Gobierno de españa - ministerio de trabajo migraciones y seguridad socail

Trabajadoras en residencias: un colectivo expuesto a riesgos importantes

Vie, 15/04/2016 - 12:19
BERTA CHULVI
Dossier

El colectivo de mujeres que trabajan en residencias de personas dependientes presenta un índice muy elevado de accidentes musculoesqueléticos. En este reportaje analizamos algunos datos e incluimos testimonios que apuntan las causas de una situación que actualmente preocupa, y mucho, tanto a los sindicatos como a las Administraciones públicas con competencias en salud laboral.

Irene Álvarez Bonilla, secretaria de Salud Laboral de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, es perfectamente consciente de los importantes riesgos ergonómicos a los que está expuesto el colectivo de personas que trabajan en residencias: “Los sindicatos hace mucho tiempo que estamos hablando de la necesidad de intensificar la acción preventiva en este sector. Ya en el año 2006 –explica Irene Álvarez–, los firmantes del IV Convenio Marco Estatal de Servicios de Atención a las Personas Dependientes y Desarrollo de la Promoción de la Autonomía Personal encargamos al Instituto Valenciano de Biomecánica la redacción de un Manual para la prevención de riesgos ergonómicos y psicosociales en los centros de atención a personas en situación de dependencia, donde se ponía en evidencia la exposición a riesgos ergonómicos que las trabajadoras en residencias de la tercera edad y personas dependientes sufrían como consecuencia de la movilización de personas. Ahora los datos que manejan las Administraciones públicas vienen a justificar nuestra preocupación. Concretamente, el documento Actividades prioritarias en función de la siniestralidad. Año 2014, elaborado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, señala la asistencia en establecimientos residenciales como una de las cinco actividades productivas más vulnerables y que precisarían de una actividad preventiva prioritaria atendiendo al índice de incidencia de accidentes de trabajo que sufren y al número de trabajadores que emplean”.

Este sector profesional es también merecedor de una especial atención, pues sus integrantes parten ya, en muchas ocasiones, de una situación de desigualdad. Como señala Irene Álvarez, “se trata de un sector donde el 90% son mujeres, más del 30% son mayores de 54 años y los contratos temporales rondan el 20% del total de trabajadoras, según datos de la Encuesta de Población Activa”. Una mirada desde la salud laboral apunta que la mayor parte de las IT que sufren las trabajadoras tiene que ver con las lesiones generadas por los sobreesfuerzos y movimientos repetitivos derivados de la exposición a riesgos ergonómicos relacionados, fundamentalmente, con la movilización manual de personas, el manejo manual de cargas, la adopción de posturas forzadas, etc.

Los orígenes de este riesgo suelen darse por la falta de ayudas técnicas o su escaso uso, la falta de adaptación de mobiliario e instrumentos a las necesidades de las trabajadoras, la repetición de muchas de las tareas y el estrés producido por la acumulación de las mismas. Son las cifras de accidentes laborales por lesiones musculoesqueléticas las que han hecho saltar la alarma. Mención aparte, y no menos importante, todo lo relacionado con los riesgos psicosociales, aunque el reconocimiento de estas patologías es prácticamente inexistente.

El testimonio de Toñi, gerocultora y delegada de prevención en una residencia de tercera edad de Marbella, es muy clarificador: “El problema es que no nos dejan participar en la organización del trabajo y el diseño del mismo no tiene para nada en cuenta la salud de las trabajadoras”. “Por poner un ejemplo –explica Toñi–, en mi residencia, el turno de mañana está organizado en 12 tutorías, es decir, hay 12 gerontólogas que han de levantar y asear a unas 17 personas usuarias. Si en esas 17 personas, 15 son personas con exceso de peso y con escasa movilidad, es evidente que las trabajadoras van a tener lesiones”.

“¿Qué proponemos nosotras desde el comité de seguridad y salud? Reorganizar las tutorías para hacer grupos más equilibrados desde el punto de vista de la carga física. Frente a esta propuesta, la empresa todavía no nos ha contestado. También hemos pedido una evaluación de riesgos ergonómicos y la información sobre accidentalidad e IT que tiene el servicio de prevención y aún no nos la han proporcionado. Sabemos que en los últimos dos años se han registrado tres veces más incapacidades temporales que en los anteriores y pensamos que es debido al aumento de la carga física del trabajo. Ha cambiado la tipología de personas usuarias de la residencia, ahora la gran mayoría son plazas concertadas, no plazas privadas, por lo que son personas que llegan con un nivel de dependencia mucho mayor que justifica la concesión de una ayuda pública”, argumenta Toñi.

Un factor clave que agudiza la exposición a estos riesgos es la infradotación de las plantillas. Las trabajadoras del sector de la atención a la dependencia, residencias de mayores, centros de día y centros de noche y ayuda a domicilio tienen una presión asistencial muy alta debido a las ratios de personal mínimas que se exigen en los pliegos de condiciones que publica la Administración.

Alguien que conoce bien la problemática es Juan Carlos Navas, responsable de residencias privadas de la Federación de Sanidad de CCOO de Málaga: “Las ratios tienen un problema grave, pues no distinguen entre turnos y horarios. Solo exigen a la empresa una relación determinada entre número de personas usuarias y altas en la Seguridad Social, ni siquiera tienen en cuenta incapacidades temporales y vacaciones. Por ejemplo, en Andalucía, la ratio general es 50 personas contratadas por cada 100 usuarios, y luego tienes ratios específicas para cada perfil profesional, por ejemplo, el de gerocultoras es de 20 por cada 100 usuarios, pero te puedes encontrar un turno de noche en el que hay solo dos trabajadoras para una residencia con 150 personas usuarias”.

En los últimos años de la crisis, la dependencia, cuarto pilar del Estado de bienestar, ha sido uno de los sectores que más impagos por parte de la Administración ha sufrido y esto ha recaído fundamentalmente en las trabajadoras del sector. Las inaplicaciones de convenio, tanto salariales como de condiciones de trabajo en residencias para personas mayores, han sido continuas con la entrada en vigor de la reforma laboral. Esto conlleva un aumento de estrés laboral asociado a la pérdida de poder adquisitivo y del empleo, en un contexto donde muchas familias dependían de un único salario.

Reducir la carga de trabajo

Irene Álvarez Bonilla explica que “el objetivo sindical en la negociación pasa por un elemento clave para la reducción de la carga de trabajo en el colectivo de gerocultoras: eliminar las tareas de limpieza en esta categoría”. “Las gerocultoras –afirma Irene Álvarez– son personal que, bajo la dependencia de la dirección del centro o persona que se determine, tiene como función principal la de asistir y cuidar a las personas usuarias en las actividades de la vida diaria. Entre las funciones de la gerocultora no estaba la limpieza más que de las personas usuarias y sus utensilios, pero con la eliminación, por parte de la reforma laboral, de las categorías profesionales, la movilidad funcional en el grupo profesional conllevó que las tareas de limpieza pudieran ser asignadas también a las gerocultoras, lo que ha supuesto una importante carga de trabajo para este colectivo, uno de los que más accidentalidad laboral sufre”. En opinión de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO, la eliminación de las tareas de limpieza supone una disminución de la presión asistencial, un aumento de las plantillas que ayuda a mejorar la salud de las trabajadoras del sector y un aumento en la calidad del servicio prestado. Como señala Irene Álvarez: “Mejorar las condiciones de trabajo en estos establecimientos es un reto ineludible, tanto desde un punto de vista de la salud laboral como desde un punto de vista humano”.