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Mutuas, ¿cuál es el debate?

Lun, 15/07/2013 - 12:20
VICENTE LÓPEZ
Dossier

No es un problema de dinero

El sector mutualista en España tiene una larga trayectoria histórica y ha ido modificando su papel dentro del engranaje del sistema sanitario, la gestión de prestaciones sociales o la prevención de riesgos laborales. Hoy se vuelve a hablar de una nueva reforma del marco normativo de las mutuas. Nosotros, en este dossier, queremos caracterizar la situación y praxis actual de las mutuas.

herraduraCabe recordar que las mutuas se definen por la normativa vigente como asociaciones de empresarios que se constituyen como entidades colaboradoras en la gestión de la Seguridad Social, formando parte del sector público. Estas asociaciones de empresarios gestionan, bajo la dirección y tutela del propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social, un volumen muy importante de recursos públicos. Estos recursos provienen, en su inmensa mayoría, de las cotizaciones por accidente de trabajo y enfermedad profesional o, lo que es lo mismo, de una parte nada despreciable del salario diferido de los trabajadores y trabajadoras.

¿Qué criterios guían la gestión de las mutuas? Sabemos por el marco legal que deben gestionar las contingencias por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales del personal de las empresas asociadas, que pueden asumir la cobertura de las prestaciones económicas por incapacidad temporal, que gestionan otras prestaciones como el desempleo de autónomos, el riesgo por embarazo y lactancia natural, la reducción de jornada por cuidado de hijos con enfer - medad muy grave o cáncer e incluso, aunque cada vez menos, que realizan actividades de prevención de riesgos laborales. Pero esto no contesta la pregunta ¿con qué criterio?

Los datos económicos y financieros del sector no dejan lugar a dudas: no se trata de un sector en crisis o con problemas de financiación. Más bien al contrario, es un sector con fuerte superávit y con una importante capacidad financiera. Desde esta óptica, todo indica que su objetivo es ahorrar prestaciones sociales y gastos de asistencia. Solo así se pueden explicar los beneficios generados y las importantes transferencias a la Seguridad Social.

Este criterio de gestión económica colocaría la minimización de las prestaciones concedidas y la cobertura de asistencia médica como objetivo básico de la gestión de estas entidades. Solo así se puede explicar la ingente cantidad de testimonios de los trabajadores y trabajadoras que denuncian una muy deficiente atención de la mutua, tanto desde el punto de vista sanitario como en el terreno del reconocimiento de las prestaciones. Naturalmente, el daño a la salud que no cubren las mutuas lo cubre el sistema sanitario público, el cual, curiosamente, se financia por nuestros impuestos, básicamente provenientes de las propias rentas del trabajo. ¿Pagamos los trabajadores y trabajadoras dos veces por la misma cobertura? ¿Merecemos los trabajadores y trabajadoras que hemos perdido la salud en nuestro trabajo una atención sanitaria de segunda clase?

Mutuas, ¿cuál es el debate?

 

No es un problema de dinero

VICENTE LÓPEZ