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“Los exámenes de salud tal y como se realizan actualmente no cumplen con su objetivo preventivo”

Vie, 15/01/2016 - 12:20
BERTA CHULVI
Entrevista

Una investigación realizada por el equipo que dirige la doctora Mari Cruz Rodríguez-Jareño ,publicada recientemente en Gaceta Sanitaria, pone en entredicho la eficacia de los exámenes de salud que las empresas realizan para cumplir con su obligación de vigilar la salud de los trabajadores y las trabajadoras. Se trata de una encuesta a 285 profesionales de medicina del trabajo que son miembros de la Sociedad Catalana de Salud Laboral. Sus resultados se explican en esta entrevista.

microscopio¿Por qué se plantearon investigar la utilidad de los exámenes de salud asociados a la vigilancia de la salud en las empresas?

Mi primera experiencia en relación a la Medicina del Trabajo fue en el Reino Unido, en empresas del ámbito hospitalario. Allí, la mayoría de los exámenes de salud eran iniciales. Casi siempre realizados vía cuestionario o por una enfermera del trabajo, y casi siempre en relación a la valoración de la aptitud para trabajar y/o la necesidad de introducción de adaptaciones. Los exámenes de salud periódicos se destinaban exclusivamente a la vigilancia de la salud de riesgos muy concretos con pruebas muy específicas para detectar los daños a la salud, por ejemplo a un trabajador expuesto a ruido se le hace una audiometría para detectar precozmente alteraciones que podrían derivar una sordera, o a un trabajador expuesto a un sensibilizante respiratorio se le hace una espirometría para detectar alteraciones antes de que desarrolle un asma grave. Cuando llegué a España, me sorprendió ver que a muchos trabajadores se les realizaban exámenes de salud anuales con un contenido a menudo poco relacionado con los riesgos de su trabajo. Decidí analizar este tema en forma de tesis doctoral, y para ello me he acompañado muy bien con un equipo de cinco investigadores. La investigación no habría salido adelante sin la participación de todos ellos, ni sin la ayuda de Fundación Prevent que mediante sus becas I+D en prevención de riesgos laborales financió parcialmente el proyecto. Nuestro objetivo con este proyecto era conocer la situación actual de la práctica de la vigilancia de la salud de los trabajadores y ver si los exámenes de salud servían al objetivo de la prevención en el ámbito laboral que los justifica. Para ello decidimos acercarnos a los profesionales sanitarios de salud laboral (médicos y enfermeras del trabajo) y preguntarles directamente, ya que entendemos que son los más cualificados para describirla.

¿Qué metodología utilizaron?

No existe un censo de estos profesionales en España ni en Cataluña, pero contábamos con el apoyo de la Societat Catalana de Seguretat i Medicina del Treball, por lo que enviamos una encuesta a todos sus asociados sanitarios. En realidad les hicimos dos encuestas en una. A todos ellos les preguntamos su opinión, y a aquellos que realizaban exámenes de salud en su práctica profesional habitual, además les preguntamos por las condiciones en que los hacían. El proyecto incluye tres estudios complementarios. El artículo que se publicó en Gaceta Sanitaria, que trataba sobre la opinión, es el primero de ellos. El resto de resultados esperamos publicarlos en breve. El segundo estudio trata de la práctica habitual de los exámenes de salud y condiciones en que se realizan, y el tercero es un análisis sobre si la práctica habitual daría respuesta a la finalidad preventiva de la que habla la normativa.

¿Cuáles son los principales resultados?

La encuesta era online, el apartado de opinión constaba de 10 preguntas y el 53% de los profesionales (285) la completó. La opinión mayoritaria de los participantes fue que los exámenes de salud, tal y como se realizan actualmente, no cumplen con su objetivo preventivo. En concreto, entre un 47% y un 60% de los participantes valoró negativamente la vigilancia colectiva de la salud, la comunicación entre los servicios de prevención y los sistemas públicos de asistencia sanitaria (Sistema Nacional de Salud y Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social), así como el grado de derivación, por parte de los servicios de prevención, de enfermedades profesionales y relacionadas con el trabajo a mutuas. Además, opinaron que los exámenes de salud no son específicos y que no se realizan en base a la evidencia científica. Entre un 72% y un 75% de los profesionales opinó que los exámenes de salud para la vigilancia de la salud no cumplen con el objetivo de detección precoz de daños a la salud relacionados con el trabajo, que el coste económico no acaba revirtiendo en proteger la salud de los trabajadores y que los exámenes de salud no hacen una contribución efectiva a la mejora del sistema de prevención de riesgos laborales, no sirviendo, por ejemplo, para la introducción de adaptaciones o mejoras en la exposición y/o condiciones de trabajo de los trabajadores.

