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Obligados a alargar la jornada. Tiempo no remunerado y un ritmo de trabajo más intenso deterioran la salud de los trabajadores

Dom, 15/04/2012 - 12:20
MANUEL LUNA* Y BERTA CHULVI
Dossier

Al radiografiar cómo se organiza el tiempo de trabajo en la Comunidad de Madrid, lo que queda claro es que el problema no es el absentismo sino el presentismo: los trabajadores permanecen en sus puestos más allá de su horario habitual sin recibir a cambio ningún tipo de compensación. Además, las horas extras son práctica habitual por encima del límite legal.

En un estudio con 104 empresas de la Comunidad de Madrid seleccionadas de distintos sectores de actividad y diferentes tamaños se aprecia que en un 40% de las empresas los trabajadores y trabajadoras alargan su jornada más allá del tiempo retribuido de forma cotidiana. Este porcentaje llega hasta el 82% en el sector de servicios financieros y administrativos, y al 60% en el sector comercio e industria química.

Beatriz es delegada de prevención en una importante cadena de moda española y donde lo habitual es alargar la jornada: "La tienda se ha de quedar totalmente arreglada cuando nos vamos y, como se han reducido las plantillas, no tenemos tiempo de hacer esa tarea durante la jornada, así que lo normal es que nos quedemos todos los días entre media hora y tres cuartos arreglando la tienda. Las cajeras que abren y cierran caja también alargan su jornada de forma sistemática y esas horas de más no se les pagan porque se les dice que ya perciben un plus por ser cajeras", explica Beatriz.

Lo peculiar de la actual situación es que pocos se atreven a protestar porque tienen miedo: "Cuando el trabajador o trabajadora se planta y lo pelea, la empresa le devuelve ese tiempo en horas. Siempre hay gente valiente y ahí está el sindicato para apoyarlos, pero cada vez resulta más difícil que la gente revindique estas cuestiones que antes nos parecían básicas. Ahora todo el mundo está pensando en lo contrario, en que no le reduzcan la jornada y el salario", concluye Beatriz.

Una de las medidas más útiles para mejorar las posibilidades de conciliación de la vida laboral y familiar de los trabajadores es sin duda la flexibilidad horaria con respecto a las horas de entrada y salida. De las 104 empresas analizadas observamos que no existe ninguna flexibilidad en 65 de ellas, lo que implica un porcentaje altísimo y demuestra la escasa capacidad de adaptación a las necesidades de las personas de las empresas españolas por más que se llenen la boca de hablar de conciliación y de apoyo a la maternidad y la familia. En aquellas en las que sí existe esta posibilidad afecta solamente a los departamentos de carácter administrativo. Como bien sabemos, además, la flexibilidad en los horarios de entrada y salida afecta también de manera positiva a la disminución de los accidentes in itínere, sobre todo en los recorridos de entrada al trabajo.

Ritmos de trabajo

Un fenómeno paralelo al alargamiento de jornada es la intensificación de los ritmos de trabajo hasta condiciones que ponen en peligro la salud de los trabajadores. Daniel trabaja en una empresa de ambulancias de Madrid y relata cómo los ritmos de trabajo son imposibles: "Cuando tú estás en una ambulancia 24 horas en la zona de Madrid-Centro no paras un minuto porque en los conciertos públicos se ha reducido el número de ambulancias y vamos a tope. El ritmo de trabajo es tan intenso que para poder comer, los trabajadores han de alargar un aviso, comer mientras la empresa piensa que se está todavía en ese servicio y avisar de que han terminado después de comer. Si no lo hacen así, ni comen ni cenan", explica Daniel. Una situación especialmente grave se da entre los conductores de ambulancia que van solos: "Los sindicatos nos negamos a que se ofertaran en el concierto público un número determinado de ambulancias dotadas sólo con una persona. Sin embargo, en el concierto se aprobaron una serie de ambulancias que sólo llevan el conductor, con la justificación de que se dedicarían a hacer traslados del hospital al domicilio del enfermo. Lo que está ocurriendo es que esas ambulancias, cuando no tienen traslados, cubren avisos y nos encontramos con enfermos que van solos en la ambulancia o con un familiar inexperto. ¿Te puedes imaginar el estrés adicional que eso supone, una situación así para el trabajador que va conduciendo?", pregunta Daniel. Horas extraordinarias

