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Organización del tiempo de trabajo: propuestas para la acción sindical

Dom, 15/04/2012 - 12:20
CARMELO PLAZA
Dossier

Muchas de las deficiencias detectadas en cuanto a organización del tiempo de trabajo son, simple y llanamente, incumplimientos legales. La crisis económica no puede convertirse en la disculpa permanente para que en algunas empresas no se respeten los descansos entre jornadas, la duración mínima del descanso semanal, el número legal de horas extraordinarias, o la falta de realización de evaluaciones de riesgos psicosociales, por mencionar sólo algunos de esos incumplimientos. En este sentido, los representantes sindicales en las empresas deben ser estrictos en la exigencia del cumplimiento de la norma.

Si analizamos detalladamente el contenido de los convenios colectivos y los acuerdos que afectan a las empresas, observamos que, en general, la regulación en materia de salud laboral sigue siendo bastante deficiente. La negociación colectiva no siempre responde a su objetivo de mejora, concreción y adaptación de las reglas generales a las condiciones específicas de cada empresa o sector limitándose, en demasiadas ocasiones, a reiterar las cuestiones de obligado cumplimiento recogidas en la normativa vigente.

En este sentido, el tiempo de trabajo tampoco está adecuadamente contemplado desde un punto de vista preventivo, y lo que encontramos en los convenios, busca casi exclusivamente cumplir con lo dictado por el Estatuto de los Trabajadores y no tanto establecer las medidas efectivas para proteger la salud de los trabajadores y trabajadoras. Frente a esta realidad, es indispensable comenzar a incluir en la negociación enfoques realmente preventivos, que no sólo mejoren los límites mínimos legales, sino que también favorezcan la participación de los trabajadores y sus representantes, fomentando a través de la negociación colectiva la participación en la organización del tiempo de trabajo.

Con respecto al trabajo a turnos, las propuestas deben ir dirigidas no a la obtención de primas y pluses, sino al establecimiento de medidas preventivas limitantes, a la mejora de las condiciones de trabajo y a una adecuada vigilancia de la salud que garantice la protección de los trabajadores. Mejorar las condiciones del trabajo a turnos supone llevar a cabo, entre otras medidas, la reducción de la jornada, o la voluntariedad de realizar el turno de noche, actuaciones a nivel organizativo que respeten al máximo los ritmos biológicos de vigilia-sueño y permitan a los trabajadores alimentarse adecuadamente. De la misma forma, la organización del trabajo debe favorecer las relaciones sociales y familiares. El tiempo de solape entre turnos y el tiempo de vestuario no debería correr en ningún caso a cargo de los trabajadores, debiendo ser considerado como tiempo efectivo de trabajo. Otras actuaciones pasan por la participación de los trabajadores en el diseño de los turnos o en la determinación de los equipos que los conforman.

Sindicalmente deberíamos combatir el trabajo nocturno que no esté suficientemente justificado y si ello no fuera posible, sería imprescindible, en primer lugar, reducir la jornada y/o los ritmos de trabajo, establecer límites temporales en función de la edad a este tipo de jornadas y, en todo caso, garantizar una protección adecuada de la salud de los trabajadores, una vigilancia de la salud acorde con los riesgos reales y unos servicios de calidad como por ejemplo comedores, áreas de descanso, etc. Frente a los ritmos de trabajo, las propuestas deben enfocarse en dimensionar adecuadamente las plantillas de trabajadores y en planificar y programar el trabajo de tal forma que éste pueda realizarse en tiempo y forma mediante una adecuada asignación de tareas. Es fundamental el establecimiento de cauces de participación de los trabajadores en la ordenación del tiempo de trabajo introduciéndolo y fomentándolo a través de la negociación colectiva, incorporando criterios preventivos y de salud. La última reforma laboral ha introducido importantes desequilibrios en materia de organización del tiempo de trabajo al dotar a los empresarios de un mayor margen de discrecionalidad sin mejorar la participación de los trabajadores ni de sus representantes en la adopción de medidas en esta materia, pero eso no quiere decir que tengamos que ceder ante los incumplimientos o reducir la presión en la lucha por la salud de los trabajadores. Todo lo contrario: la acción sindical es hoy más necesaria que nunca.

* Carmelo Plaza es secretario de Salud Laboral de CCOO de Madrid.