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Los poderes públicos miran hacia otro lado

Vie, 15/01/2016 - 12:20
VICENTE LÓPEZ
Dossier

manoEn el último informe de la Sociedad Española de Oncología Médica se pronosticaban 227.000 cánceres diagnosticados para este año 2015, y un total de 108.000 muertes por cáncer en este mismo año. Es, sin lugar a dudas, una de las enfermedades más temidas por toda la población, a pesar de los continuos avances en su tratamiento y, todo sea dicho, de algunas medidas implementadas para su prevención.

Es aquí, precisamente, en la prevención del cáncer, donde los poderes públicos no han hecho lo suficiente, y concretamente en el cáncer que tiene origen laboral. Hasta ahora, la prevención de esta enfermedad, como en otras materias, ha tenido una perspectiva individualista. Se han atacado aquellas causas que tienen su origen en ciertos comportamientos, como puede ser la lucha contra el tabaquismo, el alcoholismo y, recientemente, incluso con las formas de alimentación. Pero todavía está por llegar una campaña pública para, en primer lugar, resaltar que también algunos cánceres tienen origen laboral, y para erradicar de los centros de trabajo aquellos productos o sistemas de organización donde la evidencia científica señala su correlación con el desarrollo de procesos cancerígenos.

El sistema impide, únicamente por intereses económicos particulares, que se haga un reconocimiento rápido y eficaz de aquellas sustancias o procesos que ponen en riesgo a los trabajadores y a las trabajadoras. El caso del amianto, por ejemplo, muestra con toda rotundidad que, para que un producto sea considerado cancerígeno por la Administración, son necesarias no solo la evidencia, sino la lucha organizada.

Este dossier muestra la importancia de visibilizar esta relación entre el cáncer y el trabajo. CCOO lleva algunos años participando en la campaña “Cáncer cero en el trabajo”, cuya directriz es precisamente la sensibilización de la población trabajadora sobre el origen laboral de algunos cánceres y también la implementación de campañas concretas para la erradicación de algunas sustancias consideradas por la comunidad científica como cancerígenas.