Al comparar las opiniones por grupos no se encontró diferencia según el sexo ni la edad. Pero sí se vio que, en general, los médicos tenían puntos de vista más negativos que las enfermeras, y los profesionales de los servicios de prevención ajenos opiniones más negativas que los de los propios y mancomunados. Uno de los resultados que a mí, particularmente, me llamó más la atención es que un 85% de los participantes consideró que el potencial de los médicos y enfermeros no está bien aprovechado en la actividad de vigilancia de la salud, tal y como se desarrolla actualmente; un lujo que no nos podemos permitir como sociedad.

¿Qué habría que hacer para cambiar esta situación?

Habría que mejorar la especificidad de los exámenes de salud para poder conseguir su función preventiva. Para ello, el médico o enfermero del trabajo debería poder tener un conocimiento mucho más profundo del trabajo y los riesgos existentes, así como del estado de salud del trabajador de aquel al que actualmente tiene acceso. Pero, además, se deberían utilizar las pruebas adecuadas que hayan demostrado ser útiles para detectar los efectos que estos riesgos laborales pueden tener sobre la salud de este trabajador concreto. Estas pruebas pueden ser desde un cuestionario hasta una entrevista con el médico o la enfermera, un examen de salud o pruebas más específicas y sofisticadas, dependiendo de cada caso. Encontrar estas pruebas adecuadas es muy importante para llevar a cabo una vigilancia de la salud específica, tal como marca la ley. Actualmente, el mayor número de exámenes médicos son periódicos y muchas veces de tipo 'generalista”, cuando nuestro sistema público de salud ya es el encargado de detectar y tratar enfermedades comunes, o sea, no relacionadas con el trabajo, y está perfectamente capacitado para ello.

Paralelamente, se podría aumentar porcentualmente otro tipo de exámenes de salud, como por ejemplo los iniciales por reincorporación tras una baja prolongada a petición de la empresa, y a petición del trabajador; a la vez que facilitar el acceso de los trabajadores a los servicios de prevención, para que puedan hacer consultas sobre temas de salud que crean relacionados con el trabajo en el momento adecuado: un contacto puntual, rutinario y aislado, aunque sea todos los años, no puede ser eficaz para un diagnóstico precoz. Se deberían delimitar los casos en que la vigilancia de la salud es obligatoria (lo que debería ser una excepción, ya que la ley marca que en principio es voluntaria). Se debería promover el uso de otras herramientas de vigilancia de la salud como los cuestionarios y no exclusivamente los exámenes de salud.

En conjunto, sería conveniente revisar y actualizar los protocolos (redactados por el Ministerio de Sanidad o los Departamentos de Salud de las comunidades autónomas) con los que se guían los profesionales sanitarios a la hora de hacer los exámenes de salud, que además deberían ser más ágiles y prácticos. Desligar el certificado de aptitud de los exámenes de salud en los casos de vigilancia de la salud voluntaria. En estos casos, más que de aptitud deberíamos hablar de qué recomendaciones, si fuera el caso, se podrían dar a la empresa, con tal de mejorar las condiciones de trabajo en caso de detectarse alguna anomalía en la salud de los trabajadores relacionada con el trabajo o algún riesgo que se hubiera pasado por alto durante la evaluación de riesgos.

Hay que destacar que los médicos y enfermeros del trabajo están muy capacitados después de una larga y rigurosa formación. La medicina y enfermería del trabajo puede ofrecer mucho a empresas y trabajadores, y su función no debería reducirse a la vigilancia de la salud, como tampoco la vigilancia de la salud se reduce a los exámenes de salud. Y, sobre todo, no hay que olvidar que los exámenes de salud tienen un papel importante (aunque no exclusivo) en la vigilancia de la salud, pero no constituyen un fin en sí mismos, y su objetivo final no es de salud general, sino de salud laboral y de contribución al sistema de prevención de riesgos laborales de la empresa. Por último hay que destacar que no habrá cambio en esta materia si no se trasladan estas reflexiones al necesario diálogo de los profesionales de la salud laboral con trabajadores y empresarios, agentes clave y sujetos de la prevención de riesgos laborales y de los avances que en este campo se pretendan conseguir, así como al diálogo con el sistema normativo y jurídico que regula la actividad.