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Las Mutuas no están a la altura. Es necesario y urgente un cambio de rumbo. Tribunales 2, Mutuas 0

Sáb, 15/01/2000 - 12:20

Debate

Desde CC.OO. consideramos que la dinámica preventiva en las pequeñas y medianas empresas depende mucho de instrumentos de apoyo externos tanto para el asesoramiento como para la participación. De ahí nuestra insistencia en la figura del delegado/a sectorial de prevención o en las comisiones de seguimiento de convenios en materia de salud laboral.

De ahí, también, nuestra apuesta por la estructuración de una red de servicios de prevención ajenos como elemento de apoyo imprescindible para la implantación de la prevención en las PYMEs.

Hablar de servicios de prevención ajenos significa en muy buena medida decir Mutuas ya que éstas, además de contar con la mejor infraestructura para hacer frente a la demanda potencial, tienen una proximidad a las empresas y a los empresarios que las sitúa como la opción preferida por éstos para contratar el servicio de prevención.

Las mutuas no están respondiendo a los retos de la prevención de riesgos laborales

Sin embargo, a fecha de hoy, con los datos y la experiencia que tenemos, podemos afirmar que las mutuas no están dando respuesta a lo que desde nuestro punto de vista constituye el sentido de su existencia: la prevención de riesgos laborales en su vertiente técnica. No todas y no de la misma forma, es cierto. Pero sí en su conjunto.

Hay datos que saltan a la vista. Globalmente las mutuas no han formalizado más de cincuenta mil contratos como Servicios de Prevención Ajenos. Algunas sólo unos centenares. Por el contrario, gestionan la incapacidad temporal por enfermedad común de más cinco millones de trabajadores.

No sólo es un problema cuantitativo pero la comparación es demoledora y demuestra, más allá de las buenas declaraciones, cuáles son las verdaderas prioridades e intereses de las mutuas. También se evidencia, de forma clara, una preocupante consonancia entre mutuas y empresarios en su obsesión por el control administrativo del ³absentismo² aunque, eso sí, obviando las condiciones de trabajo que lo producen.

Pero lo más preocupante no es este ritmo cansino y desganado en la formalización de contratos de prevención, sino todo lo que lo acompaña. Las mutuas manifiestan una tremenda indecisión ante el reto de convertirse en el referente claro para la prevención en las pequeñas y medianas empresas. La pugna comercial desatada entre las diferentes mutuas por captar clientes está provocando un empobrecimiento de las actividades preventivas que acaban ofreciéndose a bajo precio, o incluso totalmente gratis, como puro reclamo de marketing. Buena parte de las mutuas se están convirtiendo en uno de los principales impulsores de una gestión burocrática y formalista de la prevención, consistente en cumplimentar papeles y fotocopias con el mero objetivo de aparentar un cumplimiento de la ley para evitar posibles sanciones. También tienen su parte de responsabilidad en mantener un planteamiento reduccionista de la salud laboral orientado en exclusiva a los problemas de seguridad. No es ajeno, en fin a la práctica habitual de las mutuas, el considerar en muchas ocasiones que la participación de los trabajadores y de los delegados de prevención es más un incordio o un trámite que una contribución necesaria para una prevención de riesgos eficaz.

Lamentablemente hay un sesgo proempresarial de las mutuas. Aunque no sólo por su origen, sino también porque su actual gestión está en manos exclusivamente de empresarios. Ello está lastrando de manera importante lo que debiera ser su apuesta estratégica y prioritaria: la prevención de riesgos y la salud laboral.

Aún se está a tiempo de corregir el rumbo iniciado. Pero para ello, además de reconocer los problemas, es necesario tener la voluntad de acometer cambios tanto en la cultura y actitud de los profesionales de la prevención, como en el funcionamiento y gestión de las mutuas.

Fernando Rodrigo
Comisión Confederal de Mutuas, CC.OO.



Jueces y mutuas difieren en la concepción de los riesgos laborales: mientras las mutuas se niegan a reconocer que determinados daños a la salud tienen su origen en el trabajo, algunos magistrados muestran más sensibilidad e incluso más ³conocimiento técnico² a la hora de identificar el origen laboral de las enfermedades. Un par de sentencias pueden servir como muestra.

La voz, instrumento de trabajo: Una sentencia reconoce como accidente de trabajo la pérdida de voz de una profesora.
Una sentencia del Juzgado de lo Social nº 8 de Bizkaia reconoce que la pérdida de la voz sufrida por una profesora de educación infantil fue originada por su trabajo, reconociéndola como accidente de trabajo y obligando a la Mutua Vizcaya Industrial a abonar el coste del tratamiento rehabilitador. La sentencia considera que el instrumento esencial de un profesor es la voz y que ésta puede verse seriamente resentida por la necesidad de su utilización continuada y forzada (cambios de registro, llamadas de atención, etc.).

Burnt-out, estrés de origen laboral: El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ratifica la sentencia que consideraba el desgaste psíquico (burnt-out) como enfermedad laboral.
El alto tribunal vasco rechaza el recurso de la Mutua Pakea contra una sentencia del Juzgado de lo Social nº1 de Eibar que reconocía el síndrome del burn-out o desgaste psíquico como una enfermedad producida por el trabajo en un jefe de taller de trabajadores minusválidos (ver Por experiencia nº4). La Mutua presentó el recurso argumentando que la causa estaba en la personalidad del trabajador y no en las condiciones de trabajo. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por contra señala que la personalidad del trabajador no constituye enfermedad sino que ésta 'ha surgido de estar el demandante en contacto con personas con las que trabaja, cuyas mermas psíquicas, han originado el desgaste anímico determinante de la incapacidad temporal y, acreditada la naturaleza del padecimiento y su conexión directa y exclusiva con la prestación laboral, resulta claro la consideración de la incapacidad temporal como accidente de trabajo, con la consiguiente responsabilidad de la Mutua aseguradora de dicha contingencia'.