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Lumbalgias por sobresfuerzo: ¿qué más hace falta para reconocer el origen profesional?

Sáb, 15/04/2017 - 12:19
BERTA CHULVI
Dossier

Las Secretarías de Salud Laboral de CCOO en toda España están llenas de casos de trabajadores y trabajadoras mayores de 45 años que están expuestas al levantamiento manual de cargas y desarrollan una lumbalgia por sobresfuerzo que nunca o casi nunca es reconocida por la mutua como de origen profesional. Exponemos dos casos que CCOO de Madrid ha conseguido sacar adelante, eso sí, previo paso por la Inspección de Trabajo.

Leandro tiene 53 años y trabaja como operario de logística en una fábrica de Telepizza de la provincia de Madrid, carga unos cuatro camiones diarios, de mil a cinco mil kilogramos el pequeño, que lo carga él solo, y de diez mil a doce mil kilogramos el grande, que lo cargan manualmente entre dos personas. En 2014 sufrió el primer accidente de trabajo por sobresfuerzo con lesiones lumbares. En el comité de seguridad y salud de su empresa se ha tratado varias veces su caso y el de otros compañeros debido al incremento de accidentes por lesiones musculoesqueléticas en la zona del muelle. La única respuesta de la empresa ha sido la de incrementar la formación de los operarios. Se le diagnostica una hernia discal lumbar a finales de 2016, el Instituto Nacional de Seguridad Social resuelve la incapacidad total del trabajador. La Inspección sancionó a la empresa y exigió una evaluación de riesgos ergonómicos. Leandro ya no trabaja en la empresa, pero la actitud de la empresa es tan negativa ante las demandas que proceden de Salud Laboral que Leandro ha tenido que llegar a juicio para cobrar el finiquito. A la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Madrid siguen llegando casos de esta empresa por accidentes de trabajo relacionados con el sobresfuerzo.

Araceli tiene 50 años y trabaja en un hipermercado de la provincia de Madrid donde además es delegada de prevención. Desempeñaba tareas como administrativa, pero un día la empresa le comunica que su puesto de trabajo se suprime y que la van a trasladar a pescadería. Esto sucede justo después de que la trabajadora, realizando su labor sindical, denunciara ante la Inspección de Trabajo una vulneración de la legalidad en materia de organización de los horarios que concluye con una resolución favorable a las trabajadoras. Araceli padece una minusvalía del 39% y es considerada especialmente sensible. En el puesto de pescadería carecía de una evaluación ergonómica, la que había era muy genérica y además los equipos de protección individual (EPI) se compartían: un chaquetón para toda la sección por exposición al frío en las cámaras de refrigeración. En su puesto se manipulan cargas de hasta 60 kilogramos, pero la trabajadora no recibe ninguna formación. A los 15 días de estar en ese puesto la trabajadora sufre un pinzamiento por sobresfuerzo y es diagnosticada e intervenida de una hernia discal. Ni la empresa, ni la mutua consideran que se trata de un accidente laboral, pero la trabajadora solicita a la Inspección de Trabajo una determinación de contingencias.

Tras la denuncia a la Inspección de Trabajo, la inspectora actuante hace un requerimiento no solo para solventar la situación de la trabajadora, sino también del resto, requiriendo que se evalúe ergonómicamente todos los puestos que suponen la manipulación manual de cargas, que se hagan las mediciones necesarias y que se proporcionen los EPI de forma adecuada. Acompañada por la Secretaría de Salud Laboral de CCOO de Madrid, tras un trabajo intenso en la empresa, que pasa por una consulta al Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST) por desacuerdos con la evaluación realizada por el servicio de prevención, se consigue que se empiecen a aplicar las medidas preventivas, se disminuyen los pesos de las cargas y se proporcionan los EPI adecuados e individuales para cada trabajador.

La trabajadora se incorpora tras su baja y pasa reconocimiento en vigilancia de la salud que recomienda una serie de limitaciones: no puede estar en bipedestación, ni coger pesos de más de 3 kg. Con este informe, la inspectora requiere que le adapten el puesto y la empresa decide volver a ponerla en un puesto de administrativa. La trabajadora no solo ha vuelto a recuperar su puesto, sino que además ha conseguido que a través del juzgado le reconozcan su contingencia profesional.