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Plaguicidas en España: consumo, efectos y estrategias preventivas

Sáb, 15/10/2016 - 12:19
PURIFICACIÓN MORÁN Y ANTONIO FERRER
Dossier

El término plaguicidas agrupa a un amplio número de sustancias químicas empleadas para tratar a plantas y animales de los efectos nocivos de otros seres vivos que, por su acción y expansión, pueden convertirse en una plaga. Su uso implica potenciales riesgos para la salud de las personas y el medio ambiente, por lo que es necesario tener en cuenta determinadas pautas preventivas en la utilización de estos tóxicos en el trabajo.

Según los datos de la Encuesta de Comercialización de Fitosanitarios en 2014, se comercializaron en España 78.926 toneladas de plaguicidas, un 24% más que en 2012. España es el primer Estado de la UE en cuanto a venta de plaguicidas. Según datos de Eurostat, en el año 2013 estas alcanzaron las 70.200 toneladas, representando el 19,5% del total de las registradas en la UE (360.000 toneladas).

Por comunidades autónomas, Canarias encabeza la lista de consumo por hectárea de los principales grupos de productos fitosanitarios, con 57,5 kg/ha, seguida de la Región de Murcia (23,9 kg/ha) y la Comunidad Valenciana (20,8 kg/ha), según datos de 2013.

Efectos sobre la salud y el medio ambiente

Los plaguicidas tienen graves consecuencias para la salud de todas aquellas personas expuestas a los mismos durante las distintas fases de producción, manipulación, distribución y durante el manejo de los residuos.

Los daños a la salud que pueden producir son muy diversos. La intoxicación por el uso de plaguicidas puede ser aguda, envenenamiento, cuyos efectos se verán inmediatamente o algunas horas después de la exposición, o crónica, esto es, repetida a lo largo del tiempo, dando lugar a daños a la salud visibles a medio o largo plazo.

Entre los efectos más comunes estarían diversos tipos de cáncer, alteración del sistema endocrino (disrupción endocrina), y daños en el sistema inmunológico y el sistema nervioso central. Entre los principales efectos de alteración endocrina ocasionados por la exposición a plaguicidas se encuentran los siguientes: daños a la salud reproductiva masculina, pubertad precoz femenina, daños a la fecundidad femenina y a la fertilidad femenina, endometriosis, cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de testículos, cáncer de tiroides, neurotoxicidad durante el desarrollo y síndrome metabólico, diabetes y obesidad.

Desde el punto de vista de la seguridad laboral pueden ser inflamables o explosivos y corrosivos. El contacto de la piel con estas sustancias puede producir irritaciones y otras lesiones como quemaduras, etc. En estos casos sus efectos serán locales, es decir, los daños se producirán en el mismo lugar en el que se tiene contacto con la sustancia (por ejemplo, en accidentes que provoquen quemaduras, dermatitis de la piel, etc.).

En cuanto a su toxicidad, sus efectos dependerán de la vía por la que han llegado al organismo (via inhalatoria, dérmica o parenteral) y de las propiedades del propio plaguicida, y en este caso los efectos serán sistémicos, manifestándose en algún sistema del cuerpo u órgano concreto. Las características de toxicidad de muchos de los plaguicidas que hoy se usan son prácticamente desconocidas y por lo tanto lo son también sus efectos para la salud.

A nivel general, y en función de la clasificación en base a su composición química, podemos decir que los compuestos organoclorados son los más peligrosos para la salud, afectando al sistema nervioso central, al hígado y al pulmón entre otros órganos. Su característica peculiar de ser altamente liposolubles hace que se almacenen en los depósitos grasos del cuerpo, y especialmente en el cuerpo femenino que tiene un mayor porcentaje de grasa, de modo que pueden estar liberándose durante largo tiempo tras la exposición.

Los plaguicidas son productos, en general, extremadamente peligrosos para el medio ambiente y para la salud por su propia finalidad (eliminar especies vivas) y por las condiciones económicas que el mercado impone (amplio espectro y rapidez que conllevan poca selectividad, es decir, su actuación no afecta solo a las especies “dañinas”). Muchos de ellos son persistentes y bioacumulativos, ocasionando la reducción de la biodiversidad y dando lugar a casos de contaminación de cursos hídricos y acuíferos, graves afecciones sobre la fauna y la flora, envenenamientos, etc.

Aunque la vía de exposición que se suele tener más en cuenta es la inhalatoria, debemos destacar la importancia de la absorción dérmica, dada la gran extensión de la piel que puede estar en contacto con el plaguicida y teniendo en cuenta que en muchas ocasiones no se protege de forma adecuada. Es importante por tanto la protección de la piel del contacto directo con el plaguicida mediante el uso de ropa que cubra la superficie dérmica en su totalidad, complementando con el uso de equipos de protección personal.

