diseños de alta costura. Esta es la imagen que se nos viene a la cabeza cuando oímos hablar de modelos. Un trabajo cuyo mayor riesgo aparente es el de ser sorprendidas por los paparazzi en situaciones comprometidas. Sin embargo, en las escuelas universitarias de Bellas Artes trabajan modelos que nada tiene que ver con este estereotipo. Son hombres y mujeres de complexiones físicas muy variadas, con un sueldo normal tirando a escaso, y que posan para los estudiantes en las posturas más inimaginables. En la Universidad del País Vasco han estudiado las condiciones de trabajo de este colectivo basándose en la metodología de evaluación propuesta por ISTAS, mediante entrevistas a trabajadores y visitas de observación, y nos ofrecen algunas conclusiones.

Todos los manuales de ergonomía remarcan la necesidad de diseñar las tareas de forma que permitan alternar diferentes posturas y consideran como las más penosas aquellas que no pueden variarse la posición. Verificarlo es bien sencillo: basta con que elijamos una postura, incluso aquella que nos resulte más cómoda, y tratemos de mantenerla durante 10 minutos sin movernos para comprobar el esfuerzo físico y mental que tenemos que hacer para conseguirlo y el estado en que se encuentra nuestro cuerpo tras el intento.

Imaginemos ahora que tenemos que hacer ese esfuerzo durante 2, 3 y hasta 6 horas al día alternando 45 minutos de pose con 15 de descanso. Se nos pondrán los pelos de punta, pero nos habremos acercado a la esencia del trabajo de modelo en vivo.

En esta categoría se engloba al trabajador, hombre o mujer, que en traje o en forma adecuada, siguiendo las instrucciones del profesor, posa en las clases de la Facultad de Bellas Artes, para enseñanza y práctica de los alumnos, a fin de reproducir su figura o parte de la misma en dibujos, lienzos, mármol, piedra, escayola u otro material, según los estudios de copia del natural y ejecución de una obra artística.

Subidos a un pedestal
Los modelos trabajan en tarimas cuyas reducidas dimensiones crean a veces un problema de falta de espacio y de excesiva proximidad a los focos y estufas que están en uno de los lados de las mismas. Hay riesgo de caída desde las tarimas, incluso por mareos o lipotimias, como ya ha ocurrido en más de una ocasión. El desorden y falta de limpieza de las tarimas (debido a la costumbre de dejar allí materiales u obras en curso de realización) agrava el problema de falta de espacio.

Inmóviles pero no estatuas
El aspecto más problemático de este puesto de trabajo es la necesidad de mantener posturas estáticas durante largos periodos de tiempo. El problema se agrava si las posturas son forzadas. A veces los modelos tienen que colocarse, para realizar la pose requerida, sobre sillas, caballetes, banquetas y objetos similares. El mantenimiento de la misma postura sobre ellos durante largo tiempo deja muy dolorida la zona afectada. En el estudio realizado se han identificado varios casos de lesiones músculo-esqueléticas.

Respirando aire contaminado
El polvo originado por los materiales que se utilizan queda suspendido en el ambiente y es respirado de forma continua por los modelos. La ventilación de las aulas es prácticamente inexistente. Ello resulta especialmente penoso en las clases de color, en las que se usan pinturas y disolventes, en las clases de anatomía, donde se usa carboncillo cuyo polvo queda en el ambiente o cuando se aplican las lacas fijadoras de la pintura en spray en la fase de acabado del cuadro.

Desnudos ante el peligro
La temperatura de las aulas también plantea problemas sobre todo cuando hay que posar sin ropa. Aunque las tarimas llevan incorporadas estufas para que los modelos no se congelen, sin embargo suelen generarse corrientes de aire por el elevado contraste de temperatura entre la tarima y el resto del aula. Dicho contraste es especialmente acusado los lunes por la mañana en invierno y con ocasión de la puesta en marcha o la parada del sistema general de calefacción. Posar desnudo sobre determinados artilugios agrava los problemas de contacto corporal y compresiones en posturas forzadas sin ninguna prenda de amortiguación

Mens castigada in corpore castigado
Mantener la misma postura durante largo tiempo exige un gran esfuerzo mental y una gran concentración. La mente tiene que obligar al cuerpo a mantener la misma postura a pesar del cansancio y del esfuerzo físico. Se han identificado casos de enfermedad psiquiátrica. El trabajo se desarrolla en solitario, sin posibilidad de hablar con nadie. El tiempo transcurre muy despacio. Especialmente penosas son las poses que se realizan de espaldas a la clase, pues no hay ni siquiera posibilidades de distraerse mirando al alumnado. Lo único que se ve es la pared gris, cuya superficie parece acercarse cada vez más. La ansiedad va creciendo. La desnudez pesa, especialmente en las mujeres cuando tienen la regla. La precariedad, también: es más difícil reconocer las posturas dañinas, rechazarlas, negociar las pausas, atreverse a realizar mínimos estiramientos.

Incluso accidentes
Entre éstos se pueden citar casos de quemaduras por cercanía de los focos en una ocasión en que se pretendía generar un gran contraste de luz y sombra, así como riesgo de caída por mareos relacionados con los vapores orgánicos de disolventes o con las lesiones cervicales por sobrecarga articular.

El estudio propone medidas preventivas para los principales problemas detectados. Ampliar las tarimas; evaluar el riesgo de caída en cada posición y evitar en lo posible poses sobre objetos (mesas, sillas, caballetes, etc.); aumentar la ventilación y colocar extractores para evitar la contaminación del aula; valorar en cada caso la necesidad del desnudo y alternar las poses con y sin ropa; colocar espejos para ampliar el campo de visión de la persona que posa; evitar o limitar al máximo las posturas forzadas, aplicar pausas frecuentes y usar mobiliario sin aristas, cojines para las zonas de apoyo del cuerpo y colchonetas de goma prensada para las poses de pie.

Se han propuesto también medidas dirigidas a profesores y alumnos: sensibilización sobre el mantenimiento del orden y limpieza en las tarimas; impartir formación al profesorado sobre los riesgos posturales; acordar con la persona que va a posar el régimen de pausas, etc. También se proponen programas de entrenamiento y formación para los modelos, así como la posibilidad de realizar ejercicios físicos preparatorios y compensatorios en instalaciones adecuadas.

Todo ello forma parte de un plan de prevención cuya eficacia y grado de cumplimiento serán evaluados al finalizar el curso 98/99.

Rubén Belandia
Delegado de Prevención STEE-EILAS
Universidad del País Vasco