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Se incrementa el porcentaje de personas en riesgo de mala salud mental y que empeoran su salud general

Mié, 13/10/2021 - 09:06
BERTA CHULVI
Dossier

Según los datos de la segunda encuesta COTS, el porcentaje de trabajadores y trabajadoras en riesgo de mala salud mental entre la población asalariada en España se ha incrementado en un 5,5% respecto a 2020. La percepción sobre la salud en general ha empeorado también notablemente, experimentando un incremento del 16% sobre los resultados de 2020.

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Un 52,7% de participantes en la encuesta de 2021 considera que su salud empeoró durante la pandemia, esto significa un incremento de 16 puntos porcentuales respecto a 2020, un dato a destacar según Albert Navarro, profesor de la Facultad de Medicina de la UAB, miembro del grupo de investigación POWAH y uno de los autores de la Encuesta COTS: “que más de la mitad de trabajadores y trabajadoras sienta que su salud ha empeorado es muy mala noticia -señala Navarro-  más teniendo en cuenta que en el último año ha aumentado de forma sensible. Estar expuesto a condiciones como la alta tensión de forma sostenida en el tiempo pasa factura a la salud de las personas, y probablemente estos resultados puedan explicarse en parte por ello”.

Según los datos de la segunda encuesta COTS el riesgo de mala salud mental presente en el conjunto de la población asalariada de España es del 60,6% en 2021, frente al 55,1% de la encuesta realizada en 2020 (Figura 22). Una excelente referencia para valorar la gravedad de la situación es que esta estimación fue del 23,8% en la Encuesta de Riesgos Psicosociales de 2016 (ERP 2016), basada en una muestra representativa a nivel nacional donde la salud mental se midió de idéntica forma.

 

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El riesgo de mala salud mental también presenta un gradiente por edad de manera que los jóvenes de 16 a 34 años se ven más perjudicados que los mayores de 50 años; concretamente un 14,6% más. Aun así, todos los tramos de edad se sitúan por encima del 50% (figura 23).

Como explica Albert Navarro Giné, “estos resultados están en línea con la de otros estudios europeos e indican una situación altamente preocupante. No sólo porque a nivel general las tasas de salud mental deteriorada sean elevadísimas, también porque donde se manifiesta con mayor intensidad es en las personas jóvenes. La situación de este grupo, la mayoría altamente precarizados y algunos de ellos acarreando dos crisis sobre sus espaldas, es francamente alarmante y requiere de intervenciones drásticas y urgentes”

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La suficiencia del salario para cubrir las necesidades básicas del hogar también marca una diferencia en cuanto al riesgo de padecer mala salud mental (figura 24.), de manera que, entre aquellas y aquellos que tienen cubiertas dichas necesidades por su salario el riesgo es del 52,3%, esto es un 8,3% más bajo que la media de la población tomada en su conjunto y un 21,5% más bajo que el de aquellos cuyo salario no cubre sus necesidades básicas.

“Los datos muestran una evidencia -señala Albert Navarro- los bajos salarios repercuten en la salud. Luego, habría que ir introduciendo en el discurso la reivindicación de mejores salarios no solamente por una cuestión de mejor redistribución, también para mejorar la salud de los y las trabajadoras”.

 

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