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Movilizar personas mayores y con discapacidad: la ausencia de recursos es enorme

Jue, 15/01/2015 - 12:20
MONTSERRAT LÓPEZ Y BERTA CHULVI
Dossier

Si en el sector sanitario la movilización de personas se realiza muchas veces en condiciones inadecuadas, la situación en el sector de la discapacidad, más desregulado y con menos recursos, es flagrante. CCOO de Extremadura, en colaboración con la Federación de Servicios a la Ciudadanía y la Federación de Sanidad de esos territorios, ha lanzado una campaña en residencias de mayores y hospitales para visibilizar las condiciones de trabajo en este sector.

"La falta de medios que han originado los recortes económicos en servicios sociales ha provocado que las plantillas se encuentren bajo mínimos. Los habituales problemas de salud derivados de los esfuerzos físicos y posturales se han multiplicado en las personas afectadas. No se cubren bajas, ni jubilaciones, ni permisos, etc. La plantilla es insuficiente para cubrir las necesidades y realizar las tareas más pesadas entre dos personas, como la movilización de personas con sobrepeso, los cambios posturales y atenciones personales a los usuarios más dependientes, etc." Quien así explica la situación es Concha Gómez, secretaria de Salud Laboral de CCOO de Extremadura, que además nos ha puesto en contacto con trabajadoras del sector.

Mercedes es delegada sindical y ha estado más de 10 años en el puesto de auxiliar de enfermería de una residencia de ancianos de la Junta de Extremadura en Cáceres. Conoce bien la situación en este sector: “Atendemos a ancianos y ancianas con un grave deterioro funcional, que están la mayoría en sillas de ruedas. Son personas que en general padecen de sobrepeso y que no tienen casi ninguna movilidad: hay que bañarles, cambiarles de postura, etc. Y además hay que hacerlo rápido, porque somos pocas auxiliares para atender a muchos residentes”, explica Mercedes.

En su centro de trabajo para atender a 40 residentes en el turno de mañana, que es el que más esfuerzo físico requiere, hay cuatro auxiliares de enfermería, a veces cinco. Muchas veces para que los ancianos puedan llegar a tiempo al desayuno, las parejas teóricas se deshacen para atender una auxiliar a un residente. Las ayudas técnicas son insuficientes. Para 40 pacientes hay dos grúas, que antes eran hidráulicas (con el esfuerzo que eso requiere) y ahora hay una eléctrica. La trabajadora estima que debería haber, como mínimo, dos grúas para cada 20 residentes, justo el doble de las que existen. “Muchas veces, por no esperar a la grúa, acabas levantando a pulso a la persona y, claro, las lumbalgias y las hernias discales están a la orden del día”, explica Mercedes. En el turno de tarde las cosas no mejoran, al contrario, se pasa a dos auxiliares para 40 residentes, y es un turno en el que hay que acostar a los ancianos que tienen movilidad y cambiarles los pañales. En el de noche las cosas aún van a peor: una auxiliar de enfermería para 40 residentes, que se tiene que hacer cargo de los cambios posturales de la noche que evitan que los residentes padezcan problemas dermatológicos por estar en la misma posición toda la noche.

Se trata de un colectivo de trabajadoras, sobre todo mujeres, que entraron en estos puestos de trabajo hace una media de 15 o 20 años y que ahora están literalmente “machacadas”. Consciente de esa situación hace unos años la Junta de Extremadura, con la presión sindical, atendiendo a lo que regula la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, cambió a algunas trabajadoras de puesto, pero esto “ha colapsado” en palabras de la propia Mercedes. Ya no hay puestos disponibles y, sin embargo, hay muchas trabajadoras lesionadas. Para dar cuenta de la situación, Mercedes pone un ejemplo: “De 129 trabajadoras, un mes de marzo que me dediqué a analizar las bajas laborales, había 72 mujeres de baja”. “En esta época de recortes –explica Mercedes– hemos pedido más ayudas técnicas, pero no nos hacen ni caso. El colectivo está muy tocado, cansado y desmoralizado”.