Estrategias preventivas

La mejor prevención contra los efectos nocivos de los plaguicidas es su sustitución, por lo que es necesario continuar con la promoción de estrategias integradas de lucha contra las plagas en el campo utilizando para ello recursos y prácticas que reduzcan al mínimo el uso de agroquímicos, como son métodos de lucha biológica, métodos físicos, etc. Así como fomentar la extensión de los modelos de producción agroecológicos que eviten el uso de productos químicos peligrosos. Por su parte, las autoridades competentes deben velar y exigir el cumplimiento de la normativa laboral y ambiental en materia de plaguicidas y difusión de buenas prácticas.

Cuando se usen plaguicidas…

El proceso de gestión de la prevención empieza con la compra del pesticida. El empresario o la persona responsable de la explotación deberá comprar el producto o sustancia que implique menos riesgo para la salud y el medio ambiente. Deberá informarse y comprobar que se trata de un producto autorizado en el mercado español. Los plaguicidas solo podrán ser comercializados en el territorio español si han sido previamente autorizados e inscritos en el Registro Oficial de Productos y Material Fitosanitario. Además, la base de datos RISCTOX, disponible en la web de ISTAS, ofrece información sobre la toxicidad de las sustancias y alternativas de sustitución.

Para la adecuada gestión del riesgo, la ley obliga a realizar una evaluación de los riesgos de la sustancia que se usa atendiendo al modo en el que se va a aplicar. El RD 374/2001, sobre la exposición a químicos en el trabajo, señala que en la evaluación se deberán incluir todas aquellas actividades cuya realización pueda suponer tales riesgos, aunque ya se hayan tomado todas las medidas técnicas pertinentes. Esta evaluación incluirá, siempre que las características de la actividad lo permitan (aplicaciones en lugares cerrados), un control ambiental midiendo la concentración de la sustancia o mezcla usada en el aire.

En las aplicaciones de plaguicidas pueden encontrarse en situación de riesgo potencial, además de los aplicadores, también los trabajadores de la empresa receptora del servicio y otras personas que puedan estar presentes en el lugar. Por ello, el citado real decreto señala la obligación de que se incluya, cuando proceda, la evaluación de riesgos también para los usuarios, de conformidad con las disposiciones del Reglamento Europeo REACH. De los resultados de esta evaluación de riesgos se derivarán las medidas preventivas necesarias para controlar los riesgos. El orden de prioridad de estas medidas incluirá en primer lugar las medidas organizativas y colectivas, además del uso de equipos de protección individual cuando sea necesario.

Para complementar estas actuaciones es preceptivo el establecimiento de unos procedimientos de trabajo, preferiblemente por escrito y en cualquier caso comprensibles para los trabajadores, que incluyan además formación sobre los hábitos de higiene necesarios.

Es fundamental que los trabajadores reciban la información y formación necesarias acerca de las características de los pesticidas que están usando, su peligrosidad y la adecuada forma de aplicación. La etiqueta y la ficha de datos de seguridad constituyen fuentes básicas de información para los trabajadores. La base de datos RISCTOX es una herramienta útil para trabajadores y delegados de prevención para ampliar la información tanto sobre los riesgos que implica el uso de ciertas sustancias como las medidas preventivas necesarias en el uso de plaguicidas, así como para la búsqueda de alternativas de sustitución.

En los casos de aplicaciones en cerrado se deberá tener en cuenta el plazo de seguridad para evitar que accedan al lugar en el que se ha aplicado un tratamiento tanto trabajadores y trabajadoras como público en general antes de que haya desaparecido el riesgo de intoxicación.

Por último el empleador, a través de los servicios de prevención, deberá ofrecer una adecuada vigilancia de la salud a todos los trabajadores expuestos. Esta incluirá un adecuado control de los trabajadores expuestos a lo largo de su vida laboral, así como algunas pruebas específicas destinadas a evidenciar los posibles efectos para la salud del uso de los plaguicidas. Concretamente, para los pesticidas organofosforados y los carbamatos se puede realizar un control biológico no selectivo midiendo el grado de inhibición causado por estas sustancias en la actividad de la colinesterasa.

Como en todos los temas de salud laboral, el delegado de prevención debe participar activamente y ser consultado por el empresario previamente a la toma de cualquier decisión. Es importante acudir al gabinete de salud laboral del sindicato, donde se le brindará asesoramiento para los aspectos técnicos que considere necesarios.