En el 62% de las empresas se realiza horas extraor - dinarias. Pero el dato verdaderamente preocupante es que en el 60% de ellas no se respeta el límite legal máximo de 80 horas anuales o, en su caso, el acordado mediante negociación. En el 22% de las empresas estas horas se pagan igual que la hora ordinaria. Iván trabaja de barrendero en una empresa de limpieza, durante años han estado luchando para que las horas extras no se repartieran de forma arbitraria entre los trabajadores: "La empresa las utilizaba para premiar a unos y castigar a otros, incumpliendo un acuerdo en el que se afirmaba que se repartirían entre la plantilla", explica Iván. Ahora el problema es otro: para ahorrarse las horas extras la empresa las ha suprimido, ampliando la zona que tiene que limpiar cada uno de los barrenderos, es decir, intensificando el trabajo. "De ocho calles pasas a limpiar doce calles "explica Iván" y en la campaña de otoño, con todas las calles llenas de hojas, no llegas a cubrir la zona ni de coña". Frente a esto, los trabajadores no están protestando: "Hay una situación de falsa calma, la gente está asustada y trata de acabar la zona como sea y no protestar porque está viendo el panorama en la tele", concluye Iván.

Cambios de horario

Un 28% de los delegados de prevención consultados afirma que en sus empresas es muy habitual que se les cambie el horario a los trabajadores. Además, en una amplia mayoría de los casos el cambio de horario se lleva a cabo sin la antelación suficiente para que el trabajador pueda conciliar adecuadamente sus necesidades familiares y personales. En el 60% de empresas del sector sanitario los trabajadores sufren cambios de horarios frecuentes. Lo mismo sucede en el 40% de las empresas de actividades diversas, comercio e industria química.

En la cadena de moda donde trabaja Beatriz, cerca del 80% de las trabajadoras y trabajadores tiene contrato a tiempo parcial. Ese modelo de contratación es el que la empresa aprovecha para maniobrar mejor con los horarios. Las delegadas de CCOO han luchado mucho para que la empresa aceptara la obligación de proponer un calendario laboral anual y hace dos años que lo han conseguido, pero cambiar los hábitos de los mandos intermedios acostumbrados a los calendarios semanales es muy difícil. "Que te avisen de un cambio de turno de un día para otro es habitual en muchos centros de la cadena, porque no se ha previsto bien la carga de género que va a llegar a la tienda y el encargado se encuentra que donde había puesto dos personas necesita cuatro", explica Beatriz. Lo peor en opinión de esta delegada es que en la mayoría de los casos, ese cambio de horario no se le "pide" al trabajador, sino que se le "exige".

Sin prevención y sin vigilancia de la salud

La evaluación de riesgos psicosociales se ha realizado sólo en el 29% de empresas visitadas (dato muy negativamente significativo), pero los datos que arrojan estas evaluaciones son muy desfavorables en las exposiciones a riesgos a los que están sometidos y también en términos de salud. Además, el 80% de los delegados de prevención manifiesta que en sus empresas no se hace una adecuada vigilancia de salud en relación con los riesgos a los que están expuestos o al tipo de trabajo, incluyendo la organización del tiempo y los horarios. Se trata más bien de un reconocimiento médico genérico, para cubrir el expediente, que poco o nada tiene que ver con las condiciones de trabajo que sufren y que nada aportan a la mejora de las medidas preventivas o a la detección precoz de daños en la salud derivados de las condiciones de trabajo.

* Manuel Luna es técnico de prevención de riesgos laborales de la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Madrid.