Mercedes da cuenta del plante de una trabajadora a la dirección de la residencia: “En Extremadura tienes un decreto que establece la ratio 7 residentes por auxiliar de enfermería, así que un día, una compañera se encaró con la dirección y le preguntó: Dime qué 7 de los 40 residentes que tengo a mi cargo he de atender”. Obviamente las trabajadoras no son insensibles a las demandas de los usuarios, y antes pierden la salud que los dejan a su suerte, pero el sacrificio y el desgaste son enormes.

Filo es otra delegada de Extremadura, tiene a su cargo los centros de mayores de Badajoz. Refiere una situación muy similar a la que narra Mercedes, añadiendo las dificultades estructurales que supone trabajar en centros muy antiguos: “Las residencias pequeñas son muy antiguas y casi no hay espacio para trabajar. Las trabajadoras sufren constantemente golpes en las piernas por falta de espacio. En las habitaciones casi no caben las sillas de ruedas. Con las grúas y las sillas, casi no hay espacio para trabajar. Además, las sillas de ruedas de los ancianos, que deben arrastrar las auxiliares, son muy viejas y las trabajadoras han de hacer un gran esfuerzo para arrastrarlas”.

La acción sindical en este sector es fundamental. Así lo manifiesta Concha Gómez, que refiere la campaña realizada en Extremadura: “La acción sindical de salud laboral ha sido muy bien recibida en todos los centros. El personal ha mostrado interés en la campaña porque hasta ahora los problemas de salud siempre se lo habían planteado como una cuestión personal y con la campaña se han sentido identificados como parte de un colectivo que comparte, además de otros, problemas de salud con origen laboral. En todos los centros el personal ha aplaudido la iniciativa de CCOO de reivindicar algo más que salarios y otros derechos laborales”, explica Concha Gómez.

Las condiciones de trabajo

PEX
Tanto los diferentes estudios realizados sobre los factores de riesgo ergonómicos que se pueden encontrar en las tareas de movilización de personas con discapacidad como la propia percepción de los trabajadores y las trabajadoras que las desempeñan, coinciden en determinar que las molestias y dolor por trastornos musculoesqueléticos afectan a la espalda lumbar, cuello, muñecas y manos y rodillas, por este orden.

Estos trastornos, y el dolor que ocasionan, pueden ir evolucionando hacia lesiones más concretas y graves, que pueden perdurar durante más tiempo, como contracturas musculares, síndrome del túnel carpiano, tendinitis, lumbalgia, hernia discal, etc., e incluso incapacitar para el desarrollo de estas tareas.

El origen de esta exposición se identifica en diferentes aspectos de las condiciones de trabajo:

  • Las características de las personas a movilizar, su mayor o menor grado de discapacidad y por tanto el nivel de colaboración en la movilización.
  • El entorno de trabajo. La falta de espacio para poder manejar los equipos de ayuda en las diferentes instalaciones, tanto habitaciones, baños, pasillos, etc., son elementos que pueden incidir de forma negativa en la adopción de posturas, por ejemplo.
  • Los equipos de ayuda y mobiliario. El escaso número de estos equipos es un hecho patente, así como las características inadecuadas y el mantenimiento inexistente de los que se tienen; por ejemplo, camas y camillas no regulables, sin ruedas, una grúa para varios servicios, etc.
  • La organización del trabajo. El número de personas que se tienen que movilizar, el tipo de movilizaciones, la frecuencia en la que se debe realizar estas tareas, así como el número de trabajadores y trabajadoras disponibles para realizarlas.
  • Ausencia de planes de formación. Cuando las trabajadoras y los trabajadores tienen formación en adopción de posturas correctas o en el manejo de los equipos de ayuda, ha sido fruto de una iniciativa porque de forma generalizada no existe un plan de formación en la empresa sobre los riesgos que implican estas tareas ni sobre cómo deben y cuándo utilizar los escasos equipos de ayuda de que disponen.