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Repensar la prevención de riesgos laborales: algunas propuestas para el futuro

Dom, 15/01/2017 - 12:19
Pedro J. Linares. Secretario Confederal de Salud Laboral de CCOO
Dossier

Cumplidos los 20 años de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la Secretaría de Salud Laboral de CCOO y el equipo técnico del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) nos planteamos lanzar una reflexión, dentro y fuera del movimiento sindical, sobre los principales problemas que limitan la eficacia de la prevención de riesgos laborales en España y los caminos a seguir si queremos que la actividad preventiva responda efectivamente a la protección de un derecho fundamental: la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Hace ahora dos décadas, la aprobación de la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales pretendió introducir un enfoque proactivo en materia de seguridad y salud laboral, en el que la pieza clave era la prevención. Sin embargo, tras el tiempo transcurrido nos hemos dado cuenta de que se trata de un marco normativo insuficiente, que todavía hace demasiado hincapié en la reparación del daño y que no avanza en evitarlo, objetivo fundamental de la salud laboral.

La prevención se encuentra hoy en una encrucijada, la dominación ideológica neoliberal y las políticas de austeridad resultan extremadamente graves para amplios sectores de la población que vienen padeciendo casi ya una década de destrucción de empleo y deterioro de las condiciones de trabajo. En este difícil contexto hemos de reivindicar que los problemas de salud de los trabajadores y trabajadoras requieren de una óptica de análisis más compleja que integre los determinantes sociales más importantes de la salud, condiciones de vida y trabajo que quedan invisibilizadas por un montón de actuaciones técnicas, supuestamente preventivas, pero que tienen una transcendencia real muy limitada para la salud de la población trabajadora.

Necesitamos hacer emerger los daños a la salud y sus relaciones con el entorno laboral y social para tener una buena praxis preventiva. Eso significa cambiar la manera de enfocar los problemas de salud laboral, pero no podemos empezar de cero, debemos aprovechar el edificio que, con mucha lucha sindical y política, se consiguió levantar hace 20 años, pues si no lo hacemos, corremos el riesgo de tirar el agua de la bañera con la niña dentro.

Para andar un nuevo camino con las herramientas que tenemos, hemos lanzado este proceso de análisis y reflexión para detectar qué propuestas concretas nos pueden permitir darle la vuelta al actual estado de la prevención de riesgos, atrapada en prácticas burocráticas en las empresas, la falta de independencia de los agentes intermedios y la pasividad de los gobiernos y las Administraciones públicas.

Algunas propuestas sencillas pero transformadoras
Para promover una reflexión que identificara esas propuestas que pueden ayudarnos a caminar en la dirección correcta, desde CCOO e ISTAS promovimos un panel de personas expertas en salud laboral y nos propusimos trabajar sobre los siguientes ejes:

1. Sistema de información, investigación y creación de los conocimientos necesarios para la acción pública que dé visibilidad a los daños a la salud y a las condiciones de trabajo que los causan.
2. Formación de los actores que intervienen en la prevención.
3. Vigilancia de la salud, detección precoz de daños derivados del trabajo y acción protectora de la Seguridad Social.
4. Participación de los y las delegadas de prevención y de los trabajadores y trabajadoras.
5. Asistencia técnica para el cumplimiento de la obligación empresarial de protección de la salud, y medidas para que la actividad preventiva sea efectiva.
6. Control y sanción del incumplimiento empresarial.
7. Papel de las Administraciones públicas, participación institucional y fomento de su mejora.

Para cada uno de estos ejes se elaboró un conjunto de propuestas que compusieron un inventario de 73 medidas que sometimos a la evaluación de un grupo más amplio de personas a través de un cuestionario online. Este fue contestado por 456 personas, un resultado muy satisfactorio teniendo en cuenta que las propuestas eran complejas y exigían un tiempo de dedicación importante. La distribución por colectivos, un 17,7% pertenece a la Administración pública, un 25,1% a la estructura de CCOO, un 12,2% trabaja en servicios de prevención y mutuas, y un 45% son representantes legales de los trabajadores y trabajadoras, resulta significativa. En cuanto a las 73 propuestas valoradas queremos destacar las diez que más consenso han obtenido entre todos los agentes sociales y que pueden considerarse prioridades de actuación.

Investigar mejor los accidentes de trabajo. Una de las propuestas más valoradas es la de sistematizar la recogida, seguimiento y estudio de las investigaciones de las causas de accidentes. Se trata de señalar la necesidad de una investigación a fondo de las causas de los accidentes de trabajo que nos permita aprender de ellos para articular mejor la prevención.

