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Estilo de vida y productividad

Mié, 15/07/2015 - 12:19
Estilo de vida y productividad

Uno de los discursos más cínicos en el ámbito de la salud laboral es el que vincula estilo de vida y productividad. La falta de productividad en el trabajo la asocian estos discursos a nuestras actitudes individuales. Nada en el horizonte sobre condiciones de trabajo o sobre responsabilidades empresariales o públicas, menos aún sobre desigualdades. Todo depende de nuestros actos individuales. Como rezaba el calendario del INSHT de 2015, en la línea del de 2014. Todo es cuestión de mejorar nuestros hábitos de vida.

Pues bien, un reciente estudio1 nos muestra el impacto del cambio de estilo de vida en la caída de la productividad laboral. Curiosamente, y para desgracia de los defensores de que el estilo de vida de las personas trabajadoras es el culpable de su salud, este estudio concluye que los hábitos de vida no se asocian a la reducción de la productividad en el trabajo. El estudio nos muestra cómo únicamente el consumo de tabaco tiene efectos significativos en la reducción de la productividad por cuestiones de salud (medida a través del cuestionario WPAI “Work productivity and activity impairment questionnair”). Mientras, el resto de parámetros medidos, como el consumo de alcohol, consumo de frutas y vegetales o actividad física, no tiene efectos en el índice medido de productividad.

La mejora de los estilos de vida individuales, concluye el estudio, en países con hábitos de vida generalmente saludable, no tiene impacto significativo sobre los niveles de absentismo o sobre los niveles de productividad. Dicho de forma clara: por más que tomes verduras, hagas yoga, pilates o evites el vino en la comida…, tu productividad laboral no aumentará. Todo un jarro de agua fría para los que intentan ocultar, tras los actos individuales, toda una amalgama de desigualdades e injusticias sociales.

Este resultado, además, muestra el enorme coste de oportunidad que suponen las campañas sobre estilos de vida (como la iniciada por nuestro Gobierno), y el olvido de lo importante, de lo realmente eficiente y eficaz para la salud de la población trabajadora: la mejora inaplazable de las condiciones de trabajo. ¡Déjense de tontadas, y no nos martilleen sobre si los problemas de hipoacusia provienen de escuchar música, o ir a discotecas, o si se debe hacer yoga o ejercicio para el estrés! En el mundo del trabajo, donde pasamos muchas horas, en ambientes físicos y psicosociales no muy saludables, los problemas que generan menor productividad son otros: organización del trabajo, ritmos, participación, jornada, riesgos físicos, químicos…, donde existen responsabilidades, públicas y privadas.

1 Jeffrey J. VanWormer et al. Two year impact of lifestyle changes on workplace productivity loss in the Heart of New Ulm Project. Occupa Environ Med 20151.