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Subcontratación y riesgo laboral

Lun, 15/01/2007 - 12:20
FERNANDO RODRIGO
Dossier

Recientemente se acaba de aprobar por el Parlamento la Ley Reguladora de la Subcontratación en el sector de la Construcción. También en este año, se publicó el Reglamento que venía a desarrollar el artículo 24 de la Ley de Prevención sobre coordinación preventiva en empresas concurrentes. No hay duda, la subcontratación está en el centro de las preocupaciones de muchos, entre ellos los sindicatos y la administración.

Lo que en su origen fue un mecanismo de organización productiva para optimizar las capacidades de especialización empresarial en tareas muy concretas, hoy se ha extendido de manera generalizada a todos los sectores y a todas las actividades, mercantilizando al máximo las relaciones laborales, flexibilizando sin límites el recurso trabajo y trasladando a las subcontratas -y a sus trabajadores- buena parte de los riesgos laborales y de la inseguridad.

Según el informe realizado por SEOPAN, la patronal de la construcción, la subcontratación ha pasado de representar el 18,6% de los ingresos de explotación del conjunto del sector en 1995 al 28,5% en 2004. De los dos millones de trabajadores que emplea el sector de la construcción, más del 20% (479.000) son trabajadores por cuenta propia, el último eslabón de la cadena de subcontratación. La temporalidad supera el 55% y es mucho mayor en los trabajadores a pie de obra. Por otra parte, la construcción ocupa a más del 20% de los inmigrantes extracomunitarios, sin contar el amplio uso que se hace de la contratación ilegal de trabajadores sin papeles.

El impacto que todo ello tiene sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades e incapacidades es alto. En 2003 el 51% de los trabajadores que murieron por accidente en el sector estaban trabajando para una subcontrata (161 fallecidos).

Las cadenas de subcontratación dificultan la coordinación empresarial y provocan una pérdida de control general y un descontrol específico en relación con la seguridad de los trabajadores. En una misma obra pueden estar trabajando simultáneamente decenas de empresas. Las responsabilidades, obligaciones y derechos quedan muy difuminados entre los distintos niveles de subcontratación y se hace muy difícil la implantación y cumplimiento de un plan de global prevención de riesgos laborales. Por su pequeño tamaño, la mayoría de estas empresas no tiene siquiera derecho a elegir representantes de los trabajadores y quedan fuera de la tutela y protección sindical.

En esta situación, desgraciadamente, las condiciones para burlar las obligaciones legales y evadir cualquier responsabilidad preventiva están servidas.