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España encabeza la resistencia contra la desaparición del amianto en Europa

Vie, 15/01/1999 - 12:19

Condiciones de trabajo

El amianto es un mineral que está provocando en la U.E. miles de muertos por cáncer de pulmón, laringe y mesotelioma pleural y que está dando lugar a un intenso debate social tanto en las Instituciones Comunitarias como entre la Comunidad Científica europea.

Según estimaciones de la Federación Europea de Fabricantes de Fibrocementos, más de 50 millones de toneladas de amianto­cemento recubren hoy tejados, paredes, techos y tubos en Europa. Toneladas de amianto se han utilizado en paneles aislantes de barcos, trenes, en pastillas de frenos y materiales de fricción. Representantes de la industria del Cloro (Eurochlor) estiman en 450 las toneladas de amianto que cada año se utiliza para los diafragmas de las celdas electrolíticas.

A pesar de los muchos intereses en juego hay que detener el aumento del amianto en los productos que nos rodean y hay que garantizar la seguridad extrema en la manipulación de lo que por desgracia ya existe, salvaguardando las personas ­trabajadores y ciudadanos­ así como el medio ambiente. La Comisión Europea, con el apoyo de la mayoría de los estados miembros, pretende eliminar antes de 1 de Enero del 2005 todo tipo de amianto en su territorio. La industria opone fuertes resistencias y ha encontrado aliados en los gobiernos de España, Grecia y Portugal para seguir usando este mineral asesino sin límitaciones. Desde que Francia prohibiera el amianto en 1996, España es el único país de la UE, junto a Grecia y Portugal, que permite seguir utilizándolo.

Creemos que ni siquiera las estadísticas de accidentes mortales en construcción superan el dramatismo de una enfermedad insidiosa, silenciosa, que no se ve en la piel de aquel trabajador que un día abandonó la fábrica para no volver y que morirá fuera de ella después de varios años de una existencia miserable y desesperada. Para colmo, la causa del triste suceso se atribuirá a cualquier enfermedad imaginaria no relacionada con el amianto. Entre 1980 y 1997 la Administración española sólo ha reconocido 37 muertes relacionadas con el amianto mientras que en el Reino Unido, por ejemplo, cada año se reconocen 2.800 muertes por exposición al amianto, en Francia 1.100 y en Alemania 2.000. Y no es que en España no haya expuestos al amianto: más de 60.000 trabajadores lo estuvieron en los últimos 30 años.

Desde la Confederación Europea de Sindicatos (CES) venimos exigiendo la prohibición total del amianto (producción, comercio y utilización), incluidos sus sustitutos cancerígenos y los productos que lo contengan. Convencidos de que nuestras iniciativas a nivel europeo pueden ayudar a quienes se quieren liberar del amianto y luchan en países del mundo en que se sigue produciendo y usando de forma indiscriminada.

La Administración, los científicos y los empresarios no pueden seguir ignorando esta realidad. De no tomar medidas, serán cómplices de muertes y sufrimientos humanos que se pueden evitar. No existe razón económica, social y mucho menos ética que justifique el uso del amianto. Un asesino anda suelto, sabemos su nombre, dónde se esconde y quién le protege. Es labor de todos detenerlo rápidamente.

Ángel C. Cárcoba
Departamento Confederal de Salud Laboral C.OO.
Andrea Tozzi
Oficina Técnica Sindical de Salud y Seguridad (BTS)
Confederación Europea de Sindicatos.