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En el trabajo predomina la violencia psíquica sobre la física

Mar, 15/07/2003 - 12:20

Entrevista a Vittorio di Martino, investigador sobre la violencia en el trabajo

CLARA LLORENS, MARIA JOSÉ LÓPEZ JACOB 
Vittorio di Martino es un experto internacional en temas de salud laboral, desarrollo empresarial y bienestar organizacional. Desde 1988 hasta 2002 ha sido responsable de los programas sobre estrés y violencia en el trabajo en la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Actualmente es profesor en Políticas de Empleo de la Universidad de Bath e investigador en la Escuela de Gestión de la Universidad de Manchester, en el Reino Unido. Es autor de diversas publicaciones sobre prevención de la violencia en el lugar de trabajo. Recientemente el sindicato italiano CISL ha publicado Mobbing – La violenza al lavoro del que es coautor con Roberto di Santis y que fue presentado en el Senado de aquel país hace un par de semanas.

Parece que el primer problema es delimitar qué es y qué no es “violencia en el trabajo”

El nuevo concepto de violencia en el trabajo acentúa una serie de elementos que ahora se aceptan más ampliamente. El primero es el predominio de la violencia psíquica frente a la violencia física. El segundo elemento es que actos menores, aparentemente sin una gran relevancia, cuando se combinan pueden tener un impacto muy negativo en la salud y el bienestar. El tercer elemento, no vinculado al concepto tradicional de violencia en el trabajo sino a algunos tipos específicos de violencia como el acoso moral, se refiere a la repetición de los actos de agresión por un período de tiempo determinado. En este contexto emergen tres tipos de violencia: ataque o violencia física, amenaza y abuso.

¿Qué hay del famoso mobbing?

El abuso incluye el acoso moral o mobbing y el acoso sexual y racial (harassment). El elemento común a todo esto es que atenta contra la dignidad de las personas y a este respecto, en mi opinión, la percepción de la víctima es primordial puesto que encontrar elementos objetivos es muy, muy difícil. La percepción de la víctima debe ser una percepción razonable. Las personas en el trabajo se conocen entre sí y la gente sabe qué es razonable y qué no lo es. Si alguien acusa a otro de abuso, se debe tomar muy en serio su percepción.

¿El estrés genera violencia?

El estrés puede crear irritación, pero el vínculo con la violencia es difícil de determinar. Digamos que el elemento estrés contribuye a la violencia, pero no de manera directa como piensan muchas personas. Se necesita un factor adicional. Cuando se crea un clima en el que las personas no se consideran un valor sino una mercancía, comienza a verse afectada la dignidad de las personas y de hecho este es uno de los factores determinantes de la calificación de violencia. El capital humano no se considera y se crea un clima en el que es más fácil que se desarrolle la violencia.

Usted suele citar cuatro tipos de factores en relación con la violencia en el trabajo: individuales, situacionales, organizativos y sociales ¿cuáles son los más importantes?

Los cuatro son importantes, no se pueden separar unos de otros. Si no se tienen en cuenta todos los factores en conjunto, la prevención fracasa. Pero dicho esto, cuando se aborda un problema hay que decidir dónde actuar. No qué factor es más importante, sino dónde serán más eficaces los recursos. El nivel individual no es el más importante, por supuesto. No es lo más eficaz para actuar sobre él, aunque hay que intervenir sobre el individuo. La mayor parte de la violencia se origina en el nivel social, es una cuestión política, un mega-problema. Hay que abordarlo, pero no es fácil intervenir en este nivel. Lo más eficaz es el nivel situacional, ver la situación en la que la gente trabaja. Y lo decisivo es el nivel organizativo, porque se puede actuar en la empresa, se puede hacer algo que beneficia a la empresa y a la vez combatir la violencia.

¿Qué es lo que se puede hacer en el nivel organizativo para prevenir la violencia en la empresa?

Por ejemplo, si se introduce un mejor sistema de comunicación, por una parte mejoras la eficiencia de la empresa y por otro lado abordas el problema de la violencia. Ambas cosas tienen un efecto en los costes y el coste es algo muy importante para la dirección de la empresa. La comunicación y el flujo de información son muy importantes. Una organización abierta, en la que las cosas están claras, con flujos de información adecuados, sin secretos, determina un tipo de cultura de la propia organización, por encima de la gerencia o de los sindicatos. La cultura de la organización debe incluir aspectos sobre igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres o respecto a las minorías. Una cultura abierta de respeto al ser humano en la que la dirección tiene intención de no tolerar determinadas situaciones, no sólo mediante una declaración formal, sino con una intención real de no aceptar situaciones de ningún tipo de violencia en ningún caso.

¿Hay características de personalidad que favorecen la condición de víctima o de agresor?

Personalmente estoy en contra de aceptar perfiles. Las características individuales informan desde el punto de vista estadístico, por ejemplo, de que los negros cometen más asesinatos y es evidente que la gran mayoría no lo hace. No queremos hacer este tipo de perfiles. Se pueden utilizar para discriminar y son muy peligrosos. Pero hay alguna evidencia importante: las víctimas sobre todo se dan en edades jóvenes. Lo destacable del perfil de las víctimas es su situación de vulnerabilidad o la percepción de que son vulnerables. No sabemos por qué pero hay algo que dispara la violencia en la gente que es vulnerable o que es percibida como tal. Esta es la razón por la que las mujeres sufren ataques con mayor frecuencia, no porque sean más vulnerables sino porque se las percibe como más vulnerables.

¿Cree que es necesaria una regulación preventiva sobre la violencia en el trabajo?

La legislación sueca de 1993-94 fue de las primeras que abordaron el problema pero hay otras normativas específicas también muy buenas en Francia, en Bélgica. Lo bueno de la norma sueca en mi opinión es que hace énfasis en el entorno organizacional y en el punto de vista preventivo. Si se elimina la posibilidad de violencia, si existe un método preventivo, es la manera más efectiva ya que no se hacen necesarias tantas intervenciones. La aproximación preventiva es la mejor forma para evitar el problema, es la más efectiva, la única que te permite intervenir antes de que se produzca la violencia.

Si las personas no se consideran un valor sino una mercancía, se ve afectada la dignidad y éste es uno de los factores determinantes de la violencia.
Es necesaria una intención real de la dirección de no tolerar situaciones de ningún tipo de violencia, en ningún caso.
El análisis de la violencia sobre la base de las características individuales se puede utilizar para discriminar y es muy peligroso.