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Prioridades para una acción sindical en materia de plaguicidas

Sáb, 15/10/2016 - 12:19
Pedro J. Linares. Secretario Confederal de Salud Laboral de CCOO
Dossier

Desde la inclusión del glifosato en el listado de agentes cancerígenos de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) el 20 de marzo de 2015, la estructura de salud laboral de CCOO ha desplegado una línea de acción sindical en diferentes ámbitos que ahora debe ampliar su espectro al resto de sustancias plaguicidas.

fumigarDesde un inicio, CCOO integró las actuaciones para prevenir las exposiciones a glifosato en la campaña “Cáncer Cero en el Trabajo” y un primer paso fue la elaboración de un documento de criterios de actuación sindical en empresas con este tipo de riesgo. El documento, que incluía una relación de sectores afectados, legislación aplicable, propuestas de actuación en la empresa y listado de alternativas y nombres comerciales, fue distribuido entre las secciones sindicales de CCOO y rápidamente se empezó a intervenir en empresas de sectores como la jardinería, forestal, Administración local o infraestructuras de transporte.

A nivel institucional, y en paralelo a iniciativas similares de organizaciones ecologistas y ciudadanas, se presentaron mociones en un gran número de ayuntamientos encaminadas a la prohibición del uso del glifosato en usos no agrarios y se impulsó una acción institucional dirigida a los Gobiernos central y autonómicos reclamando la aplicación del principio de precaución para limitar el uso del glifosato en determinadas actividades. Finalmente, en 2016 se constituyó un grupo de trabajo, compuesto fundamentalmente por las organizaciones ecologistas (Greenpeace, Ecologistas en Acción, Fundación Vivo Sano, Fundación Alborada), la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria y nuestro sindicato, para desarrollar acciones encaminadas a posicionar a nuestro país en el debate sobre su reautorización en Europa, para lo que se mantuvieron reuniones con los representantes del Gobierno español en los comités europeos en los que se trataba el tema y se redactó y envió una carta a los ministros competentes, apoyada por más de 160 organizaciones de todo el Estado, en la que también se reivindicaba mayor transparencia en el debate en las instituciones europeas.

En el momento actual, la acción de CCOO debe ampliar su foco de atención al resto de exposiciones a sustancias plaguicidas en los centros de trabajo, algo que ya hemos iniciado con un proyecto que en estos momentos está desarrollando ISTAS dentro de la convocatoria de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales de este año, o con la reciente edición por parte de nuestra Federación de Construcción y Servicios de unas fichas informativas sobre exposición a productos químicos en el sector de jardinería.

Otro reto a corto plazo para nuestro sindicato es formular, mejor junto al tejido asociativo con el que venimos trabajando, una propuesta para el proceso de revisión del Plan de Acción Nacional de Productos Fitosanitarios que debe realizarse en 2017 y que, a nuestro juicio, debería incorporar los siguientes elementos:

  • Reforzar el uso de métodos de gestión integrada de plagas y la reducción de plaguicidas como objetivos prioritarios del plan.
  • Fijar objetivos cuantificables de reducción de uso de plaguicidas y un calendario de aplicación de medidas.
  • Establecer medidas para evaluar los impactos sobre la salud humana (agudos y crónicos) y el medio ambiente.
  • Garantizar la protección de las personas más vulnerables frente a los efectos nocivos de los plaguicidas (embarazadas, niños, enfermos, ancianos, etc.).
  • Mejorar los mecanismos de información, tanto de los efectos sobre la salud de estas sustancias a operadores y trabajadores expuestos como sobre los tratamientos fitosanitarios a la población en general y a las organizaciones ciudadanas.
  • Crear un registro de daños a la salud de los plaguicidas, integrando esta información en los sistemas de registro de accidentes de trabajo y enfermedad profesional en el caso de exposiciones profesionales.
  • Ampliar la participación en el proceso de revisión del plan a las Administraciones sanitaria (Ministerio de Sanidad y Consejerías de CCAA) y de prevención de riesgos laborales (INSHT) y a las organizaciones sociales representativas: sindicatos, ecologistas, sociedades científicas, etc.

La acción sindical para prevenir exposiciones a pesticidas constituye una nueva demostración de cómo la salud laboral es uno de los campos de batalla fundamentales para la salud pública. Ya nadie puede dudar en el ámbito sindical que la defensa rigurosa y basada en el principio de precaución de la salud de los trabajadores está situada en esa intersección de espacios de la que también forman parte el derecho a la salud de la población en general, la protección del medio ambiente y la sostenibilidad económica y social del modelo productivo.