Mejorar el registro de enfermedades profesionales. Se plantea mejorar el registro de enfermedades profesionales y relacionadas con el trabajo integrando otras fuentes de información: registros de algunos tumores, altas hospitalarias, etc. La necesidad de conocer qué condiciones laborales están comprometiendo la salud entre la población trabajadora para intervenir antes de que se produzca el daño. Se trata de una de las medidas más importantes, tal y como se desarrolla en otros artículos de este dosier: no podemos ver lo que no queremos mirar, y eso tiene gravísimas consecuencias en ámbitos tan relevantes como el cáncer laboral, por citar un ámbito de actuación concreto.

Reforzar la formación de delegados y delegadas de prevención. Reconociendo que la formación es parte integral de la función representativa de los delegados y delegadas, se plantea la necesidad de destinar más recursos y herramientas a su formación. La verdadera prevención a pie de obra la realizan los delegados y delegadas bien formados que consiguen que las empresas se tomen en serio sus obligaciones preventivas y acompañan a los trabajadores en la defensa de sus derechos.

Formación de los trabajadores y trabajadoras. Requerir la impartición a los trabajadores y trabajadoras tanto de módulos formativos que les capaciten para activar su autoprotección frente al riesgo, conociendo sus derechos individuales y colectivos, como de auténtica formación “a pie de obra”, estrechamente vinculada a la realidad de cada puesto de trabajo.

Jubilación anticipada para profesiones que producen especial desgaste. Se considera una injusticia social la dilación con la que se está abordando este tema, que se aplaza año tras año, a pesar de que se conoce la imposibilidad de realizar ciertos trabajos en edades avanzadas, cuando las personas han ido acumulando exposiciones a riesgos laborales, especialmente nocivas, a lo largo de una trayectoria laboral dilatada en el tiempo o cuando las exigencias de la tarea lo recomiendan.

Devolver al INSS la gestión de prestaciones no relacionadas directamente con el daño laboral. Las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social han acumulado prestaciones que deberían ser devueltas a la gestión pública como la prestación por incapacidad temporal por contingencia común, la prestación por cuidado de hijo enfermo de cáncer o enfermedad muy grave, la prestación por cese de actividad de los trabajadores autónomos, la gestión del acceso al retorno de cuotas de Seguridad Social por inversiones con éxito en prevención de riesgos laborales.

Establecer por ley la figura de delegados y delegadas de prevención territoriales/sectoriales, con competencias en todas aquellas empresas sin representación legal de los trabajadores para asegurar que la prevención llega a las pymes y a las microempresas. Esta es otra de las medidas estrella que se desarrolla más adelante en este dosier. Si no se introduce la figura de los delegados y delegadas de prevención territoriales y sectoriales, lo que se hace, de facto, es abandonar a la absoluta desprotección a una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras.

Independencia de los servicios de prevención y de los prevencionistas. Garantizar la independencia de los técnicos del servicio de prevención (propio o ajeno) para cumplir su papel de asesores técnicos no solo de los empresarios, sino también de la representación legal de los trabajadores.

Una Inspección de Trabajo más fuerte y más rápida. Incrementar los efectivos de la Inspección de Trabajo y su especialización, con la finalidad de lograr un tiempo razonable de respuesta a las denuncias presentadas.

Sanciones a las Administraciones públicas. Establecer un sistema efectivo de represión y sanción de los incumplimientos en materia de prevención de riesgos laborales de las Administraciones públicas cuando estas actúan como empleadoras, de modo que sean un ejemplo a seguir más que el furgón de cola en materia de salud laboral.

Haber descendido al terreno de las propuestas y someter estas a la evaluación de un amplio público nos ha permitido acceder a un resultado interesante: existe un altísimo grado de coincidencia de los distintos colectivos de procedencia de las encuestadas; estos coinciden en las cuatro primeras: mejorar el registro de enfermedades profesionales, requerir la impartición de módulos formativos a los trabajadores para activar su autoprotección y el conocimiento de sus derechos, regular la jubilación anticipada de las profesiones que producen especial desgaste e incrementar los efectivos de la Inspección de Trabajo y su especialización. La conclusión es sencilla, lo único necesario es valentía para aceptar que por este camino no vamos bien y voluntad política para adoptar las medidas con las que podemos convertir la prevención en lo que siempre debió ser: la piedra de toque de la salud laboral.

*Pedro J. Linares es secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO.