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Tiempo de vida, tiempo de trabajo

Dom, 15/04/2012 - 12:20
FERNANDO RODRIGO
Dossier

La revolución industrial supuso, entre sus muchas consecuencias, una nueva concepción del tiempo de trabajo y de la regulación de la vida. Desde entonces, a lo largo de todos estos años, los trabajadores hemos protagonizado una larga lucha por conquistar tiempo y que nuestra vida no se redujera a las horas de trabajo impuesto por la necesidad de ganarnos el sustento. Por ello, las primeras luchas del movimiento obrero fueron para reducir la jornada de trabajo a 8 horas diarias, una reivindicación que mucho tenía "y tiene" que ver con la defensa de la salud.

Han pasado más de 100 años y desgraciadamente seguimos en las mismas. Como si nada hubiera cambiado y la productividad dependiera, básicamente, de la explotación del factor trabajo y no de los cambios tecnológicos y organizativos. Ya saben, lo de trabajar como en un bazar chino del señor de Mercadona. Se les olvidó decir, pero lo piensan, que también con salarios como en los bazares chinos. Es decir, volver a los tiempos de Dickens, que no otra cosa es lo que pretenden hacer con la reforma laboral del PP.

Los datos sobre el tiempo de trabajo y su organización son tozudos. Todos los estudios e informes nacionales y europeos ponen de manifiesto que en España trabajamos más horas, con jornadas más prolongadas y que tenemos menos días de vacaciones que la mayoría de los países de la Unión Europea. El estudio llevado a cabo por la Unión Sindical de Madrid de CCOO, en una muestra de más de 100 empresas, establece que la prolongación de horarios, más allá de lo estipulado en el convenio, la obligatoriedad de hacer horas extras, los cambios unilaterales por parte de la empresa del horario, la jornada o los días libres, el incumplimiento de los descansos y el abuso sobre los turnos impuestos son prácticas muy extendidas en el conjunto de los sectores productivos. La participación y el acuerdo con los trabajadores y sus representantes se eluden siempre que se puede. La dificultad de conciliar vida laboral y personal

La crisis económica está siendo utilizada para empeorar estas condiciones, ya de por sí muy negativas. El temor a perder el empleo actúa como lubricante para aceptar cualquier degradación en las condiciones de trabajo y el chantaje funciona. El impacto que todo ello causa en la salud de los trabajadores es obvio y evidente.

Y la contrarreforma laboral va a agravar aún más las cosas. Las empresas ganan poder para imponer cambios unilaterales en la jornada y en los horarios. El dossier que hemos preparado presenta datos y testimonios que ya muestran la realidad que se está viviendo en las empresas. En estas condiciones, actuar sindicalmente para favorecer la protección de la salud laboral se hace más necesario que nunca.