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Laurent Vogel: “El asesoramiento a los delegados de prevención es un problema estratégico”

Vie, 15/04/2011 - 12:19
BERTA CHULVI
Laurent Vogel. El asesoramiento a los delegados de prevención es un problema estratégico

BERTA CHULVI

Vogel es director del Departamento de Salud Laboral y Seguridad del Instituto Sindical Europeo (ETUI) y una de las personas que cuenta con una visión de conjunto de la salud laboral en Europa. En su opinión, el asesoramiento a los delegados de prevención es un problema estratégico: “No basta con tener delegados si éstos no tienen acceso a una información o conocimiento sistemático sobre qué riesgos existen y qué prácticas de prevención son posibles”.

¿Existen en Europa otras experiencias de asesoramiento similares a las de CCOO?

Sí, sí existen. Yo diría que en Europa podemos identificar, a riesgo de simplificar, tres estrategias para abordar el cambio de las condiciones de trabajo en materia de salud laboral. Estrategias que a veces conviven en un mismo país, si en ese territorio se dan culturas sindicales diferentes o realidades sectoriales distintas. La primera que podríamos identificar con la etiqueta de “movilización con conocimiento” es aquella en la que los expertos en salud laboral son también agentes sindicales. Es el modelo de los gabinetes de salud laboral de CCOO, que se encuentra también en Italia, donde hay una tradición muy importante en el sentido de disponer en el sindicato de expertos como médicos, químicos y, en menor medida, pero también, ergónomos.

Una segunda estrategia es la de la “delegación”: el sindicato delega en estructuras ajenas (mutuas, servicios de prevención, Administración Pública, etc.) los diagnósticos técnicos. Por ejemplo, este modelo se da en Alemania, donde muchos sindicatos recurren a las mutuas para los diagnósticos técnicos. Y en mi opinión no funciona bien, a pesar de que las mutuas en Alemania están mucho más coparticipadas por los trabajadores que en España, la mayoría de las veces su diagnóstico de los problemas no contempla las condiciones de trabajo en su globalidad. Por ejemplo, se actúa respecto a un problema ergonómico y se propone una solución técnica que no afecta a la organización del trabajo. Son mejoras aisladas que no promueven un cambio real en la actitud de los técnicos, que adolecen de falta de independencia y de una visión fragmentada.

Una tercera estrategia es la que podríamos etiquetar como “la denuncia desde afuera” y es la que consiste en la movilización sindical que pone toda la responsabilidad y capacidad de actuación en el tejado de la empresa y no entra a analizar cómo y qué está pasando. En algunos casos es totalmente necesario, porque en realidad estas tres estrategias no son excluyentes, pero una actuación tan reactiva, que no pone sobre la mesa posibles alternativas para la acción preventiva, no suele crear las condiciones de una dinámica de cambio.

¿Tienes conocimiento de experiencias sindicales donde exista una gran capacidad de movilización pero no se avance por la falta de ese asesoramiento?

Sí. Dinámicas como las que describes se ven todos los días en sectores como la construcción en países de Europa Oriental, donde existen exposiciones importantes a sustancias químicas y sindicatos potentes, que son capaces de hacer grandes movilizaciones cuando se produce un accidente, no consiguen cambios en las condiciones de trabajo frente al riesgo químico porque no son capaces de plantear alternativas de sustitución de productos o cambios en la organización del trabajo. En esos países es donde se sigue cobrando un plus por peligrosidad a la vez que se hacen las denuncias, y donde no se genera una dinámica de cambio de las condiciones de trabajo.

¿En el modelo de “movilización con conocimiento” qué echas en falta?

No es un modelo mágico. Es un modelo costoso: el sindicato tiene que dedicar recursos que hagan posible un trabajo de socialización constante para que los asesores estén en contacto continuo con los delegados. Otro problema es que los sindicatos han dejado de ser atractivos para las personas competentes con sentido crítico, que hoy se sienten mucho más próximas a las organizaciones ambientalistas que a los sindicatos, y eso es fruto de una evolución social en la que el trabajo ha perdido centralidad como foco de interés para los jóvenes, pero también es responsabilidad de los sindicatos. Muchas veces no logramos visibilizar lo que hacemos y tampoco somos capaces de convencer a los jóvenes de que encontrarán en nosotros un lugar en el que poder trabajar por el cambio social.