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Las personas, y no los barcos, deberían ser lo primero

Mié, 15/10/2003 - 12:19
XOSÉ LAMELA CACHERIO

XOSÉ LAMELA CACHERIO. Secretario Comarcal CC.OO. Barbanza
Largas jornadas laborales y en muchos casos sin vacaciones. Centros de trabajo donde, además de trabajar, se duerme en catres de bodegas hacinadas y se come en condiciones muy precarias. Expuestos a ruido, humedad y movimiento constante. Afrontando duros temporales. Son las condiciones de trabajo de los marineros.

Nuevas tecnologías que no mejoran las condiciones de trabajo

Los buques se modernizan, adquieren más estabilidad, más potencia, mejoran los instrumentos para la localización de la pesca, pero las condiciones de habitabilidad han cambiado muy poco. El centro de trabajo (el barco) reúne toda las condiciones negativas para dificultar una prevención adecuada de los accidentes de trabajo o para preservar la salud en unas condiciones ya de por sí adversas por las características de la actividad laboral.

La Administración se muestra más preocupada por bonificar y subvencionar a los armadores para la modernización de los barcos y aparejos de pesca que en promover mejoras de las condiciones de habitabilidad y de las condiciones laborales, económicas y sociales para los marineros.

Cada vez más marineros se ven obligados a ir a trabajar en barcos pesqueros con bandera de conveniencia lo que significa una regresión de las condiciones de protección social (sin derecho a desempleo ni a prestaciones por Incapacidad Temporal, sin posibilidad de reclamaciones por incumplimientos empresariales de salario etc.) debido a que estas empresas están domiciliadas en países del tercer mundo donde los derechos laborales son una quimera.

La difícil tarea de hacer sindicalismo

Ciertamente no se puede hablar genéricamente de las condiciones de trabajo de los marineros. Debemos bajarnos a lo concreto de cada sector de pesca: pesca artesanal de bajura y marisqueo a pie o a flote, pesca al día de cerco, pesca al día de arrastre, pesca del gran sol, pesca en las costas de Africa, pesca en buques congeladores en caladeros de Chile, Argentina. Brasil, Buques Bacaladeros y un largo etc. Sin embargo, existen algunas características comunes a todo el sector.

Se trata generalmente de empresas y colectivos muy poco sindicalizados lo que provoca que, en ausencia casi total de negociación colectiva, las condiciones económicas se establecen por imposición directa del armador, generalmente, en forma de retribuciones a la parte, es decir, un porcentaje de la pesca (porcentaje que el marinero no controla en absoluto). 

Cuando se eligen Delegados Sindicales en las embarcaciones, muchas veces éstos no ejercen. Por las características de su situación de aislamiento, por las terribles dificultades para el uso de los derechos sindicales, por la carencia de convenios colectivos, por la dificultad de su relación con el sindicato. 

La pervivencia de las cofradías de pescadores, que en muchos lugares son en la realidad organizaciones “profesionales de armadores”, solapan las funciones naturales del sindicalismo de clase.

¿Y la prevención?

Estas relaciones de trabajo absolutamente desequilibradas en favor del empresario hacen prácticamente imposible la presión necesaria de los trabajadores para favorecer una prevención adecuada de los siniestros laborales y la protección de su salud.

La propia realidad de las patologías profesionales es sistemáticamente negada al se calificadas como patología común todas las incapacidades temporales o permanentes de los marineros que ven mermada de esta forma sus derechos en materia de protección social.

Sin la modificación del cuadro descrito más arriba, hablar de prevención de riesgos laborales se me antoja un ejercicio de cinismo.