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Entrevista a Marcos Peña, Inspector de Trabajo.

Jue, 15/04/2004 - 12:19
FERNANDO RODRIGO

Dossier: Tres décadas clave para la Salud Laboral en España

Tres décadas claves para la Salud Laboral en España

FERNANDO RODRIGO.
Desde porExperiencia hemos querido recoger en este dossier especial los puntos de vista de tres personas de rica experiencia en el largo camino recorrido en salud laboral desde los últimos años de la dictadura franquista hasta nuestros días. Dos de ellos son veteranos sindicalistas. El primero, Ángel Cárcoba, es un histórico luchador de CC.OO., fundador del Departamento de Salud Laboral de la Unión Sindical de Madrid Región en 1977 y al que en 1984 se le encarga crear el Gabinete Confederal de Salud Laboral, hombre clave en las negociaciones que culminan en 1996 con la promulgación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El segundo, Willy Buschak, es un sindicalista alemán radicado en Londres, secretario confederal de la Confederación Europea de Sindicatos desde 1991 hasta 2003 y actual director adjunto de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo en Dublín. Para completar esta suerte de balance hemos entrevistado también a otro protagonista clave, a Marcos Peña, Inspector de Trabajo desde hace más de tres décadas, Consejero Laboral en Italia en los años 80, Secretario General de Salud y luego Secretario de Estado de Empleo y Relaciones Laborales hasta 1996.

 

Marcos Peña. Inspector de trabajo. No creo que la inspección de trabajo sea el elemento fundamental para la solución del problema

Marcos Peña considera que la ley de 1996 valorizó el tema de la prevención frente al exclusivo concepto de control y sanción vigente hasta ese momento, pero opina que 'la sociedad está anestesiada en lo que a salud laboral se refiere' y que corresponde al Gobierno situar a ésta en un lugar prioritario en la jerarquía social de valores.

¿Cómo se aplicaba la normativa de salud laboral durante los últimos años de la dictadura?

Era fundamentalmente como una tabla sancionadora. Es decir, se establecía que una determinada empresa debía aplicar tal medida y que si no lo hacía se le sancionaba de equis manera. El sujeto pasivo de todo era el trabajador. El eslogan central era: 'Trabaje, pero seguro'. Luego comenzaron a aparecer normativas de tipo sectorial, como la de la construcción. El gran cambio se produce con la primera normativa comunitaria, de la Unión Europea. En ese momento hubo muchos temores a que esa normativa significara un entorpecimiento productivo importante. Hubo una defensa lógica de sus intereses por parte de la patronal, pero tampoco se puede hablar de una resistencia global que no fuera moderada y racional.

¿Cuántos borradores de la ley se manejaron hasta la promulgación de la definitiva Ley de Prevención de 1996?

Muchos. El que finalmente sale fue el decimoquinto presentado al Consejo de Ministros. Es que era un proyecto complejo, con una cuestión sindical que se va moderando pero que se mantiene hasta el final. El problema pivotaba básicamente en torno al crédito horario. También provocó muchas discusiones el tema de los delegados territoriales. Los sindicatos, conscientes de que en muchas empresas la capacidad de vigilancia era casi imposible, querían poder contar con la figura del delegado territorial. Desde el punto de vista formal, existía una acción funcionarial del Estado, por la vía de inspección, que era la que obligaba a la empresa y ahí no cabía propiamente delegación, era muy complicado. El Estado no puede delegar acciones propias de la función pública. Por todo esto, el tema de los delegados territoriales no se incluyó finalmente en la ley aprobada. Y me temo que tampoco la figura del delegado de prevención esté teniendo demasiado éxito en la práctica.

Nos gastamos millones en autobombo y cero euros en agitación cultural

¿Cuál es el valor fundamental de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales?

El elemento clave fue acabar con el concepto exclusivamente sancionador para pasar a introducir dentro de las empresas la prevención como elemento esencial de su gestión. En definitiva, se pretendía que cualquier empresario tuviera conciencia y asumiera la prevención de los riesgos laborales que entrañaba su producción. Finalmente se conoció como la evaluación inicial de riesgos. Pero, aunque esto parecía muy sencillo, con el tiempo se mostró de una dificultad abrumadora. Esa valoración inicial de riesgos se convirtió en un papel más, un papel sobre otro papel.

¿Qué promedio de denuncias se reciben en la Inspección de Trabajo?

Cada año en Madrid recibimos unas 30.000 denuncias y quisiera saber de éstas cuáles tienen que ver realmente con salud laboral. Es un pequeño porcentaje. Y a eso se añade el hecho de que en torno a un 30% o 40% de las actas de inspección que uno extiende son anuladas por efecto del plazo, dado que desde que se hace la visita hasta que se extiende el acta no pueden pasar más de seis meses y buena parte se hacen más tarde. ¿Por qué? Por la burocracia. Porque se convierte en un trámite administrativo. Porque no se le da la importancia que se tiene que dar a la seguridad laboral en definitiva. Eso se ve claramente en el hecho de que el más alto cargo del Estado en materia de prevención es un subdirector general. Basta con ver que el presupuesto en publicidad que tiene el Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo es veinte veces menor al que tiene Tráfico, por ejemplo. Nada sustancial podremos cambiar si no se acaba con una visión esencialmente burocrática.

¿Qué tendría que hacer el Gobierno para revertir esta situación?

La situación ahora es que contamos con una ley suficiente pero una sociedad absolutamente anestesiada en lo que a salud laboral se refiere. Al margen de cualquier proyecto legislativo, el objetivo esencial debería ser conseguir una jerarquía social de valores. Un gobierno medianamente razonable debería hacer una campaña de agitación cultural para intentar despertar la conciencia ciudadana. Recordemos las campañas publicitarias del Ministerio de Trabajo que cuestan millones de euros. Nos gastamos millones en autobombo y cero euros en agitación cultural. En plena campaña electoral no pudimos escuchar a ningún candidato que hablara sobre este tema, al menos, entre sus temas prioritarios. No creo que la solución pase por un aumento drástico del presupuesto para las inspecciones. Ni que la inspección sea el elemento fundamental para la solución de estos problemas. Por ejemplo, nos encontramos en la construcción con cerca de 200.000 trabajadores autónomos, autónomos que son empresas, es una cuestión dinámica, no estática, por lo que no cabe el control de la seguridad en un momento determinado. Eso, o se asume realmente o es imposible porque no se soluciona simplemente a través de la inspección y la sanción.

Accidentes mortales en España
(1993/2003)
año

número de inspecciones

número de visita número de actuaciones número de infracciones importe sanciones número de trabajadores requerimientos paralizaciones prop. recargo
1995 655 129.588 285.381 26.105 15.547.561 151.016 81.065 690 842
1996 612 107.912 286.898 14.710 24.649.998 93.657 75.002 691 1.051
1997 631 93.551 259.526 22.476 43.212.313 151.211 76.706 1.095 1.156
1998 662 102.200 284.889 27.035 53.459.640 202.222 92.441 2.498 1.101
1999 679 111.587 327.644 33.445 69.869.430 328.693 112.449 2.392 1.411
2000 733 111.309 348.455 37.472 85.183.980 484.156 112.465 2.498 1.604
2001 747 110.542 346.676 39.139 93.724.414 442.481 107.591 2.535 2.232
2002 739 117.833 390.690 49.132 103.569.436 425.346 124.737 2.600 3.102
2001 782 132.234 464.138 46.505 111.519.582 452.334 161.668 3.066 3.220
2003/1995 +119,4% +102,0% +162,6% +178,1% -717,3% +229,5% +199,4% 444,3% +382,4%