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Entrevista a Neus Moreno

Mar, 15/04/2003 - 12:19
PERE BOIX
Los reconocimientos médicos sin coste económico para las empresas han venido siendo una práctica muy extendida principalmente en las medianas y grandes empresas. Los trabajadores los han reivindicado en muchos convenios, las empresas no suelen tener inconveniente en aceptarlos puesto que no representan ningún coste económico adicional ya que son asumidos por las Mutuas y éstas los realizan con cargo a las cuotas de Seguridad Social. Suelen ser reconocimientos de carácter general sin ninguna relación con los riesgos a los que está expuesto el trabajador por lo que sólo sirven en el mejor de los casos para detectar problemas ligados a la edad o a los hábitos de vida, pero no para la prevención de riesgos laborales. La falta de orientación preventiva de este tipo de reconocimientos les ha granjeado una radical oposición desde los ámbitos más consecuentes de la salud laboral. Los Servicios de Prevención Ajenos, por su parte, han venido denunciando esta práctica como competencia desleal por su gratuidad para las empresas. Una reciente disposición del Gobierno prohibe a las Mutuas realizar exámenes médicos a trabajadores con cargo a las cuotas de Seguridad Social salvo en los casos de cláusulas recogidas en convenio. Se trata de una medida no exenta de polémica y no siempre fácil de entender por los trabajadores. Por eso, hemos buscado la opinión experta de Neus Moreno en su doble condición de especialista en Medicina del Trabajo y responsable sindical de salud laboral en CC.OO. de Catalunya (CONC).

los reconocimientos
médicos generales
suponen una falsa
protección, una perversión
de los criterios legales y
representan un importante
gasto que aporta poco
a la prevención

una parte de los 
tradicionales reconocimientos
médicos generales deben 
integrarse en la 
vigilancia de la salud aunque
con otra periodicidad
la vigilancia de 
la salud nos permite
conocer mejor 
la realidad 
para actuar 
preventivamente
¿ Debemos alegrarnos por la prohibición gubernamental de los reconocimientos que venían realizando las Mutuas?

Rotundamente, sí. Los reconocimientos médicos generales generaban tres problemas importantes: una idea de falsa protección, una perversión de los criterios que marca la normativa para la vigilancia de la salud y por último, un importante gasto en una práctica que aporta pocos elementos a la prevención. Creo que la decisión de suprimirlos era imprescindible para abrir el camino a una vigilancia de la salud integrada en las políticas de prevención. Pero no nos podemos engañar, este no es el único elemento. Estamos hablando de un cambio radical del modelo de intervención sanitaria. Estamos hablando de que además de los exámenes médicos existen otros instrumentos de vigilancia de la salud como las encuestas, el control biológico, el seguimiento y análisis de los incidentes y accidentes de trabajo. Estamos hablando de una práctica que necesita de la información y participación de la población trabajadora y la representación sindical, de potenciar los derechos a la confidencialidad, de no discriminación por motivos de salud. Creo que en muchas empresas se creará un cierto vacío y que posiblemente en muchos casos generará conflictos, pero será una oportunidad para reflexionar sobre cómo introducir la vigilancia de la salud con objetivos preventivos. Pero sin duda se necesitará tiempo. 

Con la desaparición de estos reconocimientos ¿no estamos perdiendo los trabajadores algo que habíamos conquistado?

Bien… Lo primero que debe quedar claro es que hay una parte de los tradicionales reconocimientos médicos generales que deben integrarse en la vigilancia de la salud, aunque quizás debe cambiar la periodicidad anual. Otra parte es función del sistema público de salud y éste es un espacio que debemos exigir y potenciar tanto sindical como socialmente. Es el caso de la detección y seguimiento de la tensión arterial alta, Por último, debemos reflexionar sobre algunas prácticas que en el ámbito de la salud pública se han demostrado positivas, por ejemplo las revisiones ginecológicas: en algunas empresas se puede resolver el tema sin conflictos dado que el sistema público aporta una atención válida, en otras sin embargo habrá que renegociar estas revisiones que han supuesto mejoras evidentes para las trabajadoras. Dado que la ley señala que no se pueden hacer las revisiones ginecológicas a cargo de las cuotas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, éstas se pueden incluir como mejoras sociales. Hay que hacer una reflexión tranquila en cada empresa sobre la realidad concreta y la prioridad de estas medidas. 

¿ Qué es lo que ganamos con este nuevo enfoque?

En el ámbito individual con una buena vigilancia de la salud cada trabajador y trabajadora puede saber si el trabajo que realiza le está produciendo algún daño y esta información debe ser lo más precoz posible. El tratamiento colectivo de los datos de salud permite, además, establecer relaciones de causa-efecto entre las condiciones de trabajo y los problemas de salud. Es decir, la vigilancia de la salud nos permite conocer mejor la realidad para actuar. No debemos perder de vista que la vigilancia de la salud también debe ser un instrumento para comprobar que las medidas técnicas de prevención son correctas y que realmente sirven para preservar la salud. 

Dices que un objetivo es identificar lo más pronto posible las primeras alteraciones de la salud, pero ¿siempre es posible hacer esta detección precoz?

Cuando hablamos de detección temprana o precoz nos referimos a la búsqueda de indicadores de pérdida de salud en la fase inicial en la que la persona no tiene aún síntomas evidentes de enfermedad. En este momento se puede intervenir para volver al estado de salud. Actualmente el conocimiento científico tiene instrumentos para la detección de algunas alteraciones en fases iniciales, pero para otras no. Mediante la audiometría podemos detectar estados de fatiga auditiva que nos indican que de persistir la exposición al ruido acabará en una sordera irreversible. En el polo opuesto nos encontramos con el caso del cáncer: cuando a través de los exámenes médicos detectamos algún indicador de existencia de células cancerígenas ya es tarde para volver a recuperar el estado de salud. La vigilancia de la salud como instrumento de prevención es más eficaz en unos casos que en otros.

Por último, ¿crees que las Mutuas y los Servicios de Prevención están preparados para hacer bien la vigilancia de la salud?

La práctica nos está demostrando que la implantación de la vigilancia de la salud está resultando compleja y poco satisfactoria en numerosas ocasiones. Desde mi experiencia son pocas las empresas que realizan una vigilancia de la salud integrada en la actividad preventiva, mediante programas concretos con objetivos, protocolos bien identificados y con una buena información individual y colectiva. Está claro que el tema necesita un empuje. En el ámbito de la vigilancia de la salud la autoridad sanitaria ha aprobado una serie de protocolos orientativos para abordar los exámenes médicos, pero creo que no están ayudando lo suficiente en el ámbito concreto de la intervención. En estos momentos sería imprescindible contar con un instrumento que defina de manera más clara los criterios mínimos de la práctica de la vigilancia de la salud. Actualmente existen perspectivas importantes de cambio en el colectivo profesional de sanitarios especializados en el trabajo. Es una buena oportunidad para construir una actuación de mayor calidad y es por ello que el tema requiere de la máxima atención y prioridad política, social